martes, 14 de junio de 2016

El arte Nazarí: la Alhambra

La Alhambra es una ciudad palatina formada por un conjunto de palacios, jardines y fortalezas defensivas
La Alhambra
El arte nazarí, también conocido como arte granadino, pertenece a la última etapa del arte hispanomusulmán de los siglos XIII, XIV y XV. Se extiende por el Reino Nazarí de Granada, por Berbería y por algunos dominios cristianos de la Península Ibérica. El Reino Nazarí de Granada fue un estado musulmán de la Edad Media, situado al sur de la península Ibérica, fundado por el noble nazarí Mohamed-Ben-Nazar quien, en el año 1238, trasladó su Corte de Jaén a Granada, creando un nuevo estado.

La dinastía nazarí tuvo un total de 20 sultanes granadinos. Boabdil fue el último sultán de la última dinastía musulmana que dominó el Reino de Granada desde 1238 hasta el 2 de enero de 1492, con la conquista de los Reyes Católicos, dejándonos tras él toda la belleza de este arte en Granada.

La Alhambra, que significa “castillo rojo”, está ubicada en la margen izquierda del río Darro. Es una ciudad palatina formada por un conjunto de palacios, jardines y fortalezas defensivas, con casi 105.000 metros cuadrados en la parte interior de una cerca que la rodea completamente con unos 1.730 metros lineales de muralla. Posee una forma irregular, con una longitud de 740 metros y un ancho que varía entre los 180 y los 40 metros. El rey nazarí Mohamed I fue quien construyó la fortaleza para que pudiera proteger el palacio.

La planta de la Alhambra es una planta irregular. El conjunto se va creando con estancias independientes, levantadas alrededor de un patio, unidas y separadas por jardines, arcos y columnas. No cuenta con un centro arquitectónico determinado. Está rodeada por una muralla, doble en algunas zonas, y posee 27 torres para su defensa. Existen cuatro puertas de acceso a esta fortaleza: la Puerta de las Armas, en la Alcazaba; la Puerta del Arrabal, en la Torre de los Picos; y en la zona sur La Puerta Siete Suelos y la Puerta de la Justicia o Explanada.

El sistema arquitectónico es adintelado encubierto, casi todos los arcos son decorativos y no sustentan ninguna estructura. Los arcos de herradura son sustituidos por arcos peraltados y ligeramente acampanados, falsos arcos de mocárabes o los arcos angrelados. La piedra es utilizada en los muros más anchos y la zona de la Alcazaba. En el interior, los muros fueron levantados con mampostería, tapial y yeso para los arcos, los zócalos y los muros fueron revestidos con azulejos de lacerías geométricas. Abundan las paredes recubiertas de  yesería y de cerámica.

Los muros de carga que sustentan la estructura general fueron levantados con tierra arcillosa del lugar, mediante la antigua técnica del “tapial”, rápida y económica. El encofrado era de madera, en su interior se vertía la tierra compactada, sobre el mismo muro, hasta que se secaba y se iba repitiendo el proceso. Los materiales utilizados, además de ser ligeros, eran baratos y de rápida construcción, aunque no por ello menos sólidos. La cerámica adornó los elementos decorativos de la arquitectura nazarí en bóvedas y zócalos. El mármol fue utilizado en la realización de columnas, jambas o losas y el uso de la piedra fue restringido a fuentes, murallas y grandes puertas y la madera destaca el techo de la Sala de Comares o el de la Sala de las Dos Hermanas.

La Alhambra está formada por tres palacios: el Palacio Real, El Mexuar, El Palacio de Comares, o de Yusuf I, y el Palacio de los Leones.

El palacio Real combina los elementos arquitectónicos interiores, que son puramente ornamentales. El agua cristalina corre entre los mármoles de las fuentes y jardines.

El Mexuar es una habitación larga, con techo de madera y cuatro columnas de mármol que sostienen una cámara elevada, cerrada con celosías donde se administraba la justicia y los asuntos de Estado. Al fondo, y orientado a la Meca, se ubicó un Oratorio ornamentado con rica yesería.

El palacio de Comares, de planta rectangular de 36,6 x 23,5 metros, con un estanque en el centro de 34,7 x 7,15 metros, conocido como el Diwan, fue mandado construir por el rey Yusuf I. Combinaba la función representativa de la monarquía para la gestión oficial de los asuntos de Estado con la vivienda privada del soberano. El centro del palacio lo ocupa el Patio de los Arrayanes, donde el color verde contrasta con el piso de mármol blanco del patio. En los lados menores del patio se abren pórticos. Por el lado norte, dan paso a la Torre de Comares, que alberga en su interior el Salón de los Embajadores. La sala tiene forma cúbica y en sus paredes cuenta con yeserías cúficas (motivos caligráficos), de ataurique (vegetales) y de lacería (formas geométricas) con una cúpula estrellada. En el interior de la Torre de Comares se encuentra las habitaciones privadas del monarca distribuidas en las cuatro plantas: abajo las de verano y arriba las de invierno. Al este del palacio se encuentran los Baños,  que siguen el modelo de las Termas Romanas.

El palacio de los Leones o Harem se encuentra la zona privada de la familia real. Destacan sus 124 columnas, con las correspondientes arcadas, simbolizando un bosque de palmeras. También se encuentra la Sala de los Mocábares, la Sala de los Reyes, la de los Ajimeces, el Mirador, los Jardines de Daraxa y el Peinador de la Reina.

La Alcazaba, un recinto fortificado destinado a la guardia del rey, es de planta irregular. Está ubicada en uno de los extremos de la Ciudadela, que es casi triangular. Sus lados mayores se sitúan al norte y al sur. Durante el reinado de Mohamed I se levantaron tres torres de defensa: la Quebrada, la del Homenaje y la de la Vela, en las que se utilizaron técnicas constructivas de la arquitectura militar almohade, arcos de herradura apuntados en piedra o ladrillo y enmarcados por un sencillo alfiz. La Torre del Homenaje es la más elevada y además es torre-vivienda. Tiene una altura de seis plantas, en el centro de la fortificación está la Plaza de Armas, rodeada de las casas que eran viviendas para los oficiales y veteranos.

La Rauda o Cementerio Real se encuentra al salir de los Palacios Nazaríes, un palacio dotado de jardines, una extensa dehesa de más de dos millones de metros cuadrados. El Generalife posee las decoraciones propias de un recinto palaciego, zócalos de alicatados, yeserías que cubren los paramentos hasta los arranques de los artesonados de madera, columnas de mármol, mocárabes y atauriques, arcos y celosías, todo ello diseñado a base de geometría. Por encima de esta parte principal y en una zona más elevada hay más jardines con una barandilla de escalera por la que discurre el agua canalizada.

Imagen| Wikipedia