martes, 28 de junio de 2011

Localizan un cementerio prehispánico maya.


En la periferia de la zona arqueológica de Comalcalco, Tabasco, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) encontró 116 entierros con más de mil años de antigüedad, 66 de ellos depositados en urnas funerarias y los 50 restantes alrededor de éstas. Dicho hallazgo representa la muestra esquelética más grande recuperada en esa región del área maya, lo que sugiere que podría tratarse de un cementerio prehispánico asociado a esta cultura.

Los depósitos funerarios fueron localizados debajo de tres montículos de tierra que habían sido arrasados previamente por actividades agrícolas. “Posiblemente, los 66 hallados en las urnas corresponden a individuos pertenecientes a la elite maya y los 50 restantes —que fueron acomodados en diversas posiciones alrededor y al pie de ellas— a sus acompañantes”, comentó el arqueólogo Ricardo Armijo, coordinador de las labores de salvamento arqueológico.

También se encontraron, asociados a los entierros, silbatos y sonajas de cerámica que representan tanto a animales como a hombres y mujeres ricamente ataviados, decenas de navajas, cuchillos y desechos de talla de pedernal y obsidiana, múltiples fragmentos de metates, y más de 70 mil tepalcates. “El análisis preliminar de estos materiales sugiere que los entierros tendrían entre 1,161 y 1,200 años de antigüedad, ya que corresponden al periodo Clásico Terminal (750-850 d.C.), aunque todavía falta efectuar estudios exhaustivos que lo confirmen”, declaró el arqueólogo Armijo.

El investigador del INAH manifestó que debido a la gran cantidad de restos óseos encontrados en un mismo depósito, suponen que los montículos fueron utilizados con fines funerarios, es decir, a manera de cementerio prehispánico, ya que hasta el momento es la muestra esquelética más numerosa recuperada en la región noroccidental del área maya, si se considera que los entierros anteriores en su mayoría han sido localizados de manera aislada.

“A 2.8 km al norte de la Gran Acrópolis de Comalcalco, en tres montículos que pensábamos eran parte de un conjunto habitacional prehispánico, hallamos 66 urnas funerarias —cuyas dimensiones tienen en promedio de 35 a 75 cm de alto y 35 a 80 cm de diámetro— con esqueletos que posiblemente pertenecieron a individuos de la elite maya según lo sugiere la evidencia arqueológica, pues este rasgo cultural en Comalcalco fue característico para sepultar a la nobleza.

“Además, detectamos en los esqueletos otras características como deformación craneal tabular oblicua, limadura e incrustaciones dentales —que en Comalcalco, como en otros sitios mayas, se practicaron desde el Clásico Temprano (300-500 d.C.) y sobre todo en el Clásico Terminal— que son rasgos culturales asociados al alto estatus durante el periodo Clásico (300-900 d.C.). Dichas horadaciones presentan algunas incrustaciones de jade en los dientes incluso hasta los premolares”, declaró Ricardo Armijo.

“Asimismo, asociados a las urnas funerarias localizamos 50 entierros acomodados en diversas posiciones alrededor de éstas. El depósito corresponde en su totalidad a una sola ocupación de la misma época, lo que nos hace pensar que fueron colocados expresamente para acompañar en su ‘camino al inframundo’ a las personas que fueron depositadas dentro de las urnas”.

El Proyecto de Salvamento Arqueológico Comalcalco II-Potencia —que comenzó a finales de 2010 y finalizó el 17 de junio de 2011— surgió a partir de un convenio signado entre el INAH y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en 2010 con el Centro INAH-Tabasco para instalar una subestación eléctrica.

“Por ello, el Instituto y la CFE realizaron trabajos de prospección, análisis topográfico, calas de aproximación y muestreos aleatorios que pudieran indicar la presencia de ocupaciones prehispánicas en el área, en predios que, por cierto, ya habían sido afectados antes de la adquisición de estas tierras por la CFE, compañía que en todo momento ha tenido interés en el proyecto de salvamento y lo ha sufragado”, comentó Ricardo Armijo.

El arqueólogo aseguró que después de efectuar un muestreo aleatorio sobre una superficie de 72m2, en uno de los tres montículos del área —de 70 X 40 m— nombrado como “Operación A”, encontraron la primera urna funeraria doble, con un cajete fragmentado en la parte superior de la vasija.

Ante el hallazgo, decidieron extender la excavación para recuperar las urnas en bloque, y posteriormente hacer la microexcavación en el campamento de investigación del Proyecto Arqueológico Comalcalco. Fue así que del 17 al 31 de diciembre de 2010, en el montículo denominado “Operación B” de 16m2, recuperaron 15 urnas funerarias más —de las cuales 13 contenían restos óseos de niños— y 12 esqueletos asociados a ellas.

Debido a la importancia de los hallazgos, la CFE y la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH —con autorización del Consejo de Arqueología— comenzaron una segunda excavación en el mismo montículo “B”, a partir de la primera semana de abril de 2011, ampliando la exploración de 16m2 hasta 88m2, en los que recuperaron 35 urnas más y 35 entierros asociados a éstas, así como el esqueleto completo de un cánido.

Las características principales del total de entierros del montículo “B” fueron que 28 se encontraban a 1.70 m de profundidad y a un metro por debajo del nivel freático, sobre un estrato de concha de ostión y cubiertos en su totalidad con cal viva, que al paso de los siglos, al mezclarse con agua, se transformó en una pasta sumamente adhesiva que permitió que los restos óseos se mantuvieran en perfecto estado.

“Creemos que el uso de cal entre los mayas Yokot´an, que habitan la región de Comalcalco, fue para evitar la putrefacción de los cuerpos y lograr que se preservaran para su paso al inframundo”, explicó Ricardo Armijo.

Posteriormente, se hicieron excavaciones en el montículo “D” —de 60 m2— que terminaron el pasado 17 de junio, donde debajo de un apisonado de barro cocido —de 1 m de espesor— se encontraron 15 urnas funerarias, 3 entierros directos y 3 hornos cerrados hallados in situ sobre un estrato de 10 cm de ancho de conchas de ostión. “Es posible que los hornos se hayan usado para la cocción del apisonado de barro que cubrió este depósito funerario a fin de protegerlo”, señaló el especialista.

El arqueólogo Armijo y su equipo de trabajo consideran que los montículos de tierra mencionados, fueron depósitos donde se llevaron a cabo rituales funerarios con características muy particulares, que serán afinadas cuando se analicen los materiales y el contexto de manera integral.

Una investigación minuciosa: la microexcavación.

Hasta el momento, de las 66 vasijas funerarias encontradas, sólo 53 han sido sometidas al proceso de microexcavación, que el arqueólogo Armijo define como “excavación detallada y rigurosa en un espacio reducido y bajo condiciones de temperatura y humedad controlados, en el cual se realiza un registro minucioso de los restos óseos, el contenido de las urnas, las muestras de tierra y demás elementos relacionados con el objeto de estudio”.

