martes, 9 de abril de 2013

La endogamia fue común entre nuestros antepasados, revelan unos restos fósiles.

Científicos chinos y estadounidenses han hallado en China unas piezas que pertenecieron al cráneo de un humano antiguo y que muestran una malformación congénita actualmente rara. Según los investigadores, dicha malformación indica que la endogamia podría haber sido común entre nuestros antepasados.

Vista del yacimiento de Xujiayao y de las piezas del cráneo Xujiayao 11.
Imagen: Erik Trinkaus. Fuente: WUSTL.
Tras permanecer enterradas durante 100.000 años en el yacimiento arqueológico de Nihewan, en Xujiayao, al norte de China, han sido recuperadas unas piezas que pertenecieron al cráneo de un humano antiguo y que muestran una malformación congénita actualmente rara.
Dicha malformación indicaría que la endogamia podría haber sido común entre nuestros antepasados, sugiere una investigación realizada por especialistas de la Academia de Ciencias de China y de la Universidad de Washington en St. Louis (WUSTL) de Estados Unidos. 
El cráneo, bautizado como Xujiayao 11, presenta una perforación inusual en la parte superior de la cubierta del cerebro – un foramen parietal ampliado (EPF) o “agujero en el cráneo” – que es consistente con perforaciones registradas en humanos modernos diagnosticados con una rara mutación genética en los genes homeobox (genes implicados en la regulación del desarrollo) ALX4 del cromosoma 11, y MSX2 del cromosoma 5. 
Estas mutaciones genéticas específicas interfieren en la formación del hueso impidiendo el cierre de pequeños agujeros situados en la parte posterior de la caja craneal prenatal, un proceso que se completa normalmente durante los primeros cinco meses de desarrollo del feto.
Anomalías y dinámica poblacional.
En la actualidad, este tipo de malformaciones se presentan en aproximadamente uno de cada 25.000 nacimientos. Aunque esta anomalía genética se asocia a veces con déficits cognitivos, el hecho de que el cráneo hallado pertenezca a un adulto sugiere que este no padeció este tipo de déficits.
Las huellas de anomalías genéticas, como el EPF, han sido observadas con una frecuencia extraordinaria en cráneos de humanos del Pleistoceno, desde los inicios del Homo erectusy  hasta el final del Paleolítico.
“La probabilidad de encontrar una de estas anomalías en una pequeña muestra disponible de fósiles humanos es muy baja, y la probabilidad acumulada de encontrar tantas personas (con estas maformacioens) es muy pequeña”, señala uno de los autores de la investigación, Erik Trinkaus, que es profesor de antropología de la WUSTL, en un comunicado de dicha Universidad emitido vía Eurekalert.
“La presencia de la anomalía del ejemplar de Xujiayao y de otras alteraciones humanas del Pleistoceno sugiere, por tanto, una dinámica poblacional inusual, muy probablemente vinculada a altos niveles de endogamia y a la inestabilidad de la población local”.
Las malformaciones proporcionan por tanto una base para la comprensión de la dinámica poblacional y cultural, a lo largo de gran parte de la evolución humana.