viernes, 18 de julio de 2014

El comportamiento de los osos en la Prehistoria.

Un estudio en el Pirineo de Lleida constata que Se ha constatado que son unos carnívoros bastante diferentes de los otros predadores.

El arqueólogo Jordi Rosell. Foto: IPHES.
Los osos son uno de los animales más emblemáticos de la Prehistoria. Conocidos son sus hábitos cavernarios, sobre todo los relacionados con su hibernación, que hace que sean muy comunes en los yacimientos arqueológicos más antiguos. Su comportamiento, sin embargo, todavía es bastante desconocido, sobre todo como carnívoros consumidores de otros animales. De hecho, en muchos yacimientos se ha intuido su presencia a partir de mordiscos en los huesos de otros animales, entre los que se incluyen los propios osos muertos durante el período de letargo. Sin embargo, la caracterización de estos animales desde el punto de vista tafonómico (estudio de las marcas asociadas a los huesos y a los dientes) todavía es una asignatura pendiente de los arqueólogos. Un nuevo estudio que se publica ahora en la revista Plos One y que ha sido encabezado por el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) contribuirá a clarificar este panorama.

El arqueólogo Jordi Rosell, investigador docente de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, miembro del IPHES y uno de los firmantes del artículo, destaca una de las singularidades de esta investigación que ahora se presenta: "Algunos estudios anteriores basaban sus conclusiones en muestras muy reducidas o en trabajos efectuados con animales alimentados en cautividad, los cuales tienen un comportamiento bastante diferente de los salvajes. Nosotros hemos estudiado 17 carcasas comidas por osos del Pirineo de Lleida y hemos podido identificar los patrones de consumición de cadáveres enteros por parte de estos animales".

Modificaciones efectuadas por los osos sobre las costillas y vértebras de los ungulados consumidos.
Foto: IPHES.
El estudio lo han llevado a cabo, además de Jordi Rosell, Maite Arilla (también del IPHES), en colaboración con Ruth Blasco, investigadora post-doctoral Beatriu de Pinós-A, cofinanciada por la Unión Europea mediante las Acciones Marie Curie del 7 º Programa marco de I + D; Manuel Domínguez Rodrigo, de la Universidad Complutense de Madrid, y Travis R. Pickering, de la Universidad de Wiskonsin.

El objetivo era caracterizar los osos como carnívoros para distinguirlos de otros predadores y de los homínidos. "La gran virtud de esta investigación es que servirá para ayudar a identificar no sólo si un cadáver hallado en un yacimiento comió un oso, sino qué tipo de carnívoro lo hizo", manifiesta Jordi Rosell.

Averiguar qué mordeduras deja.

Los osos son muy abundantes en los yacimientos, sobre todo en cueva, y como carnívoros que son, producen muchas perturbaciones, ya que se mueren allí después de la hibernación, se comen los cadáveres de otros osos fallecidos, mezclan la basura dejada por los homínidos, etc. "En este caso -prosigue Rosell- nos hemos centrado en un aspecto muy concreto: el consumo de carcasas enteras para ver qué podía suceder cuando un oso se encontraba una de ellas y qué mordeduras dejaba. Después de hacer este trabajo, ahora estamos en condiciones de comprobar si el comportamiento observado de los osos actuales se reproduce en las especies del pasado, como por ejemplo el oso de las cavernas, o incluso anteriores".

El objetivo se ha podido alcanzar gracias a la colaboración de los Equips de Seguiment de l’Ós Bru del Conselh Generau d’Aran i del Pallars Sobirà y del DAAM (Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca, Alimentació i Medi Ambient) de la Generalitat de Catalunya, que ha permitido conseguir 17 carcasas comidas por osos del Pirineo de Lleida. Además, también gracias a ellos se han obtenido las imágenes de foto-trap y vídeo-trap, correspondientes básicamente a animales muertos de forma natural y carroñeados por los osos, con las que se ha podido efectuar un seguimiento de los patrones de consumición de estos animales. Paralelamente, también se ha recogido y estudiado las carcasas de animales cazados por los osos.

Trampas de vídeo o foto.

El foto-trap son trampas de foto o vídeo. Se trata de colocar cámaras con sensores de movimiento alrededor de los cadáveres, de manera que cuando un oso llega queda capturado en imágenes y se puede seguir el proceso de consumición. "Obviamente, esto sólo se puede hacer en casos de carroñeros cuando los guardas saben de la existencia de un animal que ha causado baja por muerte natural. Entonces ellos van y ponen las cámaras ", matiza Jordi Rosell.

El único que despelleja los cadáveres.

Según la investigación en cuestión, los osos empiezan la secuencia de consumición despellejando los cadáveres, "un fenómeno que no ha sido observado entre ningún otro carnívoro", puntualiza Jordi Rosell. "Después muestran una preferencia por la caja torácica y las vísceras contenidas, las cuales consumen tras fracturar sistemáticamente las costillas y parte de las vértebras aplastándolas con las patas delanteras, o expandiéndolas con las manos. Por el contrario, no parecen mostrar demasiado interés por la masa muscular de las patas", asegura el mismo arqueólogo.

Tratamiento estadístico.

Todas estas observaciones han posibilitado establecer comparaciones, mediante un tratamiento estadístico, de las modificaciones producidas por los osos sobre los huesos de los animales comidos (fracturas y señales de mordeduras) con las efectuadas por otros predadores europeos (lobos) y africanos (leones y hienas). Estos datos también han sido obtenidos por algunos de los propios autores y publicados en trabajos precedentes. "Los resultados muestran los osos como unos carnívoros bastante diferentes de los demás, lo cual podría estar relacionada con su fisiología (prácticamente tienen manos) y sus hábitos omnívoros, ya que estos animales no dependen exclusivamente de la carne para sobrevivir", explica Rosell.

De esta manera, el trabajo se configura como una referencia a nivel mundial para interpretar las actividades de los diferentes predadores que se localizan en los yacimientos arqueológicos. Algunos ejemplos de la Península Ibérica donde estos resultados pueden ser aplicados debido a la abundancia de estos animales son cuevas en los yacimientos de Atapuerca (Burgos) o la Cova de les Llenes (Pallars Jussà, Lérida).

Referencia bibliográfica.

Arilla, M., et al., “The ‘‘Bear’’ Essentials: Actualistic Research on Ursus arctos arctos in the Spanish Pyrenees and Its Implications for Paleontology and Archaeology”, Plos One (2014).

Vía: Dicyt