sábado, 31 de mayo de 2014

Encuentran evidencias del uso del fuego hace más de 800.000 años en Murcia.

Las evidencias de la utilización del fuego por los seres humanos más antiguas de Europa han sido halladas en Cueva Negra (Murcia).

Encuentran evidencias del uso del fuego hace más de 800.000 años en Murcia.
Un equipo de arqueólogos dirigido por Michael Walker ha encontrado en una capa de sedimentos del interior de la cueva, a unos 5 metros de profundidad, restos de fauna quemada y un trozo de sílex deformado por el fuego. Se estima una antigüedad entre 800.000 y 990.000 años; podría ser la evidencia de producción de fuego por los seres humanos más antigua conocida.
  
También se han recuperado numerosos restos de animales que fueron la base de la subsistencia de los antiguos pobladores de la cueva. Estos restos poseen marcas de cortes y de quemaduras, lo que añade otra evidencia de la utilización del fuego. 

El entorno en el que se encuentra la cueva estaba sometido a los largos períodos glaciales del Pleistoceno, lo que hacía que esta, con la entrada orientada al norte, tuviera temperaturas bajo cero durante todo el día. Los restos hallados indicarían, según los científicos, que los habitantes de la cueva también utilizaban el fuego para "calentarse".

Ahora bien, la duda estriba en deducir si el fuego es controlado o producido por los seres humanos; del foro de prehistoria extraigo una distinción de ambos conceptos:

Control del fuego: Es el hecho de que un individuo (o un conjunto de individuos) sean capaces de mantener encendido y usar para su beneficio de forma controlada fuego producido en condiciones naturales, por ejemplo, el fuego producido por un rayo cuando cae en un bosque. 

Producción de fuego: Es el hecho de que un individuo (o un conjunto de individuos) sean capaces de producir un fuego de forma artificial, por ejemplo, el fuego producido mediante chispa, con dos piedras, o generando calor con un palo y pasto seco.

Las evidencias más antiguas de control del fuego por parte de los seres humanos se encuentran en el continente africano. Los yacimientos de Swartkrans (Suráfrica) y Chesowanja (Kenia) tienen una antigüedad superior al millón de años.

 Hasta ahora, las primeras evidencias de producción de fuego de forma intencionada las teníamos en el extraordinario yacimiento de Gesher Benot Ya´Aqov con una antigüedad de 790.000 años.

La hipótesis que defiende el equipo de Michael Walker es que los Homo Heidelbergensis que poblaron Cueva Negra durante el Pleistoceno Inferior, hace aproximadamente 800.000 y 900.000 años, utilizaron el fuego como herramienta para calentarse y protegerse del frío.

A pesar de la cautela de Michael Walker en relación a la producción del fuego, las conclusiones extraídas del trabajo realizado en esta campaña de excavación se basan en el hallazgo de restos de ceniza y huesos calcinados en el interior de la cueva, concretamente en una capa muy profunda, a 5 metros de la superficie, una zona de difícil acceso, por lo que se descarta que los restos encontrados puedan provenir de algún incendio forestal.

También se han encontrado fragmentos de dientes, huesos y otros restos paleolíticos como lascas y piezas de sílex talladas, que habrían sido manipuladas por el ser humano para crear sus propias herramientas.

El estado de deterioro que presentan confirma que estuvieron sometidas a elevadas temperaturas, concretamente, el color ennegrecido del hueso y la fragmentación del sílex en astillas indican su exposición a más de 800 grados centígrados, lo que corroboraría la hipótesis de que el homínido empleaba el fuego para combatir el frío -que en la zona podría alcanzar varios grados bajo cero- con grandes fogatas en el interior de la cueva. 

También han sido recuperados numerosos fósiles animales en todas las capas de sedimentación, lo que revela la presencia continuada de actividad humana en el yacimiento. 

Si finalmente se termina por aceptar la producción del fuego en Cueva Negra, estaríamos ante las evidencias más antiguas conocidas de esta práctica, en fechas contemporáneas a las del corredor de Palestina, en Gesher Benot Ya´Aqov; esto, unido al achelense hallado también en Cueva Negra con una antigüedad de 900.000 años, invita al reabrir el debate sobre la posibilidad de la salida de África por dos distintas vías, el corredor de Palestina y el estrecho de Gibraltar.

Otra cuestión digna de mencionar es la de la  velocidad de la difusión de la cultura achelense y el fuego, que parece que habría que poner en relación con contactos entre grupos y la existencia de un lenguaje para trasmitir los conocimientos de generación en generación; cada vez parece que aumentan las evidencias de una difusión cultural más rápida de lo que se pensaba.

Hay que felicitar a Michael Walker y su equipo por la gran labor que están haciendo tanto en Cueva Negra como en la Sima de las Palomas, ya que están aportando evidencias muy importantes para la comprensión y el estudio del género homo en su conjunto.


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