miércoles, 16 de febrero de 2011

Hubo humanos en el noroeste penisular en lo más duro de la glaciación.

Un colgante hecho a partir de un canino de un pequeño carnívoro, previsiblemente un zorro, que ha sido encontrado en Triacastela (Lugo), ha puesto de manifiesto la presencia de ocupación humana en el Noroeste peninsular en los momentos más rigurosos de la última glaciación, el pleniglaciar.

   Así lo extraen de las nuevas dataciones radiométricas realizadas en Cova Eirós, en Triacastela, por el Grupo de Estudios para la Prehistoria del Noroeste del Departamento de Historia de la Universidade de Santiago (GEPN) junto con un equipo del Institut Catalá de Paleoecología Humana i Evolució Social de Tarragona (Iphes).

   El director del GEPN y del proyecto de investigación, el catedrático Ramón Fábregas, ha explicado que hasta ahora, las únicas evidencias en este sentido eran un colgante pétreo de Férvedes II --Vilalba (Lugo)-- y las conchas de 'Dentalium' encontradas en el yacimiento de Valdavara --Becerréa (Lugo)--.

   La pieza presenta una superficie raspada que le confiere un aspecto liso y brillante. El diente se encuentra fragmentado, ya que sólo se conserva intacta una de las caras.

   Las nuevas dataciones radiocarbónicas evidencian, según ha explicado la Universidade de Santiago, la "mayor antigüedad" del colgante encontrado en Eirós, ya que se encontró en un nivel datado hace unos 26.000 años, en el periodo del Paleolítico superior conocido como Gravetense.

   Las mediciones sitúan, según las mismas fuentes, a esta pieza como la "evidencia más antigua" de arte mueble del Noroeste peninsular, correspondiéndose con una etapa en la que las montañas estaban cubiertas de mantos de hielo y los paisajes interiores dominados por praderas. Ante la falta de yacimientos datados en esta época, solía pensarse que Galicia se encontraba despoblada debido a los rigores climáticos, ha precisado la USC.

   La presencia de ocupaciones humanas en este nivel de Cova Eirós, tendiendo en cuenta que se encontraba a una altitud de 700 metros, muestra, en opinión de los investigadores, la capacidad de adaptación de las comunidades de 'Homo Sapiens' que habitaron el territorio gallego durante la última glaciación.

Extraído de Europapress