Los responsables de coordinar dichos trabajos son el arqueólogo Ricardo Armijo y el antropólogo físico Stanley Serafín, quienes mencionaron que los resultados hasta el momento arrojados son: que los esqueletos encontrados dentro de las urnas fueron amortajados, pues en un análisis preliminar se detectaron residuos de textil sobre la mandíbula de una de las osamentas que así lo sugiere.

Por su parte, el antropólogo físico Stanley Serafín declaró que el proceso de microexcavación en gabinete se hace bajo estrictas medidas de limpieza a fin de no contaminar las piezas. Éstas son colocadas con la misma ubicación geográfica como se hallaron en el área de excavación de donde se sustrajeron; se les retira la tierra paulatinamente con palillos de bambú, y cada 10 cm se hace un dibujo a escala de ellas, para así llevar un registro tridimensional preciso hasta terminar el proceso.

“Aún nos faltan estudios por hacer como análisis de tierra al interior de las urnas que nos permitirán determinar la presencia de materiales orgánicos como telas o plumas, lo cual nos ayudará a saber si los individuos estaban ricamente ataviados al momento de ser inhumados.
“De igual forma, haremos análisis de huesos y de ADN con los que determinaremos la edad, sexo, patrones patológicos, alimenticios y genéticos que nos ayudarán a saber si hay individuos externos a la región de Comalcalco, o si estaban enfermos o desnutridos; y, a su vez, esto nos permitirá interpretar el tipo de rituales que se hizo con ellos”, concluyó el antropólogo Serafín.
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Extraído de El Economista

lunes, 27 de junio de 2011

Piedras de un lago sagrado entre las ruinas de la antigua ciudad de Tanis.


Herido por las crecidas del Nilo, Tanis es un enigma enclavado allá donde las venas del Delta enfilan el último tramo hacia el Mediterráneo. Fue capital de Egipto durante las dinastías XXI y XXII (1069-720 a.C.) y su eco real perduró hasta el siglo VI d.C., cuando su gloria fue abandonada por el miedo a una inundación. Tanis, su denominación en griego, fue Dyanet para los antiguos egipcios; San el Haggar en árabe y Zoán en el relato bíblico del éxodo de los judíos hacia la tierra prometida.

Lago sagrado en el Templo de Mut, en la antigua ciudad de Tanis. Lago sagrado en el Templo de Mut, en la antigua ciudad de Tanis.

La leyenda de Tanis -guardada por sus antiguos moradores, que levantaron a unos kilómetros de su ubicación el pueblo de Tennis- sobrevivió durante siglos y llegó incluso al celuloide. Un primerizo Indiana Jones descubrió entre los restos de su geografía el Arca de la Alianza, la preciada caja negra que debía albergar las tablas de piedra con los Diez Mandamientos.

Consagrada a Amón (símbolo del poder creador), su esposa Mut (la diosa madre) y el hijo de ambos Jonsu (dios lunar), las expediciones arqueológicas todavía horadan su tierra en busca de sus secretos. Una muralla, templos, colosos, obeliscos, esfinges o tumbas reales -algunas de ellas intactas y repletas de oro, joyas y otras piedras preciosas e incluso las máscaras funerarias de sus difuntos faraones- es el legado de la ciudad.

Un lago de 20 metros de largo.

El alter ego de Harrison Ford, el ministro de Antigüedades egipcio, Zahi Hawas, anunció este lunes un nuevo hallazgo en Tanis. Arqueólogos franceses han descubierto cientos de bloques de piedra caliza coloreados y tallados que debieron emplearse en la construcción de las paredes de un lago sagrado ubicado en el templo de Mut. A juicio del egiptólogo, conservan algunos de los mejores relieves encontrados en la tierra de los faraones.

Según Hawas, las piezas podrían haber pertenecido al rey Osorkon II (872-837 a.C) y ser usadas en un templo o capilla. Se cree que la piedra fue reutilizada posteriormente en la época ptolemáica (332 a.C.-30 d.C.). Una vez completada la excavación y el estudio de los bloques, la misión gala reconstruirá el proyecto original para determinar si pertenecía a un templo o una capilla.

Bloque dedicado al rey Osorkon III o IV. | Ministerio de Antigüedades de Egipto. Bloque dedicado al rey Osorkon III o IV. | Ministerio de Antigüedades de Egipto.

La piedra permitió construir un lago sagrado que media 20 metros de largo, 12 metros de ancho y 6 metros de profundidad. De los 120 bloques que ya han sido desenterrados por el equipo de arqueólogos, 78 poseen inscripciones. Algunas indican su pertenencia al rey Osorkon III o IV e incluyen menciones a "la maestra Mut del lago Isheru".

Tanis, la 'Tebas del norte'.

Tanis, sita a 125 kilómetros de El Cairo, suma un nuevo hallazgo. Conocida como la 'Tebas del norte' por su enorme riqueza arqueológica, la ciudad ha recibido unos 6 millones de euros de las autoridades egipcias en un intento de bajar el nivel freático y controlar el agua superficial y subterránea. El objetivo es convertir las ruinas de una de las ciudades egipcias más antiguas en un museo al aire libre que disponga de centro de visitantes, instalaciones turísticas y un centro de exhibición de restos.

Un siglo y medio separa este último descubrimiento de las primeras incursiones arqueológicas. El pionero fue el célebre egiptólogo Auguste Mariette, que inició la excavación en 1860. Tras su muerte, Flinders Petrie halló el templo de Amón y entre 1928 y 1958 una misión francesa descubrió los templos de Mut y Horus y la necrópolis real, expuesta actualmente en el Museo Egipcio de El Cairo.
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Extraído de El Mundo

domingo, 26 de junio de 2011

El sacrificio de los mayas para pedir lluvia a los dioses.


La famosa ciudad maya de Chichén Itzá sigue dando sorpresas a los investigadores. Un nuevo hallazgo arqueológico en el interior de un cenote (cueva sumergida) mexicano ha desvelado un novedoso tipo de rituales mortuorios mayas prehispánicos.

Un equipo de arqueólogos subacuáticos de la Universidad Autónoma de Yucatán ha descubierto bajo las aguas un nicho natural donde se hallaron huesos humanos y de animales, vasijas de cerámica, cuentas de jade y de concha, cuchillos de pedernal y otros objetos, todos ellos colocados de forma cuidadosa y selectiva en lo que parece ser una ofrenda sagrada de petición de lluvia.

Según explicó a ELMUNDO.es el investigador Guillermo de Anda, director del equipo de arqueólogos y del proyecto 'El Culto al Cenote', el descubrimiento se produjo durante la exploración de un pozo natural situado a escasos dos kilómetros de la famosa pirámide de Kukulcán (o de El Castillo). "Tras descender por cuerdas 21 metros hasta la superficie del agua, descubrimos a cinco metros de profundidad una cueva inundada que conducía al nicho".

Ofrenda submarina.

Además de los citados objetos, se encontraron también bifaciales, artefactos redondos de concha (anteojeras identificadas con atributos de Tláloc, deidad de la lluvia) y gran cantidad de carbón que, probablemente, fue utilizado en el ritual. Todo estaba en su sitio, tal y como lo dejaron los sacerdotes mayas.

