martes, 11 de diciembre de 2012

La UA documenta los búnkeres de la Guerra Civil situados en la franja litoral.

Búnker en Altea, Alicante.
La Universidad de Alicante (UA) ha documentado parte de la muralla de búnkeres de la Guerra Civil en la provincia, con un inventario inicial de 46 restos, veintiocho sobre la costa urbana y rural, y dieciocho junto a las vías de acceso desde Murcia y Madrid a la última capital republicana. Estos restos, son hoy patrimonio histórico y arquitectónico. Nacidos para la defensa, sobre todo costera, los búnkeres y otras construcciones defensivas surgidas durante la contienda española formaron durante muchos años, y aún siguen haciéndolo parcialmente, del paisaje del litoral y otros puntos del territorio alicantino.
Este trabajo, titulado «Dibujando la arquitectura olvidada: las defensas militares de la guerra de 1936-39», ha sido elaborado por el profesor de la UA Andrés Martínez Medina y se presentará en el undécimo congreso internacional de Expresión Gráfica Aplicada a la Edificación, que tendrá lugar el próximo mes de noviembre en Valencia.
Martínez Medina denomina a esta red de fortificaciones parte del Muro del Mediterráneo, que se extendía de Cádiz a Gerona, por analogía con el famoso Muro del Atlántico levantado por los alemanes durante la II Guerra Mundial en la costa de Normandía (Francia) para prevenir los desembarcos aliados.
«Las construcciones erigidas por los republicanos se adelantaron varios años a aquella obra», sostiene.
En estas construcciones detecta heterogeneidad, sencillez en su geometría y escasa ambición en sus dimensiones, frente a sus homólogas alemanas, mucho más elaboradas, sofisticadas y potentes. Indica que estas estructuras, situadas fundamentalmente frente al mar, han formado parte del paisaje de la provincia de Alicante. Ubicaciones como Tamarit, puerto de Santa Pola, Clot de Galvany, playa de Babel, Serra Grossa, cabo de Huertas y playas de Altea, y enclaves en las carreteras a Madrid y Murcia con asentamientos en Portitxol, Rabasa, Torrellano y parte del Clot de Galvany.
Vía: La verdad