domingo, 30 de agosto de 2009

«Hemos destapado siglos de historia».

Profesora en el campus alavés de la Universidad del País Vasco, Belén Bengoetxea es una arqueóloga «vocacional». A esta duranguesa le apasiona el reto de excavar y poder descifrar todas las marcas ocultas por siglos de historia. En las últimas semanas afronta una aventura especialmente entrañable: analizar los restos de una de las zonas arqueológicas «más calientes» de su municipio.
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-Las excavaciones han sacado a la luz parte de la muralla medieval en la plaza de Santa Ana. ¿Qué valor arqueológico tiene este hallazgo?

-Era la primera vez que excavábamos una zona caliente de Durango, un área protegida anexa a un edificio religioso. Los hallazgos han sido muy interesantes porque nos ofrecerán una secuencia muy completa de las fases que ha sufrido este espacio público entre los siglos XIII y XVIII. Además, en el caso de la muralla, nos puede aportar datos sobre la fundación de la villa.

-Además del muro defensivo han aparecido restos de una iglesia del siglo XV, enterramientos, un horno y un molde para hacer campanas, el cauce de un río...

-Hemos destapado siglos de historia. Son elementos que nos aportan una valiosa horquilla cronológica porque algunas de estas construcciones estaban documentadas, pero el análisis de las fosas más antiguas con carbono-14 puede ofrecer otros datos reveladores. Si a partir de este conjunto no somos capaces de decir algo de la historia de Durango medieval y postmedieval, no hacemos nada aquí. Lo gratificante de la arqueología es que cada día hay una novedad.

-En su caso, destaca el valor del conjunto arqueológico por encima de descubrimientos concretos.

-Una pieza fuera de contexto, por muy valiosa que sea, es una pieza de coleccionista. Para la arqueología lo importante es dónde ha aparecido y ver con qué tiene relación. Sacar jugo a lo que tienes entre manos.

-El hallazgo ha abierto el debate sobre si el Consistorio debe mantener a la intemperie estos restos.

-La conservación de restos arqueológicos es complicada porque exige un proyecto museístico. ¡Qué más quisiera yo que pudieran admirarse! Pero no es suficiente con que se queden ahí y nadie sepa qué son. Si el Ayuntamiento decide volver a cubrirlos tampoco pasará nada porque al menos siguen ahí y estarán protegidos.

Un círculo «cerrado».

-Visto el interés que despierta la arqueología, choca que siga siendo una disciplina sin titulación.

-Es algo que a los arqueólogos nos preocupa mucho. El Plan Bolonia hubiera sido una ocasión fenomenal para regular esa situación, pero la tradición pesa mucho y es difícil modificar las titulaciones que ya están.

-Algo tiene que tener de vocacional entonces.

-Mucho. En mi caso, primero tuve que cursar Historias en la Universidad de Deusto y luego me matriculé en la Escuela Práctica de Arqueología del País Vasco. En todo caso, el mundo de la arqueología es muy complejo porque no tiene nada que ver la arqueología urbana, técnicamente muy difícil de leer, con la arqueología en la punta de un monte.

-¿Es difícil vivir de ello?

-¡Ése es el gran reto de la arqueología! (sonríe). Yo soy profesora, pero la mayoría de los arqueólogos con los que trabajo son autónomos a los que se contrata para obras determinadas y que tienen que compaginar ese trabajo con otras ocupaciones. Hasta hace poco la arqueología profesional se vinculaba a la universidad y a los museos. Era un círculo muy cerrado en el mal sentido de la palabra y mucho de lo que se excavaba era para tesis. El punto de inflexión fue la Ley de Patrimonio Cultural Vasco de 1990, que estableció una escala de protección y unas figuras de intervención.

-Al mundo de la arqueología le ha hecho mucho daño el fiasco del yacimiento romano Iruña Veleia.

-Ha sido una malísima noticia. Confío en que todo se aclare pronto, aunque debe quedar claro que estas cosas ocurren en todos los gremios. Que un arqueólogo haya tenido una mala actuación no quiere decir que el resto de profesionales vayamos a hacer lo mismo. Tampoco implica que todo el yacimiento sea falso.

-Usted realiza labores divulgativas y desde hace diez años es la responsable de las Jornadas de Historia que organiza el Ayuntamiento de Durango.

-Es muy importante llevar a cabo una buena labor de difusión. Hay que mostrar a la gente qué investigaciones se han realizado desde la Prehistoria hasta nuestros días y darle la oportunidad de reflexionar sobre ello. Resulta gratificante poder organizar unas jornadas así.

-Ha trabajado como arqueóloga en numerosos municipios vascos. ¿Cuál es el hallazgo que más le ha impactado?

-El más sorprendente fue en Lekeitio hace unos años. Encontramos un almacén donde se guardaba grasa de ballena. Estaba repleto de tinajas de 1,60 metros de altura. Ahora, si pudiera elegir un lugar para trabajar me quedaría con Durango. He dedicado tanto tiempo y esfuerzos que me gustaría obtener las respuestas que me faltan para completar el puzzle de esta localidad.
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Extraído de El Correo Digital

viernes, 28 de agosto de 2009

José Hierro...


...La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje
los objetos que duermen en la playa..."

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José Hierro
(España, 1922 – 2002)

miércoles, 26 de agosto de 2009

La alcazaba árabe de Badajoz.

Declarada Monumento Histórico-Artístico, la Alcazaba de Badajoz es considerada una de las mejores de España y es de las más grandes del mundo. Representa el origen de la ciudad de Badajoz y su visita nos transportará hasta la época almohade.
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La ciudad de Badajoz fue fundada en el año 875 por el muladí emeritense Ibn Marwan al-Chilliqui. En esta época tiene su origen la alcazaba árabe que se levanta sobre el Cerro de la Muela. Esta elevación natural está defendida de forma natural al norte, por donde pasa el Guadiana y al este por el arroyo Rivillas.

La fortaleza controlaba el paso natural desde la meseta castellana hacia los territorios de Andalucía y Portugal.

La alcazaba cuenta con un recinto amurallado que procede en su mayor parte de la época almohade. Es por ello que la construcción se caracteriza por ser sencilla y austera. Dos características reflejo de los nómadas del Magreb de la época, que permite imaginar la vida de aquellos pobladores. Unas gentes que proceden del país alauí del siglo XII y que buscaban el retorno a su fe, esto es, al Corán en su visión más pura tras lo que se puede considerar la relajación religiosa de los almorávides.
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Extraído de HOY

martes, 25 de agosto de 2009

Entrevista a Arturo de Lombera: «Miramos la basura de los antiguos para ver cómo vivían».

Arturo de Lombera es uno de los arqueólogos del Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste de la Universidad de Santiago que continúa excavando estos días en cuevas de la montaña luguesa. Recientemente hallaron el colgante realizado con conchas marinas.

-¿El hallazgo de conchas de «Dentallium» muestra que el Lugo actual pertenecía a la prehistoria cantábrica?

-Los Dentallium son conchas tubulares muy pequeñas y sin valor para la alimentación. Se hallaron en el Cantábrico, Ebro y Francia. No sabemos de dónde vinieron, también hemos recuperado objetos de sílex y aquí cerca no hay afloramientos de este material, aunque sí en Vilalba, pero enmarcan ese mundo en el Magdaleniense, con industrias parecidas a las del hueso.