En la zona central de la cueva estaba lo que parece ser la ofrenda principal "formada por elementos que encierran un gran simbolismo, ya que puede verse el cráneo de un perro (animal relacionado con los espíritus que van al inframundo) un venado (animal simbólico de inframundo y creación), una tibia humana, y un cuchillo de sacrificio", indicó De Anda.

Los investigadores calculan que este ritual en honor al Dios Tláloc debió celebrarse en los siglos IX y X, cuando los antiguos mayas padecieron dos periodos de sequía en la región y que provocó el llamado Colapso Maya. En el nicho se hallaron restos humanos de, al menos, seis individuos, probablemente sacrificados.

"Aún no sabemos en qué consiste este tipo de ritual", explicó el arqueólogo, que asegura que lo más importante y sorprendente del hallazgo es que se trata de una práctica ceremonial novedosa para los expertos que está en proceso de estudio.

Hasta ahora, los casos documentados de sacrificios mayas se referían a ritos en que se arrojaban a las víctimas al fondo del cenote junto a objetos y otros elementos religiosos.

"En este caso, está claro que las personas no eran arrojadas desde la superficie, sino colocadas en las paredes del cenote. Las hipótesis indican que las poblaciones pudieron estar dedicadas a las deidades de la lluvia, para pedir agua, en tanto que la antigüedad de las ofrendas coincide con la época en que se produjeron dos intensos periodos de sequía. Creemos que a causa de la sequía, el nivel del agua del cenote pudo haber descendido entre 3 y 5 metros respecto al que tiene hoy, lo que habría facilitado a los mayas llegar hasta la cavidad y depositar la oblación", señaló.

Petición de lluvia.

Además de la ofrenda mortuoria, en el fondo del cenote, en la poza principal, a 50 metros de profundidad, los arqueólogos subacuáticos realizaron más hallazgos de esqueletos humanos de una veintena de individuos y más de un centenar de elementos de huesos de animales, cerámica y esculturas, entre las que destaca un portaestandarte con características similares a un jaguar.

De Anda destacó que este cenote, conocido con el nombre de Holtún, nunca había sido explorado y por lo tanto su contexto está inalterado. "A través de análisis de ubicación espacial del material y una estricta metodología cartográfica y de registro, se ha logrado la descripción de la ubicación precisa de cada elemento en un plano, con lo que se determina que se trata de un sitio ritual semejante al Cenote Sagrado de Chichén Itzá".

Cuando se realizaron las investigaciones en este famoso yacimiento, entre 1882 y 1968, los pocos adelantos en la metodología y técnica de investigación propiciaron que se perdiera mucha información, por lo que el estudio de este nuevo cenote podría ayudar a contestar muchas incógnitas que quedaron sin respuestas respecto al primero, que probablemente es el más importante de toda el área maya.
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Extraído de El Mundo

sábado, 25 de junio de 2011

Egipto desentierra la segunda barca solar del faraón Keops.

La barca hallada en 1954 tiene 43 metros de eslora. | F. Carrión.

A tres metros bajo tierra y 4.500 años después de servir a la vida eterna de Keops (Jufu, para los antiguos egipcios). Con el boato habitual de flashes y autoridades, la tierra de los faraones inició este jueves los trabajos para recuperar la segunda barca solar del rey, que permanecía desmontada en un foso sito en la cara sur de la Gran Pirámide de Giza.

Su existencia no era ningún misterio oculto bajos las arenas del desierto. Un navío similar fue descubierto en 1954 a unos metros de la excavación actual, en el mismo lateral de la pirámide de Keops (2579 a. C.-2556 a. C) en la meseta de Giza.

El primer barco había sobrevivido desmontado en 651 piezas y sepultado bajo 41 bloques de piedra caliza. El arqueólogo egipcio Kamal el Mallaj necesitó 13 años y 4 intentos para reconstruir el rompecabezas, que desde 1982 se exhibe al público en un museo ubicado junto a la séptima maravilla del mundo antiguo.

La embarcación reparada mide 43,4 metros de eslora, 5,6 metros de manga y 1,5 metros de calado. Está construida con madera de cedro originario del Líbano y las tablas del casco están unidas por cuerdas. En 1954 ya existían pruebas de que junto al primer foso se escondía una nave similar, pero el no fue explorado hasta 1987. Fue entonces cuando expertos de la Universidad japonesa de Waseda detectaron la embarcación a través de ondas electromagnéticas.

La restauración durará cuatro años.

Los arqueólogos nipones y egipcios retomaron la investigación en 2008. Las imágenes transmitidas por una pequeña cámara introducida en el foso junto a los análisis de la humedad y la temperatura indicaron que la mayoría de las piezas de madera se hallaban gravemente dañadas. Según el mediático ministro de Antigüedades egipcio Zahi Hawas, la retirada del primer bloque ha arrojado luz sobre la conservación de la embarcación. "Es apasionante. La madera debería estar en muy malas condiciones pero he podido verla y está en un estado excelente".

Hawas ha explicado que la filtración de agua y los insectos contribuyeron al deterioro de las piezas. Una vez que todos los fragmentos del barco sean recuperados, se iniciará una ardua restauración que, a juicio del ministro, debería concluir en 4 años.

Los dos navíos funerarios serán trasladados al Gran Museo Egipcio que se construye actualmente junto a las pirámides de Giza y cuya apertura está prevista para 2015. Por ambas naos transita la historia fluvial de una civilización ligada al Nilo. Sus maderas son el testimonio vivo del periplo del dios solar, Ra, a través del día y la noche a semejanza del ciclo de la vida y la muerte. Y un símbolo de la eternidad ansiada por los antiguos egipcios. Las barcas han atravesado las vicisitudes de varios milenios y han sobrevivido al río que nos lleva.

Extraído de El Mundo

martes, 21 de junio de 2011

Descubierto un gran palacio romano en el Alto Nilo.

El Ministerio de Antigüedades egipcio ha informado este lunes del descubrimiento de un gran palacio de la época romana en la región del Alto Nilo, a unos 500 kilómetros al sur de El Cairo.

   El palacio pertenecía a un patricio llamado Sornius y ha sido descubierto por una expedición estadounidense, ha informado el Ministerio en un comunicado difundido por la agencia de noticias MENA.

   El palacio en sí no será abierto al público para visitas debido al mal estado de su estructura, pero el Gobierno egipcio ha anunciado que se construirá una réplica en unos terrenos adyacentes.

   El equipo estadounidense ha podido traducir las inscripciones halladas en el palacio, lo que ha servido para esclarecer aspectos de la vida cultural y educativa en la época de la dominación romana de Egipto (30 a.C.-395 d.C).

   Además, los datos recogidos parecen corroborar que los agricultores egipcios trabajaron en la región de los oasis antes de llegar al valle del Nilo.

Extraído de Europa Press

lunes, 20 de junio de 2011

Arqueología digital en 3D.

La fundación Cirne digitaliza la Cova del Barranc del Migdia del Montgò en Xàbia para difundir sus restos de la época eneolítica.

