viernes, 4 de enero de 2013

Los hallazgos en el Castillejo de Terrinches levantan interés en la comunidad científica.


El Ayuntamiento de Terrinches observa como, cada vez, hay más interés entre las universidades españolas por visitar el yacimiento arqueológico de Castillejo del Bonete, ubicado en su término municipal. “Nos satisface este interés porque viene a refrendar nuestra solicitud a la Dirección General de Cultura de declaración administrativa de este yacimiento y de la villa romana de La Ontavia como Bienes de Interés Cultural, debido a su constatada e indudable relevancia científica e histórica”, comentó el alcalde de Terrinches, Nicasio Peláez.

El profesor de Prehistoria, Luis Benítez de Lugo, codirector de los trabajos arqueológicos en Castillejo del Bonete, impartió una clase práctica esta semana en Terrinches a los alumnos de la Universidad de Alcalá de Henares matriculados en el ‘Máster de Arqueología y Gestión del Patrimonio en el Interior Peninsular’.

Los alumnos realizaron esta salida de las aulas bajo la dirección de los catedráticos de Prehistoria de la Universidad de Alcalá, Primitiva Bueno y Rodrigo de Balbín, así como de la profesora Rosa Barroso. Los expertos en Prehistoria han verificado ‘in situ’ la singularidad, potencia y valor del yacimiento Castillejo del Bonete. 


"No hay hasta el momento en la Península Ibérica un solo caso comparable a esta instalación", señalaron los científicos de la Universidad de Alcalá en Terrinches, quienes remarcaron lo relevante de las arquitecturas que están apareciendo, así como la dimensión que cobran por estar asociadas a contextos funerarios.

Los expertos de la Universidad de Alcalá reconocieron que "Castillejo del Bonete es, con toda seguridad, un punto de inflexión en la Arqueología Funeraria de la Prehistoria Peninsular".

Este lugar de enterramiento prehistórico estuvo en uso durante la Edad del Bronce y su interés es especialmente notable para estudiar la interacción entre los grupos que habitaban la Península Ibérica en aquel momento, hace cuatro mil años. Su inserción en un paisaje de paso entre dos de las más importantes áreas culturales de la Prehistoria peninsular, los valles del Guadalquivir y del Tajo, realza su interés.


Vía: Lanza Digital