-Dicen que es un adorno más antiguo que el de Férvedes.

-El de Férvedes, encontrado en un yacimiento de O Xistral, es un colgante pétreo, también de la época del Magdaleniense por la industria y otros similares que han aparecido en el área Cantábrica, pero no ha sido datado por radiocarbono. El de Valdavara sí, y tanto sus rasgos más arcaicos como la datación por radiocarbono, indican que es más antiguo.

-¿La seguridad de las dataciones sigue siendo crítica?

-Hasta ahora no había dataciones seguras por carbono 14 (estas tienen un rango de fiabilidad de hasta 50.000 años), si exceptuamos los yacimientos de A Valiña y Xestido. En las Gándaras de Budiño se dató por este sistema, pero estaba removido, con un proceso erosivo y de sedimentación, pero la ocupación es mucho más antigua que la que de Valdavara. De algunas industrias que encontramos sabemos que proceden de hace 400.000 o 500.000 años. Otras de hace 200.000.

-¿A partir de los 50.000 años, cómo determinan la época?

-Por otros métodos de termoluminiscencia y radiactividad se pueden datar materiales de millones de años. El problema de las dataciones también está en el contexto, tienes que estar seguro de lo que aparece junto a artefactos humanos no es un animal que murió al pasar por allí. Se precisan huesos fracturados, con marcas de corte. Y esos nosotros los hemos encontrado.

-¿Qué restos de animales han podido documentar?

-Los recuperamos ya el año pasado y son un reflejo del ecotopo circundante. Hay sobre todo huesos de ciervos y cabras salvajes. Están bastante fracturados pero destacan los restos de cabra y lobo. Este año han salido más instrumentos líticos y huesos de animales.

-¿Es suficiente para adivinar su forma de vida?

-Excavamos y miramos la basura de los antiguos para ver su dieta y cómo vivían. Los restos de sus ocupaciones, las herramientas que usaron y abandonaron, los trozos de tallas para fabricar esas herramientas nos permiten reconstruir las técnicas para elaborar buriles y bifaces. Los materiales, cuarcitas, sílex, al relacionarlos con los afloramientos, dan indicios de la ocupación del territorio. La fauna facilita información paleoambiental, si era de climas más templados o secos.

-Y según Valdavara, ¿cómo era el clima entonces?

-Bastante más frío que el actual, de cuando los glaciares comenzaban a derretirse.

-No aparecieron restos humanos en esas cuevas.

-Seguiremos buscando en agosto en otra cueva cercana. El pasado año excavamos la de O Xato, en O Courel, a mil metros de altitud. Con los glaciares de hace 20.000 años, allí no vivían los humanos. Son condiciones similares a las actuales de sitios como la Patagonia. Debió habitarse en épocas cálidas y de hecho encontramos restos de osos pardo y también de oso de las cavernas.

-¿Buscan también pinturas?

-No han aparecido hasta ahora pero tendrá que haberlas, las herramientas son iguales que otras que aparecen en el Cantábrico. Debemos buscar, porque aquí la investigación se ha centrado muy poco en las cuevas, si exceptuamos las de A Valiña (Castroverde) y Paradavella (Rubiá). Son muy pocas las excavadas y es un campo arqueológico a potenciar.
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Extraído de La Voz de Galicia

lunes, 24 de agosto de 2009

El fuego deja al descubierto vestigios de épocas calcolíticas.

Los incendios forestales acaecidos en estos últimos años no han hecho sino confirmar lo que ya se intuía: que los valles y montañas de Las Hurdes albergan uno de los oasis más fructíferos de la prehistoria de Extremadura, según dicen los expertos, a caballo entre el siglo XIX y el XX, se emprendieron importantes estudios sobre la prehistoria de la comarca, en los que participaron arqueólogos, como Antonio González Cordero, Manuel Alvarado, Primi Bueno, Marisa Ruiz-Gálvez. Fruto de todo ello han sido varias publicaciones en revistas especializadas, donde se da cuenta desde los petroglifos que se desparraman por la zona hasta los yacimientos, explotaciones mineras o estructuras tumulares.

Recientemente, han recorrido el territorio hurdano otra serie de investigadores y estudiosos del mundo de la arqueología, volviendo a constatar 'in situ' la inmensa riqueza prehistórica que albergan estas fragosas tierras, cuyo mayor florecimiento tuvo lugar en el Calcolítico o Edad del Cobre. El hecho de que las llamas devoraran los pinares y el espeso monte bajo, ha contribuido a que afloraran diversas estructuras, siendo visibles suelos de cabañas, numeroso material lítico trabajado, pellas de barro con impronta de ramajes y que formarían parte de las rústicas chozas de aquellos primitivos pobladores, molinetas y molederas, puntas de flecha realizadas en cuarzo, dientes de hoz, infinidad de fragmentos cerámicos y otros restos que llevan a conjeturar, según los arqueólogos, que la gente del Calcolítico encontró por los estrechos valles de Las Hurdes un lugar idóneo para desarrollar sus actividades vitales. También debieron practicar unas siembras de subsistencia en las pequeñas vegas de los ríos, pues se deduce de las molinetas, molederas y dientes de hoz encontrados.

Museo.

Estos hallazgos han vuelto a suscitar en la comarca aquella reivindicación en torno a la creación del que se dio en llamar 'Museo de Las Hurdes', tantas veces prometido y nunca llevado a cabo.
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Extraído de HOY

Un barco intacto del siglo XVII.

Cañones, mascarones de proa, tres mástiles, cofres, morriones, monedas, mesas, recipientes, jarras, vasos, armas, toda clase de piezas y otros utensilios de la época han permanecido en perfecto aislamiento, a 43 metros de profundidad, en el mismo sitio donde se hundió el galeón holandés hace más de 400 años. Se trata de uno de los mayores descubrimientos marinos de todos los tiempos y un hallazgo cultural de incalculable valor.

Aunque en un principio se dijo que un grupo de la televisión nacional SVT, mientras realizaba un reportaje sobre el archipiélago de Estocolmo y las navegaciones de recreo, encontró el pecio, la realidad es otra. Tres submarinistas experimentados, hallaron por casualidad ese barco que yacía en el fondo marino, a la espera de ser rescatado, mientras buscaban un cargador de acero, que desapareció en aguas bálticas en los años 40 del siglo pasado.

«En realidad estábamos buscando el carguero M/S Alma, pero nos llevamos la sorpresa más agradable de nuestra vida al encontrar al denominado “Lejon-vraket”», cuenta el oceanógrafo sueco Markus Hådre, quien con sus compañeros de aventuras, Jonas Rydin y Anders Bäckström, hicieron el mayor hallazgo de su vida en aguas bálticas: un buque neerlandés del tipo «flauta» que data de 1600.

Galeón antiguo y casi intacto.

Rydin y Bäckström fueron los primeros en lanzarse a las profundidades del mar en un soleado día del mayo pasado. Cuando volvieron a la superficie y contaron, muy excitados, que habían encontrado un galeón muy antiguo y casi intacto, con una cabeza de león en la popa, Markus André pensó que bromeaban. «Segundos más tarde vi las fotografías y videos con cañones, maderas labradas y figuras de leones, y comprendí que éste era un hallazgo único, un verdadero bombazo». Lo bautizaron como el «Lejonvraket», por el león que lleva su popa.

