martes, 27 de septiembre de 2016

El relativismo, discusión práctica (II)

La circuncisión fue adoptada como estrategia para reclamar su autonomía frente a los hombres del consejo local que trataban de controlar el cuerpo femenino y sobre todo frente al poder colonial que pretendía controlar la política africana

Bronislaw Malinowski en las Trobriand
En la publicación anterior introducíamos, en términos generales, la cuestión del relativismo. En esta entrada la intención es hacer reflexionar sobre esta problemática tomando ejemplos prácticos. En dos entradas anteriores, abordamos la práctica de la mutilación genital femenina y el problema de la medicalización, en este texto volveremos a hacer referencia a esta práctica e incluiremos otro ejemplo de práctica tradicional: el Sati (inmolación de la viuda) de la India.

En un polémico texto al que hemos hecho referencia en ocasiones anteriores, La Barbera (2010) presenta la MGF como elemento de cohesión social y de pertenencia al grupo, es decir, como un elemento de “identidad cultural”. Para reforzar este plano de la práctica utiliza, además, el ejemplo de las Ngaitana” de Kenia. Con este término se autonombraron las jóvenes que, en 1956, como protesta ante el consejo local (constituido por hombres), que se encontraba bajo el mando de la administración colonial, de la ciudad de Meru que votó por la prohibición de la MGF. La Barbera se expresa en los siguientes términos: “La prohibición obtuvo como respuesta la circuncisión en masa de adolescentes que, sin ceremonias ni celebraciones, se circuncidaron a ellas mismas. Ngaitana fue el nombre que se dieron y formaron parte de la rebelión Mau Mau, trasformando la circuncisión en una medida para demostrar fidelidad a la tradición Kikuyu, el grupo étnico más grande de Kenia (Pedersen 1991: 677-680). La circuncisión fue adoptada como estrategia para reclamar su autonomía frente a los hombres del consejo local que trataban de controlar el cuerpo femenino y sobre todo frente al poder colonial que pretendía controlar la política africana. Desafiando la dominación colonial, las intervenciones rituales sobre los genitales femeninos —interpretadas desde la perspectiva occidental como un mero instrumento de control y opresión de las mujeres— se trasformaron en un instrumento de empoderamiento y resistencia (Kershaw 1997: 190; Presley 1988).” (La Barbera, 2010: 479)

De esta manera, la autora presenta esta práctica como un elemento identitario, connotándola automáticamente como valiosa, desde su perspectiva, ya que supone un “empoderamiento” de los valores “nativos” frente al colonialismo. Pero con esta “buena intención” tan culturalista-relativista ignora factores determinantes de esta práctica mencionados en el artículo introductorio sobre el tema.

Otra práctica controvertida es el Sati” o “inmolación de la viuda” propia de la India. Esta práctica, abolida por el Imperio Británico en 1829, consiste en que, fallecido el marido, la viuda arda viva en la pira funeraria junto a él. Lo cierto es que, pese a que su abolición, se han registrado casos en años recientes. Uno muy llamativo fue el de Roop Kanwar, en 1987. Esta joven universitaria del Rajput había contraído matrimonio mediante un “matrimonio concertado” pero su marido murió de cáncer y ardió en la pira funeraria junto a él. El caso fue controvertido ya que no quedó claro si ella realizó el Sati voluntariamente o bajo la presión de sus parientes. Se dice que, el día del funeral, ella parecía estar severamente drogada. Por ello, grupos de mujeres organizaron marchas en protesta contra la práctica. Al mismo tiempo, tanto hombres como mujeres rajput defendieron la práctica sobre la base del relativismo cultural, sentenciando que el sati es una antigua tradición rajput. De esta manera, reclamaban el derecho a practicar el sati como parte de su cultura y Roop Kanwar se convirtió en el símbolo de los extremistas rajput. Los activistas indios de los derechos humanos fueron señalados como “imperialistas occidentales que trataban de imponer su opinión sobre la antigua cultura de la India” y el movimiento feminista indio fue desacreditado por denigrar la cultura nacional y por su falta de “orgullo nacional”.

En su análisis de este caso, Elizabeth Zechenter (1997) plantea una serie de preguntas que invitan a la reflexión: ¿Importa realmente si Roop Kanwar realizó el sati voluntariamente? ¿Sería una práctica cultural justificada si ella lo hizo voluntariamente? ¿Tenía ella el derecho de rechazar las prácticas culturales de su cultura o su grupo étnico o está obligada, por el hecho de haber nacido en esa cultura o grupo, a acatar esa práctica independientemente de lo injusta que pueda ser? ¿Sería el sati justificable si la mayoría del grupo lo apoyase? ¿Qué ocurriría si los que apoyan el sati son oportunistas políticos que usan esta práctica para ganar apoyos políticos y dividir a la sociedad india?

Bibliografía

Bourdieu, P. (1997) Razones prácticas: Sobre la teoría de la acción. España: Anagrama

La Barbera, Maria Caterina (2010) "Intervenciones sobre los genitales femeninos: Entre el bisturí y el cuchillo ritual" en Revista de Dialectología y Tradiciones Populares vol. LXV, nº2, pp. 465-488, julio-diciembre 2010, ISSN: 0034-7981, eISSN: 1988-8457, doi: 10.3989/rdtp.2010.16.

Zechenter, E. M. (1997) “In the name of Cultural Relativism and the Abuse of the Individual” en Journal of Anthropological Research. Vol. 53. Nº 3. (Autumn, 1997). Pp. 319-347.

Imagen| Wikipedia
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