Las nuevas tecnologías del siglo XXI servirán para difundir los valiosos restos del final del Eneolítico, justo antes de los avances técnicos de la Edad del Bronce, de la Cova del Barranc del Migdia, en la ladera sur del Montgó. Tras tres años de excavaciones, financiadas por la Fundación Cirne, se ha descubierto un yacimiento arqueológico único en las comarcas valencianas.

De difícil acceso, y protegido de cualquier acto vandálico o intento de expolio, los arqueólogos Marco Aurelio Esquembre y Joan de Déu Boronat han hallado piezas de cerámica decorada, cuchillos de sílex, una diminuta punta de cobre, pinturas rupestres y un valioso conjunto de entierros múltiples organizados en diversos paquetes que se distribuyen a lo largo de la cavidad central. Junto a los restos óseos se encontraron numerosos restos materiales, que se podrían interpretar como ajuares funerarios. "Se trata del único yacimiento en el que coinciden restos humanos, piezas de cerámica, herramientas y representaciones artísticas", destaca Enric Martínez, presidente de la Fundación Cirne, que se ha encargado de sufragar las excavaciones.

Una vez confirmada la importancia arqueológica de los restos hallados en esta cueva, con la ayuda de otros expertos como el arqueólogo del Musero Arqueológico de Alicante (Marq) Jorge Soler, o el del Museo de Xàbia Ximo Bolfer, el objetivo próximo es datar estos restos y difundir este patrimonio para ponerlo en valor. El investigador de Nuevas Tecnologías de la Universidad Politécnica de Valencia, Daniel Tejerina, ha realizado registros espaciales digitalizados de los restos y de las pinturas con fotografías en 3D y escaneados con láser que permitirán "hacer una visita virtual a la cueva para que casi se pueda tocar la cavidad, su textura y las relieves de los dibujos rupestres", agrega Martínez.

El proyecto se presenta esta próxima semana en un congreso internacional de Arqueología 2.0. que se celebra en Sevilla.

La Fundación Cirne confía en la colaboración del Ayuntamiento, así como de la Diputación y de otras instituciones públicas, para poder difundir entre los escolares este patrimonio arqueológico. Para ello está previsto inaugurar el próximo mes de octubre en el Museo Arqueológico de Xàbia una gran exposición con un programa didáctico diseñado para que los escolares de toda la comarca se familiaricen con las sociedades prehistóricas que habitaban estas comarcas entre el 2.600 y 2.000 años antes de nuestra era, y descubran todas estas piezas que durante más de 4.000 años estuvieron ocultas. En la exposición se proyectarán las imágenes digitalizadas de estas pinturas rupestres, que son Patrimonio de la Humanidad.

Extraído de El País

sábado, 18 de junio de 2011

El universo de lo pequeño: Los mayas y la nanotecnología.

El ser humano utiliza la nanotecnología desde hace siglos. Un bello ejemplo es el azul maya, un pigmento azul fabricado por primera vez en el siglo IX por las culturas Maya y Azteca. Es un compuesto formado por partículas híbridas de material orgánico (índigo, derivado de las hojas del añil) e inorgánico (un filosilicato que se encuentra en algunas arcillas). El resultado es una sustancia extremadamente resistente al paso del tiempo, a las inclemencias climáticas e incluso a la mayor parte de disolventes químicos y ácidos. Los colorantes orgánicos suelen ser bastante poco resistentes y se degradan con facilidad, sin embargo, en este caso, su unión con un material inorgánico le confiere 'protección'.

La copa de Lycurgus fue fabricada en torno al siglo IV a. C en Roma. A la luz del día la escena mitológica está representada en tonos verdes y opacos. Cuando se la ilumina desde dentro adquiere tonos rojos y translúcidos. Las responsables de estos cambios de coloración son las nanopartículas de oro y plata con que está elaborada.

Nanotecnólogos sin saberlo.

Otro ejemplo interesante del uso de la nanotecnología en edades antiguas es la coloración del vidrio de las ventanas de las catedrales. Los diferentes tonos se obtenían calentando y enfriando el vidrio de forma controlada. Lo que los medievales desconocían es que mediante ese proceso lo que se consigue es cambiar el tamaño de los cristales a nivel nanométrico y por tanto su color.

También durante el Medievo, los célebres ceramistas de Manises (Valencia), importaron una fórmula de los musulmanes andaluces con la que conseguían el tan elogiado brillo metálico de sus piezas. Esta receta incluía nanopartículas de plata y cobre.

Con el acero de Damasco se han forjado, desde la edad media, las espadas de mayor reputación: duras, resistentes y a la vez capaces de cortar, con su afiladísima hoja, un pelo en caída libre. Recientes estudios han revelado la existencia de nanotubos de carbono en su composición, producidos por los métodos de forja empleados. Estos nanotubos son unas nanopartículas recientemente descubiertas con unas propiedades de dureza extraordinarias. La diferencia de esta antigua nanotecnología con la actual es que ahora tenemos las herramientas para ver lo que está ocurriendo en la nanoescala y desarrollar reglas predictivas, lo cual nos permite diseñar los materiales en vez de utilizar el método de prueba y error.

El pistoletazo de salida.

El inicio del pensamiento consciente de los beneficios de los desarrollos nanotecnológicos suele atribuírsele al premio Nobel Richard Feynman , que en 1959 anticipó, en una charla titulada: 'Hay mucho espacio al final', las primeras ideas en las que se basa la nanotecnología. "Me gustaría describir un campo", comenzaba Feyman, "en el cual muy poco ha sido hecho hasta el momento, pero en el que, en principio, una gran cantidad de cosas pueden hacerse. Más aún, lo más importante es que podría tener un gran número de aplicaciones técnicas. De lo que quiero hablar es del problema de manipular y controlar objetos a muy pequeña escala"..."¿Cuáles serían las propiedades de los materiales si pudiéramos verdaderamente colocarlos como quisiéramos? No puedo saber exactamente qué pasaría, pero no tengo la menor duda de que si controlásemos la colocación de objetos a una pequeña escala, tendríamos acceso a un amplio rango de propiedades que los materiales pueden presentar y podríamos hacer una gran cantidad de cosas".

Pero aunque R. Feyman tuviera una visión tan sagaz, han hecho falta varias décadas hasta poder desarrollar las herramientas que nos permitieran fabricar, manipular y observar la materia a escala nanométrica. Por ejemplo, hubo que esperar hasta 1981 para que G. Binning y H. Rohrer inventaran un tipo de microscopio, llamado STM, con el que se ha podido ver y mover átomos por primera vez. En 1986 recibieron el premio Nobel por su descubrimiento.

Nanoarte.

Las imágenes que provienen de este pequeño nuevo universo que estamos comenzando a explorar resultan muy sugerentes desde el punto de vista estético y comunicativo. Todos aquellos que tengan la oportunidad de visitar la exposición: 'Un paseo por el Nanomundo' en el Museo Etnográfico de Castilla y León de Zamora, del 16 de junio al 24 de julio, podrán experimentar por sí mismos estas propuestas artísticas.