Suecia es una de las naciones que más secretos y riqueza guarda en pecios sumergidos alrededor de sus costas. Es el mar Báltico, sobre todo, donde más embarcaciones y restos arqueológicos se han encontrado, muy bien conservados a lo largo de los años. Estos días las autoridades preparan una expedición al lugar donde está sumergido a unos 50 metros de profundidad el «Lejonvraket», para determinar el historial del galeón, su identidad, sus datos sobre su fabricación, edad exacta, la ruta que llevaba... y preparar su rescate.

Expertos en arqueología marina, historiadores y oceanógrafos «buscadores de tesoros» han determinado que es de la misma época que el famoso buque de guerra «Vasa», construido bajo la dirección del holandés Henrik Hybertsson, experimentado constructor naval, considerado como el más famoso de Escandinavia, que hoy admiran nacionales y extraños en el museo que lleva su nombre. Símbolo de la riqueza de aquel siglo de Oro, el barco será rescatado y tal vez regrese a su tierra de origen, la actual Holanda, para ser expuesto en algún museo.

Es posible que Suecia invite a los holandeses a participar en las faenas de rescate. De momento, se han prohibido toda clase de expediciones submarinas o deportes acuáticos en el lugar, en pleno archipiélago de Estocolmo en Lillsved, muy cerca de la localidad veraniega Värmdö.

El «Lejonvraket» es el segundo galeón encontrado durante los dos últimas años en el Mar Báltico. En 2007, cerca de Sandön, isla de Gotland, un grupo de la empresa Marin Mätteknik AB, descubrió el navío conocido como «El buque fantasma». Se considera que es uno de los «tesoros» mejor preservados y no se descarta que el barco hallado en mayo sea «el gemelo» de aquél, ya que tiene las mismas características.
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Modelo típico del siglo XVII.

Un navío que probablemente se utilizaba para el comercio entre Ámsterdam y Estocolmo a mediados del siglo XVII. El modelo es típico de su época y su diseño y construcción sin lugar a duda neerlandeses. Es sabido que Holanda, con España, tuvo un periodo brillante durante el siglo XVII y que ambas naciones dominaban el mundo en aquellos tiempos. Los holandeses, expertos en navegación, ganaron fama y dinero con su flota y sus colonias. Tenían cientos de navegaciones que trafican todos los mares. Este buque de vela, que permanece de momento sumergido en el Báltico, es un modelo del tipo «flauta». Conservado prácticamente intacto —gracias a la baja temperatura y composición de aquellas aguas—, mantiene en perfecto estado los espacios y camarotes interiores. Además, pueden verse los cofres de los marineros, mesas, sillas, utensilios, y demás equipos necesarios para la navegación. Sin duda, en la parte hoy no visible se hallarán piezas de incalculable valor cultural.

El Báltico es un gran cementerio de naves hundidas. Los historiadores y arqueólogos aseguran que no hay otro mar en el mundo que pueda compararse con él en cuestión de arqueología marina. En sus turbias aguas con muy bajo nivel de sal —lo que las protegen de los agresivos moluscos y otros organismos que destruyen las maderas—, hay desde barcas de la época de los vikingos y navíos medievales hasta buques acorazados de las dos guerras mundiales. Ese mar ha permanecido «virgen» durante tantos siglos, y todo lo que custodia en sus profundidades se mantiene prácticamente igual. Bucear en sus aguas es como volver la páginas de la historia. Hasta ahora se han recuperado 20.000 pecios, pero los historiadores aseguran que hay alrededor de 80.000 más. La franja cercana a la pequeña localidad de Dalarö (a unos 40 km de la capital) es especialmente rica en naufragios ya que solía ser zona aduanera para todos los buques que navegaban hacia la capital sueca. Esos naufragios que según, Andreas Olsson, director del Museo Arqueológico de Estocolmo. califica estos buques que permanecen en el fondo del mar como «las pirámides del norte de Europa».
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Extraído de ABC

'Grafitis' que pasaron a la historia.

Por razones evidentes desde el punto de vista de la historia, no se puede comparar un 'grafiti' de los muchos que en estos momentos abundan en la ciudad, con un grabado del siglo XIX plasmado, por ejemplo, en la muralla de la Alcazaba. Pero lo cierto es que tanto la intención del grafitero actual como la del señor que vivió hace ya dos siglos son muy parecidas.

No son pocos los monumentos de Badajoz que cuentan con lo que hoy se podría denominar de forma coloquial 'grafitis históricos'. Son grabados, la mayoría de hace unos doscientos años, que diversos ciudadanos o forasteros quisieron dejar estampados por una u otra razón.

La Alcazaba es uno de los lugares en los que más inscripciones se pueden apreciar a los largo de sus murallas. El paso de los años los ha mantenido, al menos hasta el momento, a pesar de que algunos de ellos están cada día más deteriorados.

Uno de los que no se encuentran en buen estado y que en cualquier momento puede sufrir un desprendimiento del enlucido en el que está grabado, es el que se persiste en la Torre de las Siete Ventanas.

La inscripción dice '3 octub - 1892', por lo que deja clara la fecha en la que fue realizada. Posiblemente se trate, según cuenta Francisco Pilo en su libro 'Un paseo por la Alcazaba árabe de Badajoz', de un albañil que terminó de enlucir este muro en el día señalado.

En torno a este grabado se encuentran algunos otros que, si bien no se pueden descifrar con facilidad, dan la sensación de ser relativamente recientes.

Siguiendo por el adarve dirección a la Puerta del Alpéndiz, también se puede contemplar desde la muralla una fecha marcada en el lateral de otra torre. En esta ocasión, debido a la mala conservación, a simple vista solamente puede apreciarse los dos primeros dígitos del año, '18', por lo que también resulta evidente que fue realizado en el siglo XIX.

Más adelante, siguiendo el recorrido que establece el lienzo de la muralla, el viandante pasará, sin percatarse, sobre otras dos inscripciones que no podrá advertir porque dan hacia el exterior.

En la primera de ellas puede leerse '1811 Almería'. Aunque el tamaño de las letras es muy reducido, este grabado resulta curioso por incluir lo que, supuestamente, es la procedencia del autor.

Unos metros más arriba se sitúa la segunda inscripción: '21', un espacio y '1812'. Ambas cifras están estampadas sobre dos trocitos de barro cocido plasmados sobre el muro.

Todo indica que '21' era el día que se realizó y '1812' el año. Por lo tanto, es de suponer que en el espacio que hay entre ambos números se encontraba el mes, que debió de caerse al vació perdiéndose definitivamente.

Puerta de Palmas.

Un toro, una mujer, y una especie de caracol para unos o una sirena para otros son los tres principales grabados que se encuentran en la Puerta de Palmas.

Según cuenta Alberto González en su libro 'Puerta de Palmas y el Puente Viejo (1460-1994)', estas obras pueden ser atribuidas a los centinelas de servicio en el puesto de la puerta.

