miércoles, 25 de noviembre de 2015

Botticelli, el representante de la belleza ideal

Los cuadros de Botticelli son reconocidos de un solo vistazo, pues sus modelos nos narran de un modo delicado la belleza ideal del cuerpo humano

Imagen de ‘El Nacimiento de Venus’ de Sandro Botticelli
Con pocos pintores ocurre como con Botticelli, sólo con nombrarlo una imagen se dibuja en nuestra mente, quizás no sea la de ningún cuadro en concreto, sino la de una hermosa mujer de rostro de porcelana de ojos almendrados y ensoñadores y cabellos dorados y ondulantes con los que juega el viento.

Alessandro di Mariano Filipepi, más conocido como Botticelli (1445-1510), fue durante un tiempo el pintor favorito de la corte florentina de Lorenzo el Magnífico. Se dice de él, que había sido un hombre piadoso siempre, pero que al final de su vida cayó bajo la influencia del monje Savonarola, que intentó cambiar el cultural y liberal mundo florentino del Quatrocento por otro que acusaba a los pintores de herejía por pintar a la Virgen como si se tratara de una meretriz, consiguió expulsar a los Medicisde la ciudad de Florencia e instaurar una severa teocracia de 1494 a 1498. Aunque no hay constancia documental se dice que Botticelli se arrepintió de sus creaciones pudiendo incluso haber quemado alguno de sus cuadros en la hoguera para quemar “cuadros lascivos” que el monje organizó el martes de carnaval de 1497.

Sin embargo, Botticelli es considerado el pintor de la “grazie”, la belleza sublime y amable. El Renacimiento se caracterizó por renegar del oscurantismo cultural predominante para la mayoría de la población a lo largo de toda la Edad Media, volviendo a estudiar a los clásicos de la antigüedad griega y romana, muchas esculturas antiguas fueron redescubiertas en esta época, y los curiosos erúditos renacentistas, entre ellos Botticelli, no se conformaron con su estudio sino que dieron un paso más imitándolas y readaptando a su época los modelos antiguos.

Si nos fijamos por ejemplo en uno de los cuadros más famosos de Boticelli, “El Nacimiento de Venus”,  que podemos contemplar en la Galería de los Uffizi, constituye el primer desnudo mitológico femenino del que tenemos constancia desde la antigüedad; Donatello había redescubierto unas décadas antes el desnudo masculino con su escultura del David. Encargado por un miembro de la familia Medici para decorar uno de sus palacios, fue pintado en el año 1484, sus dimensiones son grandes 184cm por 285. El episodio que relata Boticelli es narrado en la obra “La metamorfosis” de Ovidio, pero probablemente en su representación se viera aconsejado por el poeta AngeloPoliziano, y por el filósofo MarsilioFicino que dedicó su vida a conciliar el conocimiento de los clásicos con el cristianismo.

La diosa Venus encarna a la par dos ideales, el de la belleza sensual y el de la belleza ideal (la de las ideas), el amor profano y el amor que transciende hasta conseguir hacernos mejores personas.Boticelli se decide a narrar el momento del nacimiento de la diosa, a partir del semen de Urano, que entra  en contacto con el mar, pero para darle un carácter más idealizado escoge el momento de la llegada de la diosa a las costas de la isla Citera sobre una concha que es empujada por Céfiro y Aura dioses del viento y de la brisa cuyos cuerpos están enlazados, y es esperada en la orilla por una de las Horas, seguramente la Primavera con un manto para cubrirla. La tradición dice que las rosas nacieron a la vez que la diosa por eso las rosas rodean su cuerpo.

Pero el cuadro de Botticelli refleja muchas más cosas que nos hablan de la persecución dela belleza ideal,  la diosa de mirada ensoñadora cubre con su pelo su desnudez, mientras su mano derecha intenta cubrir su pecho, la posición de su cuerpo en contraposto nos remite a las esculturas antiguas, como también lo hace el modelado de la figura que realiza el pintor, con una línea de contorno que si bien resta fluidez dota a la figura de más cuerpo. Por otro lado la extensión del cuello, imposible en una figura real, persigue una armonía que se refleja también en el empleo de la proporción aurea en el cuadro y de los cánones clásicos.

SimonettaVespucci, era una joven noble que había ganado un concurso de belleza, trágicamente murió joven de tuberculosis, pero fue la modelo de belleza ideal que Botiicceli utilizó en todas su obras, el mismo rostro representa a la Virgen María que a la Venus clásica.

Todo en Botticelli es siempre armonía, las figuras se representan siempre en paisajes idílicos, el modelado es a la par sutil y marcado, las posturas delicadas y los colores suaves alejados de la estridencia.

Imagen| Wikipedia