Con la ayuda de internet también podemos darnos un paseo virtual para conocer la interpretación creativa de imágenes de nanociencia y nanotecnología en uno de los actos celebrado en el Museo de Arte Reina Sofía (http://www.youtube.com/watch?v=rrh3UyGwFP0) y del concurso internacional Nanoarte (http://www.youtube.com/watch?v=xSQcun-uNa0&feature=player_embedded).

Extraído de El Mundo

miércoles, 15 de junio de 2011

La cueva 'multiusos' de los cazadores neandertales.

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Las pruebas que acercan la inteligencia de los neandertales a la de los humanos modernos cada vez son más consistentes. Frente a quienes defienden que aquella especie extinta era incapaz de innovar y siempre repetían los mismos patrones de actividad, un nuevo trabajo, publicado en 'Quaternary International' y efectuado por el IPHES (Institut Català de Paleoecología Humana y Evolución Social)ha demostrado cómo eran capaces de utilizar un mismo espacio de formas diversas, como una auténtica 'sala multiusos'.

Esta sala se encontraba en lo que hoy es el abrigo Abric Romaní, un yacimiento de 300 metros cuadrados a las afueras de Barcelona que fue habitado entre hace 70.000 y 40.000 años por los 'Homo neanderthalensis'. Los investigadores del IPHES han encontrado hasta 20 niveles de ocupaciones y en algunos de ellos había varias zonas de hogar, en las que se hicieron fuegos.

"En este abrigo ha habido ocupaciones muy sencillas, probablemente de unidades familiares que hacían un solo fuego, hace 40.000 años, hasta otros grupos mucho más complejos, en los que había varios hogares funcionando a la vez", apunta Jordi Rosell, investigador principal en este trabajo.

Traslado de fragmentos.

Para comprobar si se trataba de hogares simultáneos o no, los paleontólogos se encontraron con que tenían que reconstruir un puzzle de más de 6.000 huesos de los animales que habían consumido los ocupantes (caballos, ciervos, grandes bóvidos y rinocerontes principalmente) y que han sido localizados a lo largo de las campañas de excavación. El objetivo era encajar todas las piezas que se pudiera y anlizar las posiciones que tenían cuando se encontraron.

"Ha sido un trabajo complicado, pero al final encontramos que en el nivel J, de hace 50.000 años, había restos de un mismo animal en diferentes hogares, lo que puede significar que compartían el alimento en un momento determinado", explica Rosell. Esta conclusión ya se presentó en el congreso del ICAZ 2011 (International Council of Archaeozoology), celebrado en París.

El hecho que de compartieran un espacio tan grande, según Rosell, indica que se trataba de grupos de muchos individuos que, además de compartir el alimento, se distribuían en el espacio en función de sus roles sociales, si bien se desconoce cuales eran.

Lo que sí se sabe es que Abric Romaní se encuentra en una vía natural por la que en primavera pasaban muchos caballos y que en otoño reunía a muchos ciervos para la berrea. "Bien podría ser que este abrigo fuera el lugar que escogían para cazar en esas épocas del año, y lo hacían en grandes grupos porque había suficiente comida", señala el paleontólogo catalán.

En niveles superiores, de hace 40.000 años, desaparecen los hogares simultáneos, lo que indicaría que ya los grupos de neandertales eran más pequeños. Hay que recordar que por aquel entonces la especie ya estaba en retroceso y acabaría por desaparecer hace unos 28.000 años.
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Extraído de El Mundo

Un equipo español busca ancestros humanos en Tanzania.

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El equipo hispano-tanzano del Proyecto Paleoantropológico y Paleoecológico de Olduvai ya ha comenzado a trabajar en la llamada 'cuna de la Humanidad'. Hace unos días que 20 científicos españoles aterrizaron en la famosa garganta, para continuar con la búsqueda de fósiles de hace dos millones de años, tanto de fauna como ancestros humanos.

Esta campaña, la sexta, cuyos miembros estrenan la Estación Emiliano Aguirre, aún sin terminar, está codirigida por Manuel Domínguez-Rodrigo, Henry Bunn, Audax Mbulla y Enrique Baquedano, y estará abierta hasta finales del mes de junio. En total, cuentan con 80 personas para intentar sacar el máximo provecho paleontológico de su estancia.

En esta ocasión, según explica desde Olduvai Baquedano, también director del Museo Arqueológico de Madrid, están trabajando en los yacimiento BK (donde el año pasado se encontraron tres fósiles de un 'Homo ergaster'), en SHK (un canal al que los 'ergaster' iban a hacer sus herramientas de piedra) y en el TK, donde se encuentran numerosos utensilios líticos de diferentes tecnologías con más de un millón de años, para sorpresa de los arqueólogos.

"Ademas estamos revisando la revision de la geología y la estratigrafía de la garganta de Olduvai y prospectándola en busca de nuevos yacimientos", explica Baquedano. "Por el momento no tenemos más restos de homínidos, pero probablemente los tendremos más adelante", asegura el arqueólogo en un mensaje enviado desde la garganta.

Estación Emiliano Aguirre.

Por primera vez, las condiciones de vida de los investigadores han mejorado y han abandonado las tiendas de campaña para ocupar alguno de los edificios de la Estacion Emiliano Aguirre, ya construida a un 70%. El objetivo de que estuviera lista totalmente para la campaña se ha topado con la infinidad de retrasos burocráticos que supone en este país africano sacar adelante un proyecto de esta envergadura.

Cuando esté en marcha, la Estación será el primer centro de investigación europeo, e íntegramente español, en el lugar donde se encontraron los primeros restos de un 'Homo habilis', el primero de nuestro género humano.

En esta campaña, coordinada por el Instituto de Evolución en África (IDEA) de la Universidad de Alcalá, han colaborado por ministerios de Cultura, Asuntos Exteriores y Ciencia e Innovación, además de la Comunidad de Madrid, esta última a través de una subvención a la ONG Cives Mundi, que es quien financia la construcción de la sede dedicada a Emiliano Aguirre.
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Extraído de El Mundo

martes, 14 de junio de 2011

Todos somos mutantes: así cambia el ser humano.

Cada uno de nosotros sufre 60 cambios genéticos provenientes de nuestros padres, según la primera medición directa realizada por científicos.

En X-Men, una nueva especie de superhumanos, los mutantes, adquiere habilidades extraordinarias de forma natural debido a cambios en su estructura genética. El cómic, llevado al cine con gran éxito, parte de la idea de que la evolución humana sigue activa y puede desarrollarse de forma inesperada. Dejando de lado los poderes imposibles y la fuerza sobrehumana, todos los seres humanos son mutantes. Un grupo de investigadores ha conseguido medir por primera vez de forma directa los cambios genéticos que un niño recibe de sus padres. Resulta que cada uno de nosotros tiene unas 60 nuevas mutaciones provenientes de los padres, bastantes menos de las que se creía hasta el momento. El descubrimiento, que aparece publicado en la revista Nature Genetics, revisa las estimaciones anteriores y revoluciona la escala temporal que utilizamos para calcular el número de generaciones que nos separa de otras especies.