Aunque no se sabe con certeza el año en que se llevaron a cabo estas inscripciones, sobre la imagen del toro se encuentra la fecha '1882', por lo que podría haber sido grabadas por entonces.
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Extraído de HOY

domingo, 23 de agosto de 2009

Nuevos descubrimientos sobre la evolución humana.

Tres nuevos fósiles, tres nuevos candidatos a eslabones perdidos, adornan la cadena evolutiva que conduce al ser humano. La coincidencia en poco menos de dos meses de sus respectivos descubrimientos se une a otra serie de noticias sobre la evolución humana que se han producido a lo largo de este año, bicentenario del nacimiento del naturalista inglés Charles Darwin. 150 años después de la publicación de su teoría de la evolución, que bajó al ser humano del pedestal al que él mismo se había subido y lo colocó en su justo lugar entre los demás primates, los científicos siguen perfilando los detalles de la historia familiar de la humanidad.

Fósiles. Nuevas caras en el álbum familiar.

El 18 de mayo se presentó Darwinius masillae, el primate fósil más completo y mejor conservado obtenido hasta la fecha. Sus descubridores vendieron el hallazgo de Ida, como bautizaron al ejemplar, como "el descubrimiento científico más importante de los últimos tiempos" ya que afirmaban que este fósil de 47 millones de años de antigüedad se trataría del "eslabón perdido entre todos los primates y el resto de los mamíferos".

Para Salvador Moyà-Solà, director del Instituto Catalán de Paleontología, la nueva especie es "claramente" un adapiforme, una rama del árbol evolutivo de los lémures, pero "no aporta nada al conocimiento sobre el origen de los monos y antropoides, mucho menos del hombre". Y añade: "El mensaje lanzado a la prensa y la importancia del hallazgo no tienen nada que ver".

Poco más de un mes más tarde, pero sin tanta fanfarria mediática, se publicó el descubrimiento de Ganlea megacanina, un primate de hace 38 millones de años encontrado en Myanmar, candidato a antecesor común a todos los simios, incluido el hombre. "Este sí que es muy importante, porque podría aclarar el debate científico sobre el origen geográfico del grupo", explica Moyà-Solà. Tradicionalmente se ha considerado África como el continente en el que aparecerían los primates antepasados de todos los monos y antropoides modernos. La aparición de Ganlea en Asia podría forzar una reinterpretación de esta teoría, "si se confirma su posición en la base del árbol evolutivo".

El lugar de origen de los simios no es el único que ha sido cuestionado recientemente. En junio de este año, el grupo encabezado por Salvador Moyà-Solà hizo público el descubrimiento de Lluc, un primate que vivió hace unos 12 millones de años en la península Ibérica que sería una forma intermedia entre los extintos afropitecinos y los actuales grandes simios (orangutanes, gorilas, chimpancés y humanos). Anoiapithecus brevirostris se une así a Pierolapithecus catalaunicus, también descubierto en el mismo yacimiento por el grupo de Moyà-Solà. Ambos fósiles apuntan al origen euroasiático de los grandes simios, que se pensaba que había tenido lugar en África, desde donde habrían migrado a Asia los antecesores de los orangutanes.

Bipedismo. Se aclara el origen de la locomoción humana.

Un reciente estudio concluye que los antepasados humanos no caminaban por el suelo apoyándose en los nudillos, como sí lo hacen chimpancés y gorilas. Los grandes simios más emparentados con el hombre desarrollaron esta adaptación de manera independiente, según afirman los autores del estudio.

Tampoco se balanceaban por las ramas de los árboles de la selva, como hacen los orangutanes. "Los antepasados de los grandes simios hacían una vida repartida entre el suelo y los árboles", señala Moyà-Solà. Mientras que los antepasados de los orangutanes se adaptaron a llevar una vida más arbórea, los antepasados de gorilas, chimpancés y humanos se adaptaron al desplazamiento sobre el suelo, pero cada uno de un modo diferente. Cuando el ancestro de los humanos actuales dejó los árboles definitivamente, ya lo hacía caminando sólo sobre las extremidades posteriores.

Esto confirma algo que ya había sido apuntado por los descubridores de los fósiles de los homininos más antiguos, rompiendo definitivamente uno de los iconos populares sobre la evolución humana más extendidos.

El origen del homo.
La cuna del género humano, ¿África o Asia?
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Si el origen africano de los grandes simios se ha puesto en cuestión por el hallazgo de nuevos fósiles, la reinterpretación de viejos conceptos también cuestiona el papel de África como cuna del género humano.

José María Bermúdez de Castro, co-director de Atapuerca, recuerda que "tan sólo las especies son entidades naturales, todas las agrupaciones superiores son construcciones artificiales". Los criterios para incluir una especie dentro de un género u otro varían "según los autores y las modas: del mismo modo que hay científicos que proponen incluir a los chimpancés dentro del género Homo, hay argumentos muy válidos para excluir al Homo habilis".

María Martinón-Torres es partidaria de esto último. Esta paleontóloga es autora de un reciente estudio sobre Homo georgicus, la especie de hominino más primitiva encontrada fuera de África, en el yacimiento de Dmanisi (Georgia). "El desarrollo de los habilis es muy similar al de los australopitecos, y el uso de herramientas no es un argumento válido porque otras especies más primitivas ya las fabricaban", explica Martinón-Torres. Para ella, el origen africano del género Homo se basa en una falacia. "La preponderancia del continente africano se debe a que en Asia no se ha excavado ni el 25% que en África; hace 2,4 millones de años (antigüedad de los restos de habilis) no había ninguna barrera entre los dos continentes, ni geológica ni ecológica, que impidiese la migración de una especie de australopiteco fuera de África".

Según esta investigadora, el género Homo surgiría con georgicus en Asia, desde donde se produciría la colonización de África con ergaster y de China e Indonesia con erectus. Sin embargo, una de las piezas clave en esta teoría era el fósil de Longgupo, datado en dos millones de años. En principio descrito como erectus, su descubridor se retractó en junio y ahora lo asigna a un nuevo tipo de simio no hominino.

La colonización de Europa la realizaría antecessor, especie de la que se ha encontrado este pasado mes de julio en Atapuerca un nuevo fósil de hace 1,3 millones de años que presenta muestras de canibalismo. Los antecessor representan un estado intermedio entre los ergaster africanos y los más recientes heidelbergensis europeos, antepasados de los neandertales. La especie humana actual surgió en África, desde donde se extendió a todo el planeta, desplazando a los neandertales y los hobbits de la isla de Flores.

Neandertales. Tan parecidos y sin embargo tan distintos.

Los diminutos hobbits de Flores podrán haberle arrebatado a los neandertales el dudoso privilegio de ser los últimos miembros de la familia humana en extinguirse, pero la mera supervivencia no les hace evolutivamente más cercanos al hombre actual. El pariente (extinto) más próximo al sapiens moderno sigue siendo el hombre de Neandertal, del que se ha logrado secuenciar este año el 63% de su genoma.

"Las primeras descripciones de los neandertales los retrataban como primitivos hombres de las cavernas antecesores de los humanos modernos", comenta Carles Lalueza Fox, experto en genética neandertal del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-Universidad Pompeu Fabra) que participó en proyecto. "Hoy, sin embargo, su ADN nos revela una imagen más moderna y parecida a la de los sapiens, a la vez que descartan una posible hibridación entre ambas especies", concluye.

