sábado, 12 de julio de 2014

Un innovador sistema permite desvelar pinturas prehistóricas invisibles al ojo humano.

El proyecto ha sido desarrollado por la empresa vallisoletana Arbotante Patrimonio e Innovación y la Asociación Científico Cultural Zamora Protohistórica.

Trazos rupestres visibles con la nueva tecnología. FOTO: ARBOTANTE.
La empresa Arbotante Patrimonio e Innovación, ubicada en el Parque Científico Universidad de Valladolid (PCUVA), y la Asociación Científico Cultural Zamora Protohistórica, han desarrollado un innovador sistema que permite revivir las imágenes que veían nuestros antepasados como si estuvieran recién pintadas. Dentro de los trabajos de investigación que se llevan a cabo en el poblado de El Castillón (Zamora), se ha realizado, durante la última campaña de investigaciones, un análisis de las pinturas esquemáticas allí documentadas que ha permitido revelar algunos motivos ocultos por las concreciones calcáreas y degradados por el paso del tiempo.

"Las pruebas realizadas hasta el momento en el yacimiento de El Castillón han sido muy satisfactorias y han permitido ver algunos motivos ocultos y definir mejor aquellos ya documentados. Esta experiencia deberá ser repetida en diferentes lugares, lo que nos permita contrastar los resultados que la tecnología ofrece en diferentes superficies, contextos y estados de conservación de los motivos, con el objetivo de que en un futuro cercano podamos tener nuevos datos que en la actualidad pasan desapercibidos", señala a DiCYT José Sastre, uno de los arqueólogos responsables del proyecto.

Respecto a la tecnología desarrollada, David Hernández, de la empresa Arbotante, explica que “el sistema consiste en la toma de imágenes en condiciones de luz controlada, mediante cámaras multiespectrales, que permiten captar un espectro lumínico mucho mayor que el de cualquier cámara convencional”.

Figura antropomorfa de El Castillón (Santa Eulalia de Tábara, Zamora). FOTO: ARBOTANTE.
Posteriormente, agrega, “se separan todos los canales y se estudian por separado, aunque lo realmente revolucionario es el estudio previo que se ha llevado a cabo en laboratorio y que ha permitido determinar la variación en la longitud de onda de cada pigmento en concreto”. Esto determina, según el investigador, “si una pequeña mancha en la pared está causada por humedad, la vegetación o un pigmento determinado”.

No obstante, es un espectroscopio “el que permite diferenciar restos de cinabrio, ocre, carbón, almagra, etc., que eran los pigmentos más empleados durante la prehistoria”. El último paso, “y el más espectacular”, continúa, “es la interpretación computarizada de los resultados, lo que posibilita devolver el color original de cada pigmento independientemente del estado de conservación en que se encuentre”. "Si conserva una pequeña traza de pintura, por pequeña e invisible que parezca, nuestro sistema la detectará y devolverá a la vida", concluye.

Los estudios preliminares que están realizando a lo largo de este año han proporcionado unos interesantes resultados que se presentarán en el XIX Congreso Internacional de Arte Rupestre IFRAO 2015, que se celebrará en Cáceres del 31 de agosto al 4 de septiembre de 2015.


Vía: dicyt