jueves, 27 de octubre de 2016

Los Derechos Humanos y 'La Bestia' (I)

El llamado ‘tren de la muerte’ o ‘La Bestia’ es una red de trenes de mercancías utilizada por los migrantes del centro y sur de América para llegar a Estados Unidos 
 
Migrantes en el tren
Esta publicación constituye la primera parte del intento de abordar la problemática de los Derechos Humanos en el caso concreto del llamado "tren de la muerte" o "La Bestia", una red de trenes de mercancías utilizada por los migrantes del centro y sur de América para llegar a Estados Unidos. Será, por lo tanto, un primera parte descriptiva que servirá para sentar las bases del análisis que abordaremos en la siguiente publicación. Para ello, se hace necesario, en primer lugar, hacer referencia a los actores principales: Los migrantes, las patronas (y los albergues), las bandas, el gobierno mexicano y el gobierno estadounidense.

El actor principal son los migrantes, provenientes de centro América. Estas personas, a menudo vienen huyendo de su país de origen a causa de amenazas de redes de crimen organizado. De esta manera, emprenden la huida hacia el “país de las esperanzas" y se lanzan al llamado "sueño americano". Sin embargo, la ruta hacia este sueño se acaba convirtiendo más bien en una pesadilla en la que intervienen tanto las autoridades estatales y locales como las bandas. Durante el  camino los migrantes son asaltados por las bandas, quienes les piden dinero en concepto de “protección” bajo la amenaza de tirarles del tren. Podría parecer, que las bandas son un obstáculo más en el camino, pero lo cierto es que toda esta ruta migratoria está controlada por los Zetas y, en los últimos años, por la mara Salvatrucha, que en este espacio parece estar colaborando con los Zetas.

Además, en el caso de las mujeres migrantes parece ser difícil no ser violada al menos una vez durante el trayecto. A este respecto cabría mencionar que algunas de ellas deciden "alquilar" su cuerpo a otro compañero de viaje de manera que este les proteja de las agresiones de otros hombres a cambio de sexo con él.  Por otro lado, incluso aunque no se produjese asalto por parte de las bandas criminales, o aunque los migrantes no se quedasen dormidos, tampoco sería inusual que el tren descarrilase ya que esto ha llegado a suceder hasta diez veces en un período de dos meses. En este punto también son dignos de mención los albergues en los que se cobijan los migrantes, muchos mutilados, con la esperanza de salir adelante. Sin embargo, en Veracruz los migrantes que hayan llegado encuentran algo de esperanza en las llamadas "Patronas". Estas mujeres llevan aproximadamente 20 años auxiliando a los migrantes y por ello se les concedió en el año 2013 el Premio de Derechos Humanos.

Finalmente, cabría preguntarse por la hipotética "bienvenida" que recibirán los migrantes que consiguen llegar a EEUU. Pues bien, las evidencias apuntan a que no existe tal bienvenida, muy al contrario, EEUU presiona constantemente al gobierno Mexicano para que controle la inmigración e invierte grandes cantidades de dinero en detenerla por diversos medios: "los migrantes se convirtieron en un problema para el país. Pero en vez de buscar una solución adecuada sólo aumentaron cada año la vigilancia de la frontera. Mientras que en 1995 el país gastó 580 millones de dólares en vigilancia, 9 años después la cantidad se subió a 3700 millones de dólares" (Riediger-Röhm, 2013: 180-181).

En  una entrevista concedida por el presidente mexicano Peña Nieto en verano de 2014,  este afirmaba que el problema no estaba en México (lugar de tránsito del tren) sino en el país expulsor y que, por tanto, no es problema de México, "lavándose las manos". Sin embargo, al mismo tiempo,  anunciaba medidas de seguridad para evitar el uso de este tren por parte de los migrantes aludiendo a un discurso proteccionista de los Derechos Humanos (¿por qué si no es problema de México?).

La incoherencia de este posicionamiento se entiende cuando recordamos las presiones ejercidas por EEUU al gobierno Mexicano. No se trataría, por tanto, de proteger a los migrantes sino de proteger a EEUU de los migrantes. En este punto es importante incidir en la carga simbólica que los distintos colectivos de inmigrantes portan y EEUU es un caso ejemplar de esto. Aunque los discursos sobre la inmigración en EEUU han sufrido cambios a lo largo de los años, lo cierto es que, según relatan numerosos autores, nos encontramos en un momento claramente xenofóbico.

Este discurso incluye la famosa “amenaza a la nación”, las metáforas marinas (“crecida” o “inundación”) y el más contundente imaginario bélico : “La inmigración era representada como una «invasión» en la cual los agentes «desarmados» de la Patrulla Fronteriza buscaban «contener la línea» en un intento en vano por «defender» la frontera en contra de los «ataques» de los «invasores extranjeros », quienes efectuaban «ataques suicidas» a defensores inermes (Nevins, 2001; Santa Ana, 2002; Chávez, 2008)." (Massey y Pren, 2012: 211-217) En el mismo artículo señalan, además, como este discurso bélico, junto a las medidas antiinmigración desplegadas distorsionan la realidad y producen la sensación de que el flujo migratorio es cada vez mayor, acrecentando la concepción de "invasión" cuando, en realidad, ha ido disminuyendo con el paso del tiempo.

Bibliografía

Massey, D. y Pren, K. (2012) "La Guerra de los Estados Unidos contra la inmigración. Efectos paradójicos", en Documents d´Anàlisi Geogràfrica, vol. 59/2, pp-209-237.

Riediger-Röhm, L. (2013) "¿México: ruta de la muerte o camino hacia una vida mejor?" en Iberoforum. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana. Año VII. No 16. Julio-Diciembre de 2013. Dossier. Pp. 167-182.

Imagen| Wikipedia
Vía| Youtube, Migration Policy, Univisión y ver Bibliografía