Hobbit de Flores.
La pequeña pieza que no encaja en el puzle.

Este año también se han publicado varios estudios de los fósiles encontrados en 2003 en la isla de Flores. En enero un nuevo análisis de la morfología del cráneo corroboró las conclusiones de otros estudios similares anteriores, descartando que los ejemplares se tratasen de sapiens enfermos. Y en mayo, el análisis de los pies de estos hobbits confirmó definitivamente que pertenecen a una especie distinta al ser humano actual.

Su origen, en cambio, sigue siendo un enigma. Su reducida capacidad craneana es similar a la de los australopitecos, y un análisis publicado el pasado mes de julio indica que el Homo floresiensis pudo haberse originado, no ya de un erectus, sino de un habilis. Dos millones de años de evolución separan los restos fósiles de ambas especies, un hueco que sólo podrá ser rellenado con futuros hallazgos.
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Extraído de Público

La tumba de un moche contemporáneo de Cristo.

Casi al mismo tiempo que Jesucristo fuera crucificado por los romanos en lo que entonces era Palestina, un noble guerrero moche era enterrado en lo que acabó por convertirse en la pirámide de la dinastía de Sipán, una de las más poderosas de los valles del noroeste de Perú. Ocurría hace ahora unos 2.000 años.

Los restos de aquel personaje han aparecido hace unos días en las excavaciones que se llevan a cabo en el Valle de Lambayeque desde el año 1987 y que, bajo la dirección del arqueólogo Walter Alva, han vuelto a desvelar un tesoro oculto, en este caso en la base de la pirámide funeraria.

La tumba, la número 15 de las aparecidas hasta ahora, está situada sobre el suelo geológico, por lo que se cree que no hay nadie enterrado debajo. Para llegar hasta ella, los arqueólogos peruanos han tenido que trabajar en un agujero de más de 12 metros de profundidad, pero aseguran que el esfuerzo ha merecido la pena.

El noble, que aún no ha sido desenterrado en su totalidad, se cree que formaba parte del séquito con el que se solía acompañar a los señores gobernadores del valle, como se ha constatado en las tumbas superiores del Señor de Sipán y del Viejo Señor de Sipán.

"Lo que pensamos es que forma parte de un enterramiento mucho más importante de un gran dirigente, seguramente el primero de la dinastía mochica de Sipán. Se sabe porque los gobernantes siempre han aparecido mirando al Sur y sus acompañantes al Este [como este guerrero] o al Oeste", explica José Manuel Novoa, director de

Explora Films, una productora española que participa de la financiación de las excavaciones, junto con el gobierno peruano y una fundación italiana, y tiene la exclusiva mundial de las imágenes de los hallazgos.


Novoa, que ha estado grabando los trabajos desde el principio de las excavaciones, ya documentó en 2007 el hallazgo de otra importante tumba en la necrópolis de Huaca Rajada. Fue la de otro guerrero cuyos aderezos ya han sido restaurados y forman parte del patrimonio cultural del país latinoamericano.

El gobierno de Alán García ha construido un museo a poca distancia para que los visitantes puedan conocer los detalles de una cultura milenaria que había desaparecido misteriosamente casi mil años antes de que llegaran los conquistadores españoles y se encontraran con los incas.

La participación española en el proyecto se remonta a mayo de 2007, cuando se firmó el acuerdo de colaboración para impulsar los hallazgos en el valle, tras unos años casi paralizados por falta de fondos. "Ahora estamos casi seguros de haber llegado al primero de la dinastía", comentó Luis Chero, el responsable de la excavación, cuando se tropezaron con el cuerpo del noble mochica.

Grandes artesanos.

Una de las sorpresas fue comprobar que hace más de dos milenios aquellos moches, que llegaron a ser famosos por el arte de orfebrería y cerámica, ya eran grandes artistas con las piezas de arcilla, profusamente decoradas. Novoa recuerda que esta civilización perdida fue capaz de dorar el cobre con una técnica que no se utilizaría en Europa hasta el siglo XIX. Y también soldaban metales.

Los mochicas eran un pueblo de agricultores y pescadores que nunca llegaron a tener un rey. Cada valle tenía su señor, como es el caso de Lambayeque y la dinastía de Sipán.

Fue en 1987 cuando Walter Alva, siguiendo las pistas de los huaqueros (ladrones de tumbas) dio con un tesoro en Huaca Rajada que ha sido comparado con el de Tutankamón: la tumba del Señor de Sipán, que reinó entre los siglos II y III, a la que siguió la del Viejo Señor de Sipán, su antepasado.

También se localizó la del sacerdote, así como las otras de mujeres y guerreros que fueron sacrificados con ellos, así hasta la número 15. Todos en Lambayeque están convencidos de que no será la última. Falta dar con su señor.

La máscara dorada.

En la tumba número 15 de la pirámide de la dinastía de Sipán sólo asoman, de momento, los primeros restos de lo que fue la coraza, la máscara y demás aderezos con los que fue enterrado el personaje que se esconde tras ellos, cuya identidad aún se tardará meses en desvelar.

A la derecha del cuerpo, cubierto con bronce, puede verse la lanza. También se adivina la máscara con forma de búho, que los mochicas bañaban en oro, y los dos ojos, que fueron puestos de nácar sobre la máscara.

Alrededor, hay varios trozos de cerámica, y por primera vez en esta pirámide aparecen con dibujos geométricos de gran belleza. Están rotas en pequeños fragmentos, debido al peso del sedimento que las ha aplastado durante 2.000 años. En las 14 tumbas anteriores de Huaca Rajada, también había una gran cantidad de cerámicas, pero eran mucho más sencillas, de las que se utilizaban para dejar alimentos para que el viaje al otro mundo fuera menos duro.

Los arqueólogos tardarán semanas en consolidar todo el material para poder extraerlo sin que sufra más daños que los que ya ha causado el tiempo. Después será restaurado.
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Extraído de El Mundo

Editan por vez primera en español las memorias completas del indio Gerónimo.

Las memorias que el último gran jefe de los apaches chiricahuas, Gerónimo (1829-1909), dictó a su intérprete, S.M. Barrett, y que se publicaron con el apoyo del presidente Theodore Roosevelt, han sido editadas en español en el centenario de su muerte por la editorial Mono Azul con el título 'Soy apache'.

'Soy apache' es un título de resonancias épicas no muy lejanas, puesto que, ha dicho a Efe el director de la editorial sevillana, Javier Hernández Pizarroso, fueron las dos únicas palabras que pronunció la india apache a la que, en la ceremonia de los Oscar de 1973, en Hollywood, Marlon Brando le encargó que recogiera su premio.

El editor también ha destacado que el idioma que Gerónimo utilizó siempre para entenderse con el hombre blanco fue el español -de hecho S.M. Barrett le hizo de intérprete en ese idioma, que vertía al inglés- y sus grandes enemigos no fueron los casacas azules del norte sino las tropas mexicanas.

Tropas mexicanas fueron las que, en una incursión comercial al sur de los chiricahuas, masacraron a las mujeres y los niños apaches, en una acción en la que, sin justificación militar ni defensiva alguna, perecieron la madre, la esposa y los tres hijos pequeños de Gerónimo.

