jueves, 22 de octubre de 2015

Un estudio del ADN de los antiguos pobladores de Machu Picchu puede desvelar algunas incógnitas de este sitio

Un proyecto de investigación examina los restos óseos aparecidos en la icónica ‘ciudadela’ inca de Machu Picchu 
 
'Ciudadela' incaica de Machu Picchu

Antrophistoria - La llaqta inca de Machu Picchu, cuyo nombre viene del quechua sureño y significa “Montaña Vieja”, fue construida a mediados del siglo XV en un gran promontorio rocoso que une las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu, en la vertiente oriental de la cordillera Central al sur del Perú. Su paisaje impresiona, ya que su punto más alto está situado a unos 2490 metros de altitud sobre el nivel del mar.

A pesar de la multitud de estudios vertidos sobre este sitio incaico, aún no está clara la funcionalidad que tuvo Machu Picchu. Si nos atenemos a lo referido en unos documentos provenientes de mediados del siglo XVI, Machu Picchu pudo haber sido una de las residencias de descanso de Pachacútec, el noveno inca del Tahuantinsuyo, que gobernó el imperio inca desde el año 1438 al 1470.

No obstante, el análisis de sus mejores construcciones y la evidencia del carácter ceremonial de la vía principal de acceso a la llaqta, ha llevado a muchos investigadores a pensar que se trata de una suerte de santuario de carácter puramente religioso.

Lo cierto es que ninguna de estas dos suposiciones, la de palacio real o la de santuario, son incompatibles. Pudo haber sido ambas cosas a la vez. Lo que sí es cierto es que está descartada la opción de su supuesto carácter militar, por lo que ya se ha superado la popular definición de Machu Picchu como “fortaleza” o “ciudadela”.

La llaqta fue finalmente abandonada por sus pobladores a principios del siglo XVI y, desde entonces, aún son muchas las incógnitas que faltan por desvelar.

“Hay un largo debate acerca de cuál fue la función de Machu Picchu porque se trata de un sitio Inca único e inusual. Es demasiado grande para haber sido un asentamiento local y demasiado pequeña, y no la estructura adecuada, para haber sido un centro administrativo del Imperio de los Incas”, explica Brenda Bradley de la Universidad George Washington a  GW Today.

Gracias a una nueva investigación, Bradley y un equipo de investigación de la Universidad de California, en Santa Cruz, y la Universidad de Yale analizarán las muestras del ADN obtenidas de los restos óseos de más de 170 individuos aparecidos en Machu Picchu, a principios del siglo XX, para saber más acerca de su población.

“Probablemente era gente muy cualificada que vino de lejos para desempeñar funciones muy específicas. Eso es lo que podemos predecir”, declaró Bradley. Con la conclusión de esta investigación, no sólo podremos conocer aspectos de la población autóctona, sino también cómo aumenta la complejidad social y se diversifica la influencia genética con la llegada de los colonizadores.

Por tanto, los investigadores piensan que con la gran cantidad de datos genómicos que planean recolectar también se va a proporcionar una interesante perspectiva de cómo el colonialismo afectó a las personas que habitaron en los Andes en esta época. Se puede establecer una comparativa entre los datos genéticos que proporcionen los esqueletos de Machu Picchu de la población de la época pre-colonial y los de la etapa post-colonial.

El colonialismo introdujo la enfermedad y probablemente acabó con la diversidad genética”, según Bradley, pero esta es una buena oportunidad de comprobar esta diversidad genética antes de que estos hechos sucedieran.

Imagen| Blasting News