domingo, 1 de mayo de 2016

¿Quieres saber todos los secretos que esconde la ‘Mona Lisa’?

‘La Gioconda’ o ‘Mona Lisa’ (como es conocida popularmente) es una de las obras pictóricas más importantes del mundo

'La Gioconda' obra cumbre del Renacimiento italiano
Este cuadro fue pintado por Leonardo Da Vinci entre el 1503 y 1506, es una de las obras cumbres del Renacimiento italiano, tanto por su técnica como por los ‘secretos’ que esconde.

Es un óleo sobre tabla cuya técnica empleada fue el ‘sfumato’ (que difumina los contornos y juega con las luces y con las sombras) que hace que sumerja el cuadro en una especie de niebla imprecisa.


Se han barajado varias hipótesis en torno a la identidad de la modelo

Algunos han pensado que podría tratarse de Isabel de Aragón, ya que Leonardo dibujó un esbozo para pintarla al óleo. Otros creen que fue Constanza d’Avalos ya que aparece mencionada en un poema de la época en el que se puede leer que Da Vinci la pintó ‘bajo un hermoso velo negro’.

Se ha llegado a pensar que fuera una mujer imaginaria, un autorretrato del autor (en versión femenina) e incluso una amante… Pero la teoría más aceptada es que se trata de la esposa de Francesco de Giocondo (Lisa Gherardini), además Vasari, en uno de sus tratados lo menciona.

Otra particularidad que nos llama la atención a simple vista es que no tiene cejas ni pestañas (aunque diversas pruebas han comprobado que en origen sí las tenía).


La ‘Mona Lisa ¿sonríe o no?

Al parecer, (según Margaret Livingstone) Leonardo pintó este cuadro basándose en un juego de luces y sombras que hace que si miramos fijamente los labios de la modelo parezca que no está sonriendo y si fijamos la vista en otro punto del cuadro aparece ‘misteriosamente’ la sonrisa.

Su sonrisa es una ilusión óptica, que aparece y desaparece por la peculiar manera que tiene el ojo de procesar las imágenes, además, el juego de luces y sombras está pensado para que se vea mejor con nuestra ‘visión periférica’.

Al hilo de este tema, se le aplicó al cuadro un programa informático que pretendía ‘medir las emociones’ de la modelo y la conclusión a la que se llegó fue que la ‘Mona Lisa’ estaba un 83% feliz, un 9% disgustada, un 6% temerosa y un 2% enfadada.


El ‘secreto’ está en sus ojos

Sus ojos han sido sometidos a unos estudios con imágenes de alta resolución que han dejado al descubierto una serie de letras y números.

En el ojo derecho aparecen las letras LV (que hacen alusión al autor) y en el ojo izquierdo aparecen dos letras más  (no sabemos si se trata de una CE o BS)… El enigma radica en este ojo, ya que no se ha descubierto lo que quieren decir esas iniciales.

En el paisaje (concretamente en el arco del puente) aparece el número 72 que puede hacer referencia a una fecha (1472) cuando el puente Vecchio en la localidad de Bobbio fue arrastrado por el río.

En cuanto al paisaje se dice que pudo estar inspirado en la localidad de Bobbio y también que fue recreado en su totalidad en su estudio.


Las manos también han sido objeto de discusión entre los historiadores (los dedos de la mano izquierda quedaron incompletos)

Hay una hipótesis en la que se baraja que la modelo podría estar embarazada, por la forma que tiene de poner las manos sobre su regazo y por el velo de gasa fino que lleva sujeto a la blusa (ya que era una prenda que solían llevar las embarazadas).

En cuanto a su condición física, Julio Cruz Hermida afirma que Lisa padecía bruxismo, alopecia y principios de la enfermedad de Parkinson.


Curiosidades históricas

El cuadro fue robado en 1911 por Vincenzo Peruggia (detuvieron como sospechoso a Picasso) para venderlo por una cifra millonaria, aunque se recuperó dos años después en Italia. Pero no sólo ha sido robado, sino, rociado con ácido y golpeado con una piedra en el Louvre.

En la parte superior tiene una grieta que podría haber sido ocasionada cuando se eliminó el marco original (los restauradores del Louvre la vigilan constantemente y se mantiene estable).

Se conserva en una urna de cristal antibalas, que permite tener el grado idóneo de humedad y la temperatura perfecta para su conservación.

Hay una ‘copia’ de esta en el Museo del Prado, que parece que fue pintada en la misma época que la original por uno de los discípulos de Leonardo.

Imagen| Misterioteca