Esa pérdida fue la que llevó al joven Gerónimo -se hizo guerrero y se casó con 16 años- a ponerse al frente de tres tribus apaches que atacaron el norte de México y diezmaron la sección de caballería que había cometido la cobarde acción contra mujeres y niños indios.

Hernández Pizarroso, que aseguró que se trata de la primera traducción íntegra en España de las memorias del jefe indio, tras una parcial que se publicó en los años setenta, señaló que fueron estos aspectos desconocidos sobre Gerónimo, como que hablara español y fuese enemigo de los mexicanos y no de los gringos, los que le animaron a publicar 'Soy apache'.

"Como todos los de mi generación he visto películas de indios, he leído tebeos de indios y he jugado a los indios con los muñequitos, pero tenía una gran ignorancia sobre la realidad de los apaches y de Gerónimo", señaló el editor.

Nombre de una victoria.

Gerónimo, que debe su nombre a una victoria sobre el ejército mexicano que se produjo el día de San Jerónimo, asumió el mando de la nación apache deportada a la reserva de Fort Sill, en Arizona y, en 1880, fue el responsable del hostigamiento a las fuerzas del general George F. Crook para tratar de mantener su territorio.

Detenido en 1884, se fugó y resistió varios años hasta que, agotado y sin recursos, se entregó voluntariamente al general Miles, quien, según estas memorias, le dijo: "El presidente de los Estados Unidos me ha enviado para hablar contigo. Ha oído hablar de tus problemas con los blancos, y dice que si aceptas suscribir un tratado, ya no habrás más problemas".

La única condición de Gerónimo era volver a Arizona, pero el pacto de Miles no se cumplió, el jefe indio volvió a ser considerado un criminal, pasó varios años en trabajos forzados y, finalmente, en 1894 se instaló en Oklahoma como agricultor.

Allí posó para los fotógrafos a cambio de dinero, se convirtió en una especie de atracción de feria y, en los últimos años de su vida, dictó estas memorias.

Viaje por las reservas.

El origen de esta versión de 'Soy apache' se encuentra en un viaje de su traductor, Javier Lucini, a las reservas indias de Estados Unidos, en una de las cuales adquirió un ejemplar del libro, lo que, unido a que San Jerónimo es el patrón de los traductores (por verter la Biblia al latín), le animó a ponerse manos a la obra.

Lucini ha dicho a Efe que en otoño publicará, también en Mono Azul, 'Apacherías', un diario de ese viaje mezclado con la historia de los apaches, un pueblo que, dijo, "tuvo en jaque al ejército norteamericano y fue el símbolo de la resistencia y hoy pervive en condiciones penosas, con altos índices de alcoholismo y desempleo".
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Extraído de El Mundo

sábado, 22 de agosto de 2009

El papel de la mujer en el paleolítico: La prehistoria fue más igualitaria.

La sociedad prehistórica era más igualitaria que la sociedad moderna. Al menos, por lo que respecta al reparto de tareas entre los hombres y las mujeres. Ellas no sólo se ocupaban de los niños; también se dedicaban a la caza menor, a la pesca o a cultivar el campo.

Puede parecer sorprendente, pero no lo es. Las sociedades que giran en torno a la naturaleza y viven en contacto directo con ella actúan de manera más igualitaria. Y no hace falta remontarse en el tiempo para comprobarlo. Las comunidades amazónicas que subsisten aún, inmersas en la naturaleza, atestiguan estas pautas de comportamiento, como señala la directora del Museo de Prehistoria de Valencia, Helena Bonet.

Este centro acogió la exposición Mujeres en la Prehistoria, que pretendía, precisamente, poner en evidencia el papel activo que desempeñó la mujer en todos los ámbitos de la vida y no sólo en el doméstico. La idea de que el hombre se dedicaba a la caza mayor y la mujer a cuidar de la prole es tan falsa como la tendencia a asociar el uso de una punta o de un anzuelo sólo al hombre y no a la mujer, por ejemplo.

El registro prehistórico documenta que también las mujeres se dedicaban a la caza menor, a pescar, a cultivar el campo, a recolectar, a atender a los niños y a lo que hiciera falta. No en vano, la muestra reflejaba “cómo hombres y mujeres de nuestro pasado más lejano formaron grupos de personas que se unieron para obtener mejor calidad de vida, que compartieron esfuerzos y recursos para sobrevivir. Mujeres, hombres, jóvenes, mayores, niños y niñas dejaron el testimonio de su existencia en el suelo en que vivieron”.

“Desde el siglo XIX, la investigación desarrollada en Europa sobre la prehistoria ha proporcionado un conocimiento exhaustivo de los modos de vida de las sociedades del pasado. Sin embargo, es fácil comprobar cómo la presencia de la mujer en la mayor parte de los textos y de las imágenes de exposiciones divulgativas es casi nula, apareciendo siempre el hombre prehistórico, el neutro masculino”, explica Begoña Soler, comisaria de la exposición.

El discurso expositivo se inscribe dentro de la llamada “arqueología de género”, una disciplina surgida al calor de los movimientos feministas de los años sesenta del pasado siglo. “La arqueología del género sigue ligada al movimiento de reivindicación y persigue resaltar, a través de nuevas lecturas de la cultura material y del registro arqueológico, la importancia que tuvo la mujer tanto en la vida privada como en la vida pública”, explica Bonet.

La muestra estuvo precedida por la presentación del libro “Las mujeres en la prehistoria”, que recoge artículos de especialistas de toda España sobre la materia. El texto fue publicado por el Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia.
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Extraído de El Ciudadano

El fuego empezó a usarse para fabricar herramientas hace más de 160.000 años.

Los primeros humanos usaban el fuego para fabricar herramientas hace más de 160.000 años, según un estudio de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica y la Universidad del Estado de Arizona en Estados Unidos que se publica en la revista 'Science'.

Según los investigadores, alrededor del momento en el que los primeros humanos comenzaron a realizar marcas simbólicas, joyas y otros signos de conducta humana 'moderna', también utilizaban ya fuego para mejorar sus herramientas de piedra.

Varias líneas de evidencia sugieren que los humanos comenzaron a utilizar materiales más avanzados y a desarrollar una conducta simbólica hace alrededor de 75.000 años en África.

Los científicos, dirigidos por Kyle Brown, muestran ahora que los humanos alrededor de este momento estaban utilizando de forma sistemática el fuego para mejorar los materiales en bruto existentes y aumentar la calidad y eficiencia de los productos fabricados con herramientas de piedra.

Los autores recopilaron restos de herramientas de silcrete de yacimientos arqueológicos en el sur de África y muestran, utilizando varias técnicas, que la roca fue deliberadamente transformada por calentamiento.

Los resultados sugieren que este tratamiento de calor se produjo hace 164.000 años y predominó en la producción de herramientas de silcrete hace alrededor de 72.000 años.

Los autores especulan que la tecnología por tratamiento de calor podría ser una señal de cognición compleja y podría proporcionar un vínculo entre el uso simple del fuego para cocinar y entrar en calor y la producción final de cerámicas y metales.
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Publicado en EuropaPress

domingo, 16 de agosto de 2009

Los monos compensan con amistad a quienes les imitan.