Los investigadores midieron directamente el número de mutaciones en dos familias, usando secuencias del genoma del Proyecto 1000 Genomas, el mayor catálogo de la variedad genética humana que existe en el mundo. Los resultados también revelan que los genomas humanos, al igual que todos, están cambiando por las fuerzas de mutación: nuestro ADN se altera por las diferencias en su código del de nuestros padres. Las mutaciones que se producen en las células de esperma o los óvulos serán «nuevas» mutaciones no vistas en nuestros padres.

Aunque la mayor parte de nuestras características y diferencias provienen de la reorganización de los genes de nuestros padres, las nuevas mutaciones son la fuente última desde la que se dibuja la nueva variación. La búsqueda de nuevas mutaciones es extremadamente difícil ya que, como promedio, sólo 1 de cada 100 millones de letras del ADN se altera cada generación.

«Los genetistas hemos teorizado que las tasas de mutación humana pueden ser diferentes entre los sexos o entre las personas», explica e Matt Hurles, responsable del Wellcome Trust Sanger Institute, que codirigió el estudio con los científicos en Montreal y Boston. «Ahora sabemos que, en algunas familias, la mayoría de las mutaciones pueden surgir de la madre, en otras se derivarán más del padre. Esto es una sorpresa: mucha gente esperaba que en todas las familias la mayoría de las mutaciones vinieran del padre, debido a la cantidad adicional de veces que el genoma tiene que ser copiado para hacer un espermatozoide, en lugar de un óvulo».

Los resultados inesperados vinieron de un cuidadoso estudio de dos familias compuestas por padre, madre y un niño. Los investigadores buscaron nuevas mutaciones presentes en el ADN de los niños que estaban ausentes de los genomas de sus padres. Observaron casi 6.000 posibles mutaciones en las secuencias del genoma.

Diagnóstico erróneo.

Los científicos clasificaron las mutaciones entre las que se produjeron durante la producción de espermatozoides y óvulos por parte de los padres y las que pudieran haber ocurrido durante la vida del niño. Sorprendentemente, en una familia el 92 por ciento de las mutaciones fueron derivadas del padre, mientras que en la otra familia, sólo el 36 por ciento eran paternas.
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Además, el número de mutaciones que se transmiten de un padre a un niño varía entre los padres tanto como diez veces. Una persona con una alta tasa de mutación natural podría estar en mayor riesgo de diagnóstico erróneo de una enfermedad genética, porque las muestras utilizadas para el diagnóstico podrían contener mutaciones que no están presentes en otras células en su cuerpo: la mayoría de sus células no se verían afectadas.

Utilizando nuevas técnicas y algoritmos, el equipo pretende analizar a más familias para responder estos nuevos enigmas, y abordar cuestiones como el impacto de la edad de los padres y la exposición al medioambiente sobre las tasas de nuevas mutaciones.

Como las mutaciones juegan un papel clave en el proceso evolutivo, los genetistas también deberán revisar el número de generaciones que nos separan de nuestros parientes primitivos, como los monos. «En principio, la evolución parece estar sucediendo un tercio más despacio de lo que se creía hasta ahora», señala Philip Awadalla, de la Universidad de Montreal.
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Extraído de ABC

lunes, 13 de junio de 2011

La actividad de los arqueólogos cae un 70% por la crisis de la construcción.

Lamentan la dependencia "excesiva" del sector y destacan que el patrimonio arqueológico es un valor "rentable".

El presidente de la Asociación Profesional de Arqueólogos de la provincia de Huelva, Jesús de Haro, considera que la actividad del sector ha caído alrededor de un 70% con respecto a hace cinco años, antes del comienzo de la crisis, ya que la actuación de este gremio iba en paralelo a la actuación inmobiliaria por imperativo legal, debido a que muchas obras requerían un estudio arqueológico. En declaraciones a Europa Press, el representante de este colectivo profesional explicó que los arqueólogos padecen desde el comienzo de la crisis inmobiliaria "una inexistente" actividad debido principalmente al declive en el sector privado que ha llevado parejo una progresiva caída de la obra privada y por tanto los estudios arqueológicos que deben realizarse, sobre todo si realiza la actuación en el casco urbano, ya no se llevan a cabo.

En este sentido, De Haro remarcó que su situación se ha ido agudizando conforme se ha ido agravando la crisis como consecuencia de su relación con el sector de la construcción.

Por ello, incidió en la "alta" tasa de desempleo que se registra en este gremio debido a la caída del ámbito privado, así como ha señalado que otro de los factores que han afectado su situación han sido "los recortes presupuestarios" en materia cultural, de protección y puesta en valor del patrimonio histórico. "Se encarga la mitad de lo que se hacía antes" en el sector público, agregó De Haro, que afirmó que estos recortes también han sido palpables en los proyectos de investigación universitarios.

Ante esta complicada coyuntura, el colectivo apuesta porque se faciliten las ayudas a las pymes y los autónomos -la mayoría se aglutina en este perfil-, a la par que hizo hincapié en la importancia de que se conciencie a la población de que la inversión en la arqueología puede ser "rentable".

"Muchos piensan que la arqueología es una actividad secundaria, pero el conocimiento del pasado puede ser un valor al alza", enfatizó el representante del sector en Huelva, que se mostró convencido de que los yacimientos y el patrimonio arqueológico suponen un atractivo para el turismo.

En su opinión, una de las opciones para encarar el futuro es fomentar la inversión público-privada para que se lleven a cabo actuaciones, como la valoración de yacimientos o restauración, entre otras actividades, pero para todo ello es "necesario" el apoyo de las administraciones públicas a nivel local, provincial, regional e incluso estatal.
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Extraído de Huelva Información

jueves, 9 de junio de 2011

Los bajitos neandertales del Mediterráneo: la Sima de las Palomas.

Los neandertales que hace 50.000 años vivían en Murcia, no muy lejos de la costa mediterránea, eran bastante más bajos que sus coetáneos del norte de Europa, aunque su corpulencia y robustez eran parecidas. Así se desprende del análisis del esqueleto de una mujer neandertal, casi completo, excavado en la Sima de las Palomas del municipio de Torre Pacheco.

Los restos de esta hembra, que no superaba el metro y medio de estatura, fue excavado por el equipo dirigido por el arqueólogo Michael Walker, profesor en la Universidad y Murcia y responsable del yacimiento, entre los años 2006 y 2008. Con la colaboración de Erik Trinkaus, catedrático de la Universidad de Washington (San Luis), los investigadores lograron rescatar los huesos de un sedimento cementado del que en total se han 'rescatado' tres esqueletos neandertales casi completos y otros fósiles sueltos.

El esqueleto pertenece a una joven adolestente, bautizada como 'Palomas 96' que tenía las características morfológicas de los extintos parientes del 'Homo sapiens' y un tamaño similar al de congéneres encontrados en el mismo yacimiento, según se ha publicado esta semana en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS).

Walker destaca que se trata del esqueleto más completo y articulado (es decir, los huesos están en su posición original) que se ha excavado en Europa desde los años 70 del siglo XX y el primero en el litoral mediterráneo europeo que, además, tiene la pelvis completa.

