martes, 23 de mayo de 2017

Jackson Pollock, un artista con una vida convulsa y con un final fatal

A este artista hay que encajarlo dentro del expresionismo abstracto, que se desarrolla entre 1943 y 1970

Jackson Pollock, un artista con una vida convulsa y con un final fatal
Una de las figuras esenciales del movimiento del expresionismo abstracto va a ser Peggy Guggenheim, una mujer adinerada interesada por el arte. Eso le va a llevar a París con tan sólo 22 años. Allí le surge la idea de erigir un museo de arte moderno en Londres.

Pero la II Guerra Mundial frenó sus deseos y cuando llegó Hitler al poder acabó con su museo. Ante la avanzadilla nazi, Peggy volvió a París y comenzó a comprar obras a precios irrisorios.

En 1941 regresó a Nueva York, concretamente a Manhattan, donde abrió una galería llamada “Art of this century” en la que artistas europeos y estadounidenses querían crear un nuevo arte, un arte que reflejara esa mezcla de esperanza y ansiedad tras la Gran Depresión, la II Guerra Mundial y el ascenso de EEUU como potencia mundial. Esto fue la chispa que encendió la llama para que surgiera el expresionismo abstracto.
En una de las exposiciones que organizó Peggy, se encontró a Mondrian admirando Figura estenográfica, ella pensaba que no le gustaría pero fue al contrario.

Figura estenográfica son dos figuras alargadas sentadas y mirándose de frente, realizadas en tonos rojos y marrones. El fondo azul nos recuerda a Picasso, las letras garabateadas tienen influencia de Miró y a Matisse nos recuerda la tonalidad viva de la composición.

Este cuadro fue pintado por el artista que se consideró el futuro del arte moderno, Jackson Pollock (1912-1956). La vida de Pollock era convulsa, tenía problemas con el alcohol y era incapaz de controlar su ira, estuvo en rehabilitación durante mucho tiempo. Eso ayudó a su arte, estas terapias le introdujeron a la idea freudiana de que en el subconsciente se encontraba el yo más profundo.

Pollock va a ir avanzando en su temática hasta llegar al automatismo y a los murales o cuadros de gran formatos heredados de Diego Rivera.

Peggy Guggenheim al ver su gran potencial lo fichó para sus exposiciones y además le encargó un mural para su casa de Nueva York.

El artista quería pintar directamente sobre la pared pero Duchamp le sugirió pintar sobre un lienzo monumental. Aceptó la idea pero un bloqueo en su inspiración le impidió realizarlo durante seis meses.

A los seis meses a Peggy ya se le estaba acabando la paciencia y esa misma noche Pollock comenzó a pintar de forma apasionada y fue donde surgió el expresionismo abstracto.

El mural que pintó es una obra abstracta, donde aparecen manchas de pintura blanca, amarillas, líneas negras y verdes, etc. Es una pintura viva, que explota en la vista del espectador y que nos remueve por dentro.

En 1943, Jackson Pollock clausuró su primera exposición sin ventas pero el director del MoMA, Alfred Barr había quedado cautivado con aquel artista y llamó horas después para adquirir La loba por un precio inferior. Peggy lo rechazó pero, Alfred Barr insistió semanas más tardes y finalmente lo compró por el precio estipulado.

Full fathom five, de Jackson Pollock 
Este movimiento no caló hasta 1947 cuando Pollock hizo sus primeras “drip paintings”, pinturas manipuladas con espátulas, cuchillos, a las que añadía colillas, cristales, etc. En definitiva, un perfecto caos.

Una de sus obras más importantes es Full fathom five, donde vemos materiales que nos recuerdan al cubismo y técnicas dadaístas en la colocación al azar. Es una obra fresca, viva, sin sentido que irradia energía y expresividad.

La obra de Pollock no se tomó en serio hasta que un fotógrafo, Hans Namuth decidió retratarlo mientras trabajaba. En esas fotografías, se observaba que la obra de este artista le nacía de sus entrañas y cautivó al público.

Se convirtió en uno de los artistas más influyentes del momento hasta que en 1956 mientras conducía ebrio, tuvo un accidente de tráfico y murió.

Bibliografía

GOMPERTZ, W., ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos. Madrid, Editorial Taurus, 2013.

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Imagen| Wikipedia, CDN

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