Los monos capuchinos a menudo compensan a quienes les imitan con amistad, aseguran unos investigadores americanos en la revista 'Science'.

Al realizar varios experimentos con capuchinos, una especie de mono muy sociable, los investigadores descubrieron que los animales preferían a los humanos que imitaban sus acciones de forma inmediata antes que a aquellos que realizaban acciones similares pero no simultáneamente.

El equipo dirigido por Annika Paukner descubrió que los monos miraban más tiempo a sus imitadores humanos, pasaban más tiempo cerca de ellos y también interactuaban más con ellos en un intercambio de objetos por comida en comparación a cómo respondían ante humanos que no los estaban imitando de forma directa.

A través de una serie de pruebas de seguimiento, los investigadores también confirmaron que era el acto humano de imitación lo que conseguía el afecto de los capuchinos y no simplemente la mayor familiaridad o atención percibida por los monos.

El director del Instituto Eunice Kennedy para la Salud Infantil y el Desarrollo Humano (NICHD), Duane Alexander, dice que esa tendencia de los monos capuchinos es igual a la de los seres humanos que prefieren el comportamiento de otras personas que sutilmente repiten sus gestos. "Observar la forma en que la imitación promueve la amistad en los primates podría ayudar a conocer problemas de imitación y relación social de las personas, como algunas formas de autismo", señaló.

Los seres humanos con frecuencia adoptan las poses y gestos de las personas que conocen de forma inconsciente. Además, la gente que no sabe que son objeto de imitación generalmente siente afecto y empatía por quienes les imitan y, según señalan los investigadores, esa imitación sería la base que lleva a los seres humanos a formar grupos sociales permanentes.
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Extraído de El Mundo

miércoles, 12 de agosto de 2009

El mono que salió del agua.

Una teoría sostiene que un pasado acuático de los homínidos explicaría nuestras diferencias con los mamíferos terrestres.
Es un hecho aceptado que el hombre desciende del mono, o de forma más rigurosa, que ambos descienden de ancestros comunes. Según la teoría de la sabana, algunos de ellos bajaron de los árboles en los bosques de África y comenzaron su vida allí, pero hay varias preguntas que todavía quedan en el aire. ¿Por qué la manifestación visible de los genes de un ser humano es tan diferente a la de los chimpancés, a pesar de que los expertos siempre subrayan la similitud de los genomas? ¿Por qué somos bípedos cuando los monos caminan sobre cuatro patas? ¿Por qué carecemos de pelo si ellos son peludos?

A esas preguntas y muchas otras responde otra teoría, la del simio acuático, que defiende que cuando nuestros ancestros se mudaron a la sabana ya no eran monos, pues carecían de pelo corporal y caminaban erguidos. Esas características, entre otras, se desarrollaron mucho antes en entornos semiacuáticos, cuando las líneas evolutivas se separaron por primera vez. Según los defensores de esta teoría, sólo hay que fijarse en los demás mamíferos terrestres, ya que todos caminan sobre cuatro patas y están cubiertos de pelo. Y así no somos nosotros.

Entonces, ¿qué pudo ocurrir? "El azar y la selección natural son los responsables de que seamos como somos", afirma Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. Pero si dejamos el azar de lado y nos basamos en las teorías acuáticas, la mayor parte de las características humanas y nuestra fisonomía se parecen más a las de los mamíferos acuáticos que a las de los terrestres, dice este grupo de teóricos.

Su explicación es que alguna rama de nuestros ancestros vivió en un entorno semiacuático durante un largo periodo. Los fósiles encontrados hasta la fecha no contradicen este pensamiento. Además, sostienen, hay un periodo de unos cinco millones de años en los que no existen evidencias fósiles que demuestren el paso del mono al hombre.

Visión de la biología marina.

La teoría del mono acuático comenzó en 1960, cuando el biólogo marino británico Alister Hardy publicó un artículo en la revista New Scientist titulado ¿Fue el hombre más acuático en el pasado?, con el subtítulo de ¿Fue en el mar donde el hombre aprendió a caminar erguido?. En él ampliaba la hipótesis que planteara él mismo durante la década de 1930 tras leer un libro de Wood Jones llamado El lugar del hombre entre los mamíferos, en el que el autor se preguntaba por qué la grasa humana está pegada a la piel, algo que no ocurre en el resto de mamíferos.

Su teoría no tuvo mucho interés en la época y tuvo que ser Elaine Morgan, una escritora y guionista galesa, hoy octogenaria, la que tomara el relevo y luchara mediante libros, conferencias y charlas por defender la viabilidad de la teoría. Morgan afirma que carecemos de pelo corporal porque el resto de mamíferos que no lo tienen son, sobre todo, acuáticos. Pero, ¿qué pasa, por ejemplo, con los elefantes? "Se sabe que los ancestros de los elefantes fueron acuáticos", afirma Morgan. Añade que, como los rinocerontes, aprovechan cualquier oportunidad para meterse en el agua o en el barro.

Según la autora, sólo los mamíferos que habitan en las aguas o bajo tierra carecen de pelo. La explicación más común es que el ser humano no tiene pelo para evitar el sobrecalentamiento en la sabana o para facilitar la labor climatizadora del sudor, pero los defensores de la teoría del simio acuático rechazan esto porque ningún animal, ni siquiera el camello, ha perdido su pelo. La conclusión sería que, mientras el pelo es el mejor aislante para los mamíferos terrestres, el mejor aislante en el agua es una capa de grasabajo la piel, como ocurre con nuestro cuerpo. Además, sostiene que la explicación a nuestra forma de caminar se encuentra también en el agua: "Sólo hay una situación en el mundo de los simios en la que caminan sobre dos patas, y es cuando están en el agua", afirma. De hecho, los monos caminan erguidos cuando atraviesan ríos o lagunas.

En opinión de Morgan, "es un hecho que casi todos los fósiles de homínidos encontrados en la sabana compartían lugar con elementos como esqueletos de peces, huevos de tortuga o pinzas de cangrejos". "Es bien sabido que sólo los animales que fallecían en el agua se fosilizaban, ya que tenían que enterrarse en el barro para que ocurriera", añade Morgan. Y concluye: "Cerca del 98% de los restos de homínidos estaban enterrados en cieno. Es cierto que eso no prueba per se que todos vivieran cerca del agua, pero tampoco prueba lo contrario".

La teoría menciona también que la capacidad de hablar es resultado del control consciente de la respiración, un dominio que también se da entre los mamíferos acuáticos, y que el diseño de nuestro cuerpo es ideal para facilitar la movilidad en el agua.

"Es una teoría muy exótica y científicamente cuestionable. Es difícil de demostrar porque tenemos restos que cubren un periodo de 60 millones de años que la contradicen", afirma Carbonell. "Es normal que haya estructuras evolutivas convergentes porque hay adaptaciones ubicuas, pero sólo podría demostrarse si se encontrara un fósil con aletas", bromea.

Por su parte, Marcial de la Cruz, uno de los responsables de la Asociación Paleontológica Murciana, se une a la opinión de Carbonell. "La aceptación es muy baja y no está generalizada; es una teoría más, pero no es verificable ni muy creíble".

"Un tema para la hora del té".