Los restos, según recuerda el investigador, fueron encontrados debajo de grandes piedras, extenido y acostado de lado, con los brazos flexionados y las manos cerca del rostro. El equipo mantiene la hipótesis de que, quizás, fuera enterrada por sus congéneres, junto con los otros dos neandertales encontrados en la misma Sima, para que sus cuerpos no fueran carroñeados por las hienas y otros animales.

En el mismo lugar, también se han encontrado utensilios de piedra con la tecnología musteriense, la típica de los neandertales, así como huesos quemados de caballos y restos de al menos otros seis individuos. "No ofrece las características propias de un lugar que se ocupaba de forma habitual porque en aquellas fechas, hace más de 40.000 años, era una cavidad de apenas cuatro metros de diámetro y dos y medio de alto", afirma Walker.

Extraído de El Mundo

martes, 7 de junio de 2011

El mono que salió de África y volvió 'hecho un hombre'.

Un hallazgo en el yacimiento georgiano de Dmanisi sugiere que los humanos evolucionaron a partir de especies asiáticas y no africanas como se creía.
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Durante casi un siglo, los libros de texto han contado una historia épica. Tras millones de años de evolución, la vida en la Tierra habría desembocado, en una de sus ramas, en el Homo erectus, un ser humano con un cerebro suficientemente desarrollado como para armarse con un arsenal de piedras para salir, por fin, de África, la supuesta cuna de la humanidad. El erectus habría sido el José Antonio Labordeta de la evolución humana, el viajero que colonizó el mundo, que puso un continente, Eurasia, en su mochila y dio lugar a otras especies humanas. Entre ellas, por qué no, el Homo sapiens: usted.
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Esta epopeya, repetida como un mantra, era mentira. Un agujero vertical en la tierra, una cata en el melón del yacimiento de Dmanisi (Georgia), ha destapado un conjunto de piedras trabajadas, inequívocamente por humanos, hace 1,85 millones de años. El descubrimiento, que se publica hoy en la revista PNAS, convierte en 80.000 años más viejos a los habitantes de Dmanisi, cuyos primeros fósiles fueron hallados en 1991 y estaban datados en 1,77 millones de años.
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El salto hacia atrás en el tiempo no es baladí. Aquellos humanos, clasificados como Homo georgicus, vivían en lo que hoy es el Cáucaso antes de que los Homo erectus salieran de África. De nuevo, hay que reescribir la evolución humana. Para el paleontólogo Jordi Agustí, uno de los autores del hallazgo, se veía venir. "Hace entre 1,8 y 1,7 millones de años, las condiciones climáticas no eran muy buenas. Hacía mucho frío en el norte y había sequía en las bajas latitudes. No era el mejor momento para atravesar zonas desérticas, para salir de África", explica.
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"Ahora queda claro".
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La fuga hacia Asia tuvo que producirse antes, hace alrededor de dos millones de años. Y debió de tener otro protagonista: el Homo habilis, un ser mucho más torpe que el erectus. Tan zote que en los últimos años buena parte de la comunidad científica ha querido descabalgarlo del género Homo, del que sólo quedamos vivos los humanos modernos, y clasificarlo como australopiteco, casi como si fueran monos.
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Con las piezas que hay ahora sobre la mesa, el puzle de la evolución humana ofrecería esta imagen: el Homo habilis (o Australopithecus habilis) habría salido hace unos dos millones de años de África y ya en Asia habría dado lugar al Homo georgicus, que habría desembocado en el Homo erectus, que a su vez habría vuelto a África rebautizado como Homo ergaster, hace 1,6 millones de años, según detalla Agustí. Los primeros fósiles desenterrados en Dmanisi ya apuntaban a este recorrido por el planeta. "Ahora queda claro", asegura Agustí, del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social.
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La otra posibilidad, argumenta el investigador catalán, es mucho más difícil de sostener. La comunidad científica acepta que Homo erectus, en Asia, y Homo ergaster, en África, eran la misma especie. Si la hipótesis del Homo georgicus se desmorona, el Homo habilis tendría que haber dado lugar, de manera independiente, al ergaster en África y al erectus en Asia. En la evolución, este salto vendría a ser como un triple mortal con tirabuzón.
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Bajo las bombas.
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La paleoantropóloga María Martinón-Torres, que no ha participado en este estudio, ve en el nuevo hallazgo un empujón a una hipótesis que se resiste a calar en la comunidad científica: que el ser humano, el género Homo, no surgió en África, sino en Eurasia. "Los Homo georgicus tienen todas las características cronológicas, morfológicas y geográficas para dar lugar a todas las demás especies del género Homo que se conocen", afirma con rotundidad. Según este relato, el habilis habría salido de África como un mono y habría vuelto hecho un hombre.
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Martinón-Torres, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos, lleva desde 2002 participando en las excavaciones de Dmanisi. En 2008 tuvo que abandonar el país a la carrera cuando Rusia comenzó a bombardearlo. A su juicio, los restos hallados en aquella encrucijada entre Europa, Asia y África representan al principal candidato a primer representante del género Homo, al primer humano. David Lordkipanidze, el jefe de las excavaciones y coordinador del nuevo estudio, es más escéptico. "No es descartable, pero hacen falta más pruebas", señala.
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Según Martinón-Torres, no obstante, las piezas encajarían ahora perfectamente. Los Australopithecus habilis, hace dos millones de años, ya comían carne. El abandono de una dieta basada en frutos habría sido trascendental. El enrevesado estómago, adaptado a digestiones complicadas como puede ocurrir hoy con las vacas, se reduce y se optimiza. El cerebro empieza a desarrollarse con la energía sobrante. Y aún más importante: "Al hacernos carnívoros nos hacemos libres. Nuestro alimento se mueve, no está quieto. Y nosotros también nos podemos mover", añade la paleoantropóloga, miembro del equipo que rastrea los yacimientos burgaleses de Atapuerca. El australopiteco, libre, habría echado a andar fuera de África. Y, por el camino, dio lugar al Homo georgicus y este a todas las demás especies conocidas. "Es lo mismo que defendemos con el Homo antecessor de Atapuerca, que no se originó en África, sino en Eurasia", remacha Martinón-Torres.
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Una fábrica de especies.
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Jordi Agustí asiente. "El Homo georgicus es, por lo menos, el primer representante del género Homo reconocible", aclara. Aquellos seres que apenas levantaban metro y medio del suelo, con sólo 600 centímetros cúbicos de capacidad craneal frente a los 1.400 de los humanos actuales, serían los tatarabuelos de todos los demás. "Conocemos muy mal el esqueleto del Homo habilis, pero con lo que sabemos podemos decir que era más parecido a los australopitecinos", destaca Agustí. Aquellos brazos eran desproporcionadamente largos como para ser humanos, según muchos investigadores.
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Este verano, la cata en la que han aparecido los útiles de piedra se convertirá en una excavación en toda regla. Allí pueden aparecer algunas de las pruebas que reclama Lord-kipanidze. "Si hemos encontrado la industria lítica, deberían de aparecer también los fósiles", barrunta Agustí. Bajo el suelo de Dmanisi están las evidencias de que Eurasia fue, quizá antes que África, una fábrica de especies humanas.
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Extraído de Público

lunes, 6 de junio de 2011

Los 'puntos calientes' de la evolución humana.


