domingo, 8 de mayo de 2016

Los conejos pueden tener la clave de la extinción de los neandertales

Los conejos eran una parte fundamental de la dieta de los seres humanos modernos pero no de los neandertales

Un neandertal cazando un conejo
Al pensar en la extinción de los neandertales, hace unos 30.000 años, puede que los conejos no sea lo primero que se nos venga a la mente. Pero la forma en la que los conejos fueron cazados y comidos, o no, por los neandertales y los humanos modernos pueden darnos algunas pistas fundamentales para esclarecer por qué una especie se extinguió mientras que la otra permaneció.

El doctor John Stewart, profesor asociado de Paleoecología y Cambio Ambiental de la Universidad de Bournemouth (BU), forma parte de un equipo de investigación que se ha encargado de analizar los datos que ofrecen los restos óseos de los conejos encontrados en las excavaciones arqueológicas de las cuevas de la Península Ibérica. Se ha percatado de que mientras que los conejos eran una parte fundamental de la dieta de los seres humanos modernos y, sin embargo, eran relativamente poco consumidos por los neandertales.

“Los conejos son originarios de Iberia y son un tipo de recurso muy especial, ya que se pueden encontrar en gran número, son relativamente fáciles de atrapar y son predecibles”, dijo Stewart. “Esto significa que son una buena fuente de alimento que hay que tener en cuenta. El hecho de que parezca que no lo fuera para los neandertales sugiere que se trataba de un recurso al que no tenían acceso de la misma forma que los humanos modernos”.

El hecho es que los neandertales, asociados generalmente a un tipo de caza de grandes presas a corta distancia en zonas arboladas, eran aparentemente incapaces de atrapar y matar a estas criaturas. La situación se agravó con los rápidos cambios del medio ambiente. “El clima estaba cambiando y la ecología estaba disminuyendo el volumen de animales que eran capaces de cazar”, explicó Stewart. “Si los neandertales estaban más vinculados a los grandes mamíferos, su carencia pudo haberlos arrastrado a la extinción”.

La evidencia de que los humanos modernos tenían una mayor capacidad de cazar en grandes espacios abiertos, y de que utilizaban innovaciones tecnológicas como la guita o las trampas como ayuda para atrapar a las presas con más rapidez, incluso las más pequeñas como los conejos, sugiere que se adaptaron mejor a este cambio del entorno natural. Según Stewart, con respecto a los neandertales, los seres humanos modernos tenían más posibilidades y eran más capaces de hacer frente a los cambios del clima. Ante esta situación, el caso de que los humanos modernos prosperaran en detrimento de los neandertales pudo ocasionar la desaparición de estos segundos.

El su actual investigación, Stewart ha examinado cómo los cambios de población de otras especies, como las aves o los lemmings, pudo haber impactado en la situación de los neandertales. Para ello también cuenta, en su proyecto multidisciplinar, con Jan Wiener, Profesor Asociado en Psicología de la BU, y con Christos Gatzidis, especialista en Tecnología Creativa. Ambos han usado un juego de ordenador, y otras tecnologías para el seguimiento ocular, para observar la posible detección de presas en diferentes entornos y descubrir más sobre cómo estas habilidades se pudieron desarrollar.

Imagen| Blasting News