Otro experto consultado por Público es Emiliano Bruner, investigador de paleoneurología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y vicesecretario del Instituto Italiano de Antropología. Él también se une al coro de opiniones discordantes. "Es un tema que no forma parte de los debates generales", aduce. "No se puede discutir por falta de evidencias, ahora sólo es un tema de conversación de la hora del té", agrega.

En opinión de Bruner, la teoría de la sabana sigue teniendo sus evidencias, porque probablemente vengamos de monos que ya eran bípedos y que se agarraban a los árboles con los brazos. Luego, "debido quizá a un cambio en el clima, se modificó la vegetación, bajó la densidad de los árboles, pero el mono continuó caminando verticalmente cambiando sus proporciones corpóreas y potenciando su locomoción a medida que se alteraba el entorno". Y de todo ello hay pruebas en los fósiles, dice Bruner.

La propia Elaine Morgan admite que la teoría del simio acuático gusta, pero que nadie la cree. "Desconozco por qué no cuenta con apoyos; la teoría es 100% darwinista, complementa y completa la de Darwin, respondiendo preguntas para las que no había respuesta". "Pero la tratan como que no se la debe considerar, como ocurre con los fantasmas o los marcianos", se lamenta.

Pese a todo, Morgan no está sola en su defensa de la teoría del mono acuático. Cuenta con el apoyo de reconocidos científicos y divulgadores, como el filósofo evolutivo estadounidense Dan Dennett, o David Attenborough, naturalista británico galardonado con el premio Príncipe de Asturias. Attenborough realizó para la BBC una serie de documentales sobre esta teoría, donde se aportaban datos como nuestra necesidad de ciertos ácidos grasos esenciales sólo presentes en el mar, o las migraciones acuáticas atribuidas a los homínidos de hace un millón de años, o los indicios que apuntan a que el parto en el agua es una primitiva adaptación humana. Pero para la mayoría de los científicos, harán falta más pruebas.
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Extraído de Público

martes, 11 de agosto de 2009

Los humanos nunca anduvieron sobre las cuatro patas.

Los humanos no evolucionaron de un antepasado que andaba sobre los nudillos en la tierra, sino que esa forma de moverse evolucionó de forma independiente en varios simios africanos y, en nuestro caso, los ancestros de nuestra rama evolutiva vivían en los árboles.

A esta conclusión ha llegado un equipo de investigadores británicos, de la Universidad de Duke, después de estudiar los huesos de la muñeca y la mano de casi 250 primates. Su trabajo ofrece una nueva teoría a la polémica en torno a cómo surgió el bipedalismo, un debate que surgió en tiempos de Charles Darwin y no ha acabado.

En definitiva, se trata de dos posturas encontradas: los que creen que el antepasado 'prehumano' fue un simio que caminaba con los nudillos en la tierra, como los simios africanos (con quienes tendríamos un ancestro común) y otros son quienes apuestan porque el primer caminante sobre dos piernas escalaba los árboles. Esta conexión es la que los científicos, dirigios por Tracy Kivell, han investigadado en los huesos de fósiles, primates y humanos modernos.

Para ello, Kivell comenzó comparando los huesos de la muñeca de más de 104 chimpancés y 43 bonobos juveniles y adultos, que son los más cercanos a nuestra especie, con los de 91 gorilas.

La investigadora observó que dos de las características asociadas con los desplazamientos apoyando los nudillos sólo estaban presentes en el 6% de los gorilas, pero si existían en el 96% de los chimpancés adultos y el 76% de los bonobos, como publican esta semana en la revista 'Proceedings of National Academy of Science (PNAS)'.

Conclusión: los gorilas tienen una forma de moverse apoyando los nudillos muy diferente a la de nuestros parientes. Andan a trancos con sus brazos, con las muñecas extendidas, de forma muy parecida a como caminan los elefantes. Sin embargo, chimpancés y bonobos lo hacen de forma más flexible, doblando las muñecas.

"La respuesta a estas diferencias es que los chimpancés pasan mucho más tiempo en los árboles, y por tanto necesitan más estabilidad para mantenerse en las ramas. Sin embargo los gorilas están más en la tierra, y tener unas muñecas más rígidas es más apropiado para estos desplazamientos. En ambos casos, ambas especies pasan el 85% de su tiempo caminando de este modo, pero en lugares distintos", afirma Kivell.

La antropóloga, que firma el trabajo con su colega Daniel Schmitt, de la Universidad de Durham, sugiere que hubo evolución independiente en los estilos de caminar en dos linajes de primates africanos.

Huesos de la muñeca.

Algunos científicos señalan que algunas características de la anatomía humana son vestigios de cuando caminábamos apoyándonos sobre los nudillos. Una de ellas podría ser la fusión de dos huesos de la muñeca que caracteriza a nuestra especie y que compartimos con ciertos simios. Esa particularidad anatómica nos podría haber dado más estabilidad.

El trabajo apoya la idea de que las características de la mano y la muñeca de fósiles humanos y que se han considerado típicas de un caminante con nudillos sobre la tierra, en realidad se corresponden con una especie arbórea, es decir un antepasado que caminaba por las ramas, se bajó al suelo y comenzó a andar verticalmente.

Hasta ahora no se han encontrado fósiles de ese momento de transición, que ocurrió hace unos siete millones de años. Tan sólo se conocen las famosas huellas de Laetoli, en Tanzania, de hace 3,7 millones de años, cuando nuestros ancestros ya eran bípedos.

Extraído de El Mundo

sábado, 8 de agosto de 2009

Una mirada diferente... y literal.

El primer vistazo no nos aporta nada más allá de esas siluetas de continentes, mares y montañas que aprendimos de niños. Los ojos caerán entonces en la 'trampa' de todo mapa, el buscar algún lugar conocido, nuestra propia ciudad o quizá, el lugar al que siempre soñamos ir.

Y será ahí cuando notemos que todo es igual pero diferente, que cada elemento está donde debe estar excepto... ¡sus nombres! Algunos resultan sospechosamente parecidos a los reales pero serán mayoría los que nos causen extrañeza.

Sin embargo, no hay fallo. De hecho, es el encanto de un viaje fascinante, sobre el papel o sobre la misma realidad, si uno se contagia del espíritu del pliego y se decide a ver todo con otros ojos. Ése el objetivo del 'Atlas de los Nombres Verdaderos', un mapa en apariencia como otro cualquiera que, no obstante, recurre a la etimología de cada topónimo para aludir a las ciudades, países o accidentes geográficos que refleja.

De otros tiempos.

Así, pasada la confusión inicial hallamos una perspectiva curiosa, diferente y evocadora de otro tiempo, acaso miles de años. Épocas en la que los mapas, aún por hacer, eran terreno yermo que colonizar con nombres sacados de la mitología, del carácter de sus pobladores o sobre todo, de la observación directa del terreno. Alusiones que han evolucionado hasta el día de hoy, cuando rara vez se quiere buscar el por qué de las cosas.

Nace así otra Europa u otro planeta –las dos versiones del 'Atlas'- en la que, por poner algunos ejemplos, España es 'Tierra de Conejos'; México D.F. es la 'Ciudad del Ombligo de la Luna'; el Sáhara es 'Mar de Arena'; Viena, 'Arroyo del