lunes, 4 de abril de 2011

Buniel ‘desentierra’ una de las necrópolis romanas mejor conservadas de Burgos.

Un grupo de arqueólogos trabaja desde hace tres semanas para desentrañar los entresijos de un enterramiento del siglo III. Los restos fueron encontrados por un vecino de la localidad de forma casual.

La localidad burgalesa de Buniel fue un asentamiento romano. Así lo atestiguan los restos que un vecino encontró de forma casual hace unas semanas cuando al iniciar unas obras se dio cuenta de que se encontraba trabajando en un terreno histórico, un cementerio de la época romana (siglo III DC), para ser más exactos. Desde entonces, un grupo de arqueólogos trabaja en la que podría ser una de las necrópolis de la época tardorromana más importantes de la provincia.

A escasos diez kilómetros de la capital, Buniel se ha convertido desde hace décadas en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de toda la provincia. Desconocido por muchos expertos, este enclave guarda uno de los secretos más importantes de los últimos años del Imperio Romano.

Si bien es sabido por muchos vecinos del municipio, que en estas tierras hubo un asentamiento romano, como atestiguan los anales, pocos sabían que a escasos metros y ubicado en un cerro se halla una de las necrópolis más impactantes de todo el territorio burgalés y una de las mejor conservadas, según explicó a Ical el grupo de arqueólogos que trabaja en el terreno.

Diversos montículos de tierra, dispersos en el cerro, indican la presencia de lo que hasta entonces era un campo de trigo y cebada, y un terreno de uso privado en suelo urbanizable.

La voz de alarma la dio uno vecino del municipio al encontrar los primeros restos. «Desde hace décadas los vecinos saben que aquí podría haber presencia romana, lo que pasa es que no se ha hecho nada hasta ahora», explicó a este medio.

Con los primeros indicios, los arqueólogos se pusieron manos a la obra e iniciaron las primeras catas sobre el terreno. «Lo que encontramos fue impresionante», relató una de las arqueólogas, quien explicó que se han hallado diferentes niveles de enterramientos desde una etapa prehistórica hasta otra posterior y que se corresponde con los últimos años de la era romana.

Cuanto menos, el terreno es impactante. En un radio de apenas 10 metros, se dan cabida tres espacios diferenciados con un enorme peso histórico y un gran valor antropológico. En total, se han rescatado de la tierra alrededor de 15 restos de diferentes individuos, lo que hace pensar que en el terreno hay una gran variedad de cadáveres de todas las épocas.

Sarcófagos.

Uno de los elementos encontrados de mayor valor es un sarcófago tallado en piedra arenisca que ha sabido sobrevivir intacto al paso de los siglos. «Apareció cerrado y en él se encontró el cuerpo de un hombre de mediana edad», relató uno de los arqueólogos. Junto a él, otro esqueleto, con el cráneo bastante deteriorado, enseña el ritual que durante siglos compartieron las tumbas romanas. «Los cuerpos se colocaban mirando hacia el sol y con las manos entrelazadas», explicó uno de los expertos.

Algunos de los restos que han aparecido son teselas y restos de mosaicos que han salido a la luz en los muros aledaños al cementerio. Aunque la conservación de estas piezas no es la más idónea, debido a que permanecieron durante siglos en un terreno ácido, «su aparición resulta fundamental para la datación de los cuerpos».

La aparición de una alianza de bronce en uno de los esqueletos y de un ajuar en una de las tumbas hace pensar a los historiadores que nuestros antepasados no eran demasiado distintos a nosotros. Los datos históricos dan cuenta de que los enlaces matrimoniales de los primeros cristianos eran muy similares a los actuales y también utilizaban símbolos ‘eternos’ que les acompañaban en la otra vida como los anillos.

Pasado romano.

La pequeña localidad de Buniel vive estos días alterada por la noticia. Su alcalde, Francisco Puente, fue uno de los primeros sorprendidos de la aparición de un hallazgo que, tarde o temprano tenía que llegar. «Sabíamos de la presencia desde hace mucho tiempo, pero no nos había dado por excavar en condiciones», afirmó.

Sin embargo el tiempo ha querido que esta pequeña localidad saque a la luz restos que, según los expertos, tienen «tanta importancia o más que los que se han encontrado en Clunia».

A expensas de conocer la magnitud final, los primeros trabajos han sacado a la luz «una de las necrópolis más importantes». De ahí que nadie quiera que esto caiga en el olvido. «Nos gustaría que Patrimonio nos diga qué se ha encontrado para poder nosotros darlo a conocer», recalcó el edil, partidario de que los restos pasen a engrosar la lista de bienes del Museo de Burgos.
.
Extraído de Diario de Burgos