viernes, 14 de septiembre de 2012

Hallan en Oliva, en Valencia, una roca de 30.000 años usada para ritos chamánicos.

La piedra con forma de cabeza de oso confirma la devoción de los neandertales de la Cova Foradà al animal, según los expertos.
El equipo de arqueología observa la roca calcárea hallada en la Cova Foradà de Oliva.
Piedra con forma de cabeza de oso hallada en Oliva.
Las últimas investigaciones realizadas en agosto en la Cova Foradà de Oliva confirman que los neandertales, hace más de 30.000 años, rendían culto al oso cavernario y realizaban ritos chamánicos en los yacimientos valencianos.
El equipo de arqueología de la Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos (Seav) de la Diputación Provincial de Valencia, liderado por José Aparicio, y compuesto por Clara Zanón, Miquel Herrero y Nemesio Jiménez, estuvo durante el mes pasado analizando un bloque de caliza de unos 67 centímetros de largo por 30 de ancho que hallaron durante la campaña de excavaciones de 1996.
Los especialistas lo localizaron en lo alto de una elevada estalagmita. La pieza, de la época musteriense, se halló junto a restos humanos neandertales.
La roca presenta la forma de la cabeza de un oso cavernario. Es triangular y destaca el hocico, la protuberancia frontal y la corta oreja. Los expertos opinan que esta pieza pudo ser recogida y utilizada por los habitantes de la cavidad porque su perfil es muy similar al del oso de las cavernas de la época del paleolítico. Sin embargo, lo más llamativo son las incisiones paralelas, y en algún caso entrecruzadas, que se observan en la parte central del bloque calcáreo.
José Aparicio aclaró ayer que la pieza de piedra no es una escultura, es decir, no fue labrada por los neandertales sino que estos la recogieron porque tenía forma de cabeza de oso. Asimismo, explicó que los arañazos que se observan probablemente los realizaron los ocupantes de la Cova Foradà empleando garras de este mismo animal con fines de rituales de tipo chamánico.
No obstante, el equipo de Aparicio refiere esperar a concluir las investigaciones iniciadas para pronunciarse con más rotundidad sobre la pieza.
En primer lugar, se realizará en el laboratorio de la Seav un minucioso estudio de las incisiones que, aunque los primeros exámenes parecen asegurar su carácter artificial e intencionado, «hay que esperar a un examen con lupa binocular para constatarlo». En segundo término, se procurará cotejarlo con zarpazos de oso existentes en diversas cavidades.
Un caso único en España.
Todo apunta a que el descubrimiento en la Cova Foradà de Oliva es un caso único en España. Los expertos remarcaron que existen indicios, publicados en revistas especializadas de prestigio, de que los neandertales, entre el 200.000 y el 30.000 antes de Cristo, rindieron culto al oso de las cavernas, al cual llegó a disputarle la propia cueva como habitáculo.
Así, en Drachenbouch (Suiza), varios cráneos de oso se encontraron apilados en un arca de piedra, probablemente construida por los neandertales que vivieron en el vestíbulo de la caverna, según relató Aparicio. En Regordou, sur de Francia, se encontraron unas veinte calaveras de oso en una fosa rectangular. La cueva Basua de Savona (Italia) se hizo famosa porque en una estalagmita se creía ver un animal y se rodeó de bolas de arcilla con huesos de oso esparcidos por el suelo.
El jefe de arqueología de la Diputación explicó que este hallazgo respaldaría la hipótesis de que los neandertales poseían un nivel de cognición más elevado del que se creía. La campaña de la Seav en la Cova Foradà de Oliva no se ha podido centrar este verano en excavaciones debido a problemas técnicos y económicos, por lo que los arqueólogos se han dedicado a estudiar la roca calcárea con forma de oso, material lítico y restos de fauna. Además, según expresó Aparicio, también se ha aprovechado para acondicionar el yacimiento, los accesos, las estructuras, reparar el vallado de la cueva y las medidas de seguridad.
Extraído de Las Provincias