jueves, 8 de diciembre de 2016

Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se vistió de colorado

Con esta copla burlona resumían los españoles la historia de la caída del I Duque de Lerma, acusado de reiteradas mordidas a las arcas públicas y la venta de cargos

El cardenal duque de Lerma
Francisco de Sandoval y Rojas se educó en la corte, junto a los hijos de Felipe II, como compañero de juegos y, mientras tanto, se ganaba los afectos del príncipe Felipe, que aspiraba al trono tras la muerte de su hermano Carlos, como recuerda Lhermite -profesor de francés del príncipe- en sus memorias. Contó incluso la anécdota de que el príncipe, entristecido por no poder cumplir la promesa de ir a cabalgar que le había dado a su maestro de francés, fue agasajado por Francisco con una montura para poder llevar a cabo su promesa, aún cuando la situación de Francisco de Sandoval no era precisamente holgada. Sospechando de las aspiraciones de Francisco de Sandoval, el rey Felipe II decide nombrarle virrey de Valencia, habiendo sopesado antes mandarlo como virrey de Perú, para poner tierra de por medio entre el príncipe y él, y dejándolo en una suerte de destierro que le privaba del contacto directo con la corte.

Sin embargo, sólo permanecería en el cargo durante dos años, de 1595 a 1597 y, gracias al afecto que consiguió granjearse de Felipe III, de quien su padre decía que tenía poco interés en los asuntos del estado, fue nombrado por éste Duque de Lerma. Teniendo en cuenta la falta de interés del nuevo monarca, Felipe III, la ambición del Duque de Lerma y el afecto que los unía, no es sorprendente que el monarca hiciera de él su valido.

Francisco de Sandoval y Rojas
Con un rey decidido a relegar sus obligaciones y un valido deseoso de recibirlas, pronto se produjo un traspaso de poder que a nadie pasaba desapercibido. El Duque de Lerma aprovechó entonces su posición para poner los cargos del reino al servicio de familiares y aristócratas afines a él. Así, convenció al monarca para que trasladara la corte a Valladolid, donde previamente se había hecho con terrenos y palacios que el monarca compró para situar la corte, elevando estratosféricamente el patrimonio tanto del valido como de los cargos familiares a su servicio. Seis años después, Francisco de Sandoval repite la operación a la inversa y sugiere al monarca retornar la corte a Madrid, donde de nuevo le vendió los terrenos y palacios que previamente habían comprado.

En un momento en que España se encontraba en serios problemas económicos y habiendo decretado una suspensión de pagos en el año 1607, la reina Margarita cansada ya de ver cómo el rey sucumbía a las ambiciones del Duque de Lerma y su poder desmedido decidió aunar en su bando a aquellos nobles que fueron perjudicados por el valido de Felipe III. De esta forma, comenzó una investigación que destapó la trama de corrupción en que se hallaba sumida la organización de Francisco de Sandoval, siendo ajusticiado por esta causa su mano derecha, Rodrigo Calderón de Aranda en la Plaza Mayor de Madrid en el año 1621.

Pero el Duque de Lerma no estaba dispuesto a sufrir el mismo fin que su segundo y, con la pasividad del rey Felipe III, solicitó a Roma el capelo cardenalicio para poder beneficiarse de la inmunidad legal que éste profería y, de hecho, lo consiguió, siendo persuadido en el año 1618 por el rey para retirarse de la vida pública.

Replegado en Valladolid, sufrió el embargo de sus bienes con la llegada al trono de Felipe IV y quedó privado de todo desplazamiento que no fuera de sus posesiones de Valladolid a las de Burgos.

Vía| ABC
Imágenes| Wikipedia
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