lunes, 10 de febrero de 2014

Atila, el rey de los hunos y el terror de los romanos.

“Donde pisa mi caballo, jamás vuelve a crecer la hierba”, frase atribuida a Atila.
¿Quiénes fueron los hunos? Los hunos (hiong-nu) fueron una confederación de diversas tribus nómadas euroasiáticas, organizadas militarmente, que llegaron a Europa en el siglo IV. Pronto dominaron grandes extensiones entre los ríos Don, Volga y Danubio, y los mares Báltico y Negro, y sometieron a los germanos, alanos y sármatas que allí vivían. Así, fuentes coetáneas como Amiano Marcelino, Claudiano, Jordanes o Zósimo los describían como gentes crueles, desleales y apasionadas por el oro, aunque también los consideraban buenos guerreros.

A principios del siglo V, los hunos se consolidaron como un imperio gracias a reyes como Ruga o su sobrino Atila, quien heredó el trono de su padre hacia el año 434 y asesinó a su hermano Bleda para reinar en solitario a partir del año 445. La corte de Atila se instaló cerca del río Tisza, en algún lugar de la actual Rumanía y, posiblemente, estaba muy lejos del salvajismo que le atribuyeron los autores romanos de su tiempo. Este aspecto se puede apreciar en autores como Prisco, que hizo de embajador en la corte de Atila.

¿Cómo era físicamente Atila? Una de las descripciones más completas la hizo Jordanes, quien describió a Atila como un hombre bajo de estatura, ancho de pecho y de cabeza gruesa. En su rostro se apreciaba unos ojos minúsculos, escasa barba, cabellera erizada, nariz muy corta y tez oscura.

Desde un principio ¿fue Atila enemigo del Imperio romano? Lo cierto es que los hunos, en los primeros pasos de Atila, colaboraron con los emperadores romanos. Intervinieron, como mercenarios, en la represión de las revueltas internas de los bagaudas, combatieron contra los burgundios y los francos, algunos formaron parte de la guardia personal de generales como Aecio e, incluso, Atila llegó a ser nombrado general honorífico de la Galia. No obstante, como no podía ser de otra forma, a cambio de esta colaboración militar, Atila exigía a Roma fuertes tributos en oro en concepto de «compra de la paz» en las fronteras. El rey huno aumentó sus exigencias y, asimismo, intentó desestabilizar el Imperio romano azuzando contra sus puertas a los godos y a los vándalos.

¿Qué sucedió para que Atila decidiera agredir al Imperio romano? El hecho clave fue la negativa del emperador Marciano (450 – 457) a pagar a los hunos los tributos que se les debían. Atila se lanzó militarmente contra las provincias del Occidente romano, con el pretexto de que reivindicaba «el derecho de los hijos de un padre a su herencia».

¿Por qué Atila hizo esta extraña reivindicación? La respuesta está en los primeros pasos que Valentiniano III dio cuando accedió al trono imperial de Occidente. Apartó de la corte a su madre, Aelia Gala Placidia, y obligó a su hermana, Justa Gala Honoria, a entrar en religión, despojándola también del título de Augusta para que no pudiera transmitir el Imperio a sus propios hijos varones. Asimismo, al general Aecio, ministro del emperador, también le convenía apartar a Honoria de la corte porque su hijo Gaudencio estaba prometido con una de las hijas de Valentiniano y, por tanto, podía aspirar a la sucesión.

Honoria, por su parte, inició una relación amorosa secreta con el procurador Eugenio, pero fue descubierta por el emperador y pronto hizo que lo decapitaran. Asimismo, obligó a su hermana, que estaba embarazada de Eugenio, a casarse con Basso Hercolano, un viejo senador de Constantinopla poco sospechoso de pretender el trono.

Honoria, entonces, decidió enviar a Atila una gran cantidad de dinero, como regalo, y una carta sellada en la que le pedía ayuda para defender, frente a su hermano, la «herencia» que le correspondía como Augusta. Como prueba de la autenticidad del mensaje, el embajador romano llevaba el anillo de Honoria. Atila se tomó el acto como una promesa de matrimonio, así que lanzó a sus tropas al rescate de su «prometida» reivindicando la herencia de Honoria. Valentiniano se negó a entregar a su hermana y el rey huno inició la invasión.

¿Cómo se desarrolló la invasión? Atila, encabezando un gran ejército, atravesó la frontera romana por Aquicum (Budapest) y saqueó varias ciudades como Maguncia, Tréveris, Worms, Colonia, Reims y Metz. Fue rechazado frente a Orleans por mercenarios alanos y, en el verano del año 451, se topó con el ejército de Aecio en un lugar denominado por Hidacio como Campus Mauriacus y por Jordanes como Campos Cataláunicos, ubicados probablemente cerca de Troyes o de Châlons-sur-Marne, en Francia.

¿Quién salió vencedor del choque? Lo cierto es que no lo sabemos porque las fuentes no lo dejan claro. Jordanes, en sus escritos, explica que Aecio se creyó vencedor de la batalla porque los hunos se refugiaron en su campamento pero, lejos de la realidad, Atila continuó su ofensiva por los territorios de Padua, Aquileya y Verona, llegando incluso a amenazar a la ciudad de Roma. Según Procopio, el papa León I tuvo que mediar en la disputa, le ofreció a Atila un fabuloso botín a cambio de la retirada y, asimismo, le engañó indicándole que Honoria había muerto. Por tanto, en vista de que su presencia en las provincias romanas había dejado de tener sentido y de que la peste estaba mermando su ejército, Atila decidió retirarse.

Al final, en el año 453, Atila murió en su palacio de una hemorragia que sufrió durante la misma noche de su boda con la germana Ildico. Las luchas entre sus hijos diluyeron el Imperio huno poco tiempo después.

Vía: QAH 1
QAH 2