martes, 19 de julio de 2016

¿Sabes qué culturas de la Antigüedad realizaban sacrificios humanos?

La práctica de los sacrificios humanos estaba presente en muchas culturas de la Antigüedad

Recreación de un sacrificio celta, pueblo que también era conocido por practicar este tipo de rituales
Cuando hablamos de sacrificios humanos en seguida nos viene la imagen del México prehispánico, sin embargo, esta práctica ya estaba presente en gran parte de las culturas de la Antigüedad. ¿Queréis saber qué otras culturas realizaban sacrificios humanos?

Los sacrificios humanos tenían un sentido totalmente religioso y ritual, se ofrecían a los dioses a modo de asegurar la otra vida para una determinada persona, para asegurar la perduración del orden y de la vida o para dar gracias en determinadas celebraciones anuales. Aunque nos pueda sonar repulsivo, nunca debemos juzgar ningún hecho del pasado sin intentar buscarle su comprensión y lógica dentro de su contexto y sus creencias.

Estas culturas creían, entre otras cosas, en el Más Allá y, con ello, en el alma, en los seres espirituales y las fuerzas naturales. Los aztecas, por ejemplo, donaban a los dioses el corazón del sacrificado, con toda la importancia que esto contiene, ya que es el reducto principal de la vida, que al ser extraído del cuerpo seguía manteniendo toda esa esencia vital y espiritual que ahora era otorgado a los dioses. Pero, hay muchas más culturas que realizaban esta práctica religiosa.

Centrándonos en la Antigüedad, un ejemplo serían los etruscos que realizaban sacrificios humanos para asegurar la inmortalidad y otorgar un alma a la divinidad, los llamados dii animales. Para esto se ofrecía la sangre de unas víctimas a cambio de la del difunto. Un ejemplo es el de 307 prisioneros romanos que fueron sacrificados en el año 358 a. C. para poder salvar las almas de unos etruscos fallecidos. No obstante, esto era una práctica excepcional.

También es conocida la práctica de los cartagineses del tofet donde se enterraban a los niños calcinados entregados por los padres a los dioses. El tofet de la ciudad de Cartago es el más conocido, pero esta práctica también se adoptó en las antiguas colonias fenicias de Sicilia, Cerdeña y Malta. Sin embargo, existe un debate acerca de si los tofets eran cementerios para niños que murieron de forma prematura o eran realmente sacrificios humanos.

En la Península Ibérica encontramos a los lusitanos, pueblo del famoso caudillo Viriato. De hecho, en el funeral de este jefe lusitano alrededor de 200 guerreros lucharon a muerte a modo de sacrificio humano, las luchas se presentaban por parejas y por turnos. Esta práctica ritual sería prohibida por el procónsul de la Ulterior, Craso, entre el 95 y 94 a. C. Pero, también podemos hablar de los galaicos que sacrificaban machos cabríos y caballos pero también prisioneros a un dios de la guerra.

Los celtas por el contrario, usaban el sacrificio no para asegurar la inmortalidad, sino a modo de profecía, donde hundían una espada en la víctima y el Druida observaba y procedía a la lectura de los movimientos del moribundo.

Por otro lado, aunque dentro del ámbito funerario, existen otras muestras de sacrificios humanos que no servían para asegurar la inmortalidad. En la civilización sumeria hacia el 2500 a. C. entre las tumbas reales de Ur se hallaron 74 esqueletos femeninos que pertenecerían a damas de la corte que habían sido enterradas frente a la tumba del rey a modo de sacrificio para que le acompañasen también en el Más Allá.

Con este mismo sentido se practicaba en el Antiguo Egipto. Durante la Dinastía I (3100 a. C.) volvió a retomarse esta práctica ya abandonada. En el cementerio real de Abidos se han hallado diversas tumbas subsidiarias que contienen los restos de la servidumbre del rey que fueron sacrificados durante el funeral. No obstante, estos sacrificios acabaron abandonándose con el transcurso de la historia del Antiguo Egipto realizándose solo en sus inicios.

Tanto en Sumer como en Egipto predominaba la creencia de la existencia de otra vida después de la muerte y de que el alma podía llegar a alcanzar esa vida, por lo que ambos quisieron estar preparados llevándose sus pertenencias y todo aquello que consideraran que sería necesario.

Como vemos, existen multitud de culturas que practicaban los sacrificios humanos, estos podemos encontrarlos en todas las partes del mundo como en la milenaria cultura china, y especialmente durante la Dinastía Shang (1766-1046 a. C.) también se realizaron. Existían tres tipos de sacrificios: el foso, donde se enterraba a jóvenes sacrificados; la fundación, propia para niños y bebes; y la internación, para niñas pequeñas sacrificadas.

Por tanto, los sacrificios humanos suponían una práctica que aunque excepcional y puntual en algunos casos, estuvo presente en prácticamente todas las partes del mundo dentro de nuestra historia. Tampoco debemos olvidar casos bíblicos como el de Abraham a punto de sacrificar a su hijo Isaac o el del mismo Jesucristo sacrificado para salvar a la humanidad. Por ello, dentro del impacto que pueda causarnos todos estos ejemplos, no debemos olvidarnos nunca del lado simbólico y religioso de cada uno de los sacrificios y de la utilidad y función que tenían para cada cultura de la Antigüedad.

Vía| MARTÍNEZ-PINNA, Jorge. “Los dioses del Más Allá. Etruscos” Historia. National Geographic. Nº 101, 2012, pp.60-70
Imagen| Batanga