jueves, 14 de julio de 2016

Los signos de puntuación tienen un origen muy curioso, ¿quieres saber cuál?

Los signos de puntuación nos ayudan a darle un sentido correcto a la lectura y la escritura. ¿Qué haríamos hoy en día sin los signos de puntuación?

Biblioteca de Alejandría
En las primeras democracias, en Grecia y en Roma, lo más efectivo era dar un buen discurso convincente, ya que era muy complejo ponerse al leer un texto en ese mismo instante, porque al practicar la scriptio continua tenían que estudiar el texto con anterioridad para conocer el contenido y resaltar y enfatizar lo más importante. Además, no había distinciones entre mayúsculas o minúsculas, lo que hacía del texto una amalgama de palabras “sin sentido”.

El cambio surgió en el siglo III a. C. en Alejandría con Aristófanes, un bibliotecario encargado de la Biblioteca de Alejandría que sugirió hacer anotaciones en los textos para hacerlos más livianos, con un punto arriba, en medio o debajo de cada línea (comma, colon y periodus) que ayudarían a cambiar la tonalidad de la lectura dependiendo de dónde estuvieran colocados.

Este “invento” de Aristófanes, al principio, no tuvo mucho éxito y cuando los romanos relevaron a los griegos dejaron de usar los signos de puntuación, puesto que los romanos preferían dar discursos a viva voz, en vez de ponerse a leer.

Con la llegada del cristianismo empezaron a aparecer en los libros letras minuciosamente decoradas y signos de párrafo. Como consecuencia, los escribas del siglo VI comenzaron a puntuar sus trabajos para salvaguardar el significado inicial.

En el siglo VII, Isidoro de León renovó el sistema creado por Aristófanes dotándolo de unos puntos que indicarían la duración de la pausa. El punto bajo era un pausa breve, el medio daba lugar a una pausa media y el punto alto a una pausa larga. Además, les proporcionó un significado. El punto bajo ocuparía el lugar del signo de puntuación que hoy conocemos como coma y el punto alto pondría punto y final a una frase.

Los espacios entre las palabras fueron creados por unos monjes irlandeses y las letras minúsculas aparecieron cuando Carlomagno mandó a crear un alfabeto unificado, para que todos sus súbditos pudieran leerlo.

En resumen, los signos de puntuación creados por Aristófanes se convirtieron en esenciales a la hora de escribir un texto, aunque se fueron añadiendo muchos otros a medida que iban siendo necesarios, como es el caso del punto coma (punctus versus)que lo cogieron prestado de los cantos gregorianos medievales, el punctus elevatus que representa a los dos puntos actuales y el punctus interrogativos que es el antecedente de nuestro signo de interrogación.

Finalmente, los tres puntos pasaron a ser sólo uno y se podían poner indistintamente, dependiendo de la duración de la pausa que el emisor quisiera darle al texto.

¿Qué hubiese sido de la escritura sin este gran “invento”?

Via| Bbc