La evolución de la especie humana es continuamente objeto de discusión y debate científico, encaminados a revelar los orígenes de un exitoso animal que pronto alcazará los 7.000 millones de especímenes en el planeta y que está transformando el entorno ecológico que propició su aparición.

Hoy, no hay lugar en la Tierra que no haya sido 'hoyado' por un pie de 'Homo sapiens', pero hasta hace menos de dos millones de años, las poblaciones de ancestros humanos pudieron evolucionar porque habitaban en puntos calientes de biodiversidad, o 'hotspots', que propicieron la 'ingeniería evolutiva' necesaria para llegar a ser como somos.

Este es el modelo evolutivo que, en un volumen especial de la revista 'Quaternary Science Reviews', defiende su coordinador principal, el paleontólogo José Carrión, de la Universidad de Murcia, junto con Chris Stringer (del Museo de Historia Natural de Londres) y James Rose (del Royal Holloway, también en Londres). En este nuevo modelo, los autores incorporan información sobre los cambios ambientales que tuvieron lugar en los entornos donde habitaron especies como el 'Homo habilis', 'Homo ergaster' y 'Homo heildebergensis' y los primeros neandertales.

"Hemos definido los territorios en los cuales por razones geológicas y biológicas ha habido un mosaico de paisajes y climas muy variables en el tiempo, unos sistemas geográficos que han evolucionado más a menudo y más deprisa que otros. Estos lugares tienen una gran biodiversidad y es ahí donde los homínidos fueron cambiando", afirma Carrión.

Cambios en el paisaje.

Así, el Valle del Rift africano, donde se han encontrado los fósiles de 'Australopithecus', 'Paranthorpus', los primeros 'Homo habilis' y sus sucesores, los 'Homo ergaster' y los 'Homo sapiens', es una zona de gran actividad tectónica, en la que los cambios en los paisajes han sido continuos, tranformando valles en lagos o sabanas en barrancos.

Estos cambios, argumentan los autores, fueron creando nichos ecológicos a los que se tuvieron que adaptar aquellos primates: "Para que una especie de lugar a dos o tres distintas es necesario que estén aisladas. No se trata de que se adaptaran a la sabana, a un pantano o a la selva, es que al quedarse aislados algunas poblaciones no había intercambio genético y las mutaciones se acumulaban", explica el paleontólogo.

De hecho, la gran brecha africana, que va de Etiopía a Mozambique, continúa siendo hoy un punto de gran biodiversidad (ahí está el Masai Mara, Serengueti y los grandes lagos). Millones de animales de infinidad de especies habitan esa brecha que un día acabará diviendo el continente. Allí es donde se encontaronlas primeras herramientas fabricadas por un humano.

Otro 'hotspot' está en el Caúcaso, donde se han encontrado restos de un homínido (el 'Homo georgicus') de hace 1,8 millones de años. Lo es también el área del Mediterráneo, que incluye los fósiles de 'Homo antecessor' de Atapuerca o los de Ubeidiya (en Israel); y Java, el 'punto caliente' donde habitó el 'Homo erectus', un lugar donde los movimientos sísmicos han generado grandes cambios de paisaje.

"Los puntos calientes de biodiversidad se asocian a paisajes dinámicos y gran diversidad de hábitats, lo que en el caso de los mamíferos se ha demostrado que incrementa las posibilidades de que aparezcan nuevas configuraciones evolutivas", apuntan los autores.

Interacciones entre especies.

Por otro lado, se trata de zonas con mucha historia evolutiva acumulada, una diversidad que estimula la especiación entre los primates, aunque no se sabe muy bien por qué; y, ademas, son áreas con muchas interacciones entre especies.

Así, aún reconociendo que el cambio climático ha sido un factor importante para la evolución humana, en este trabajo se mantiene la hipótesis de que la mayoría de los homínidos, tanto en África como en Eurasia, evolucionaron de poblaciones muy pequeñas que permanecieron aisladas por condicionantes geológicos.

Carrión defiende también que esos cambios afectaron a módulos del genoma (paquetes de genes) que producçian grandes cambios morfológicos respecto a la especie originaria. "En otras palabras", concluye, "en sus primeras etapas de evolución la mayor parte de las especies serían 'sorpresas evolutivas' en un territorio muy cambiante. La estabilidad ambiental habría ido en detrimento de la velocidad del cambio evolutivo".

En total, casi un centenar de prestigiosos paleontólogos y biólogos de todo el mundo han participado en este proyecto, financiado por la Fundación Séneca, bautizado como ECOCHANCE.
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Extraído de El Mundo

Descubren la iglesia cristiana más antigua de Asia Central en Turkmenistán.

Se encuentra en el oasis de Merv y pudo ser construida durante el Reino de los Partos, en el siglo III Después de Cristo.


El arqueólogo veneciano, Gabriele Rossi Osmida, ha descubierto en el oasis de Merv, en el desierto de Turkmenistán, lo que parece ser la iglesia más antigua de Asia Central, según informa la agencia italiana ANSA.

El templo, que podría ser de la época del Reino de los Partos (siglo III Después de Cristo), se encontraría dentro de la estructura medieval de Haroba Kosht (castillo en ruinas en lengua turcomana) cuya restauración fue encargada por el gobierno de Turkmenistán a la misión de Rossi Osmida.

«La construcción de un templo cristiano en tiempos tan antiguos y en el corazón de Asia central aparece en algunos textos del siglo IV y siglo VI que hablan de la predicación del apóstol Tomás (o de sus discípulos) en el oásis de Merv, por donde había pasado en su misión de evangelización que habría llegado hasta la India», explica el arqueólogo veneciano en la web Scienzaoline.com.

Trabajando en la restauración del edificio, la misión italiana se encontró con una cruz nestoriana en bronce. Después de esta, han aparecido diversas piezas de cerámica con símbolos paleocristianos: cruces, panes, peces, uvas, vides y corderos.

«Con este descubrimiento ya no hay ningún tipo de duda de que Haroba Kosht es la iglesia más antigua de Asia central», sostiene Rossi.

Abandonada tras la invasión de Kham.

La primera planta de la iglesia «no es muy amplia, como en las iglesias que se construían en Oriente en los primeros siglos de nuestra era». La segunda planta pudo haber sido construída en los tiempos de apogeo del nestorianismo en Merv (siglo V), como indican los documentos de la época que dicen que junto al Palacio Real Sasánide se había construído una basílica y un monasterio,

Los antiguos documentos señalan que el fundador en esta última época fue Bar Gheorghys. Después de que las tropas de Gengis Kham destruyeran Merv en sólo tres meses, el oasis fue abandonado durante dos siglos y «nunca volvió a tener el esplendor inicial».

Los nestorianos se movieron a Iraq y Siria y terminó la historia de esta iglesia abandonada en el desierto.
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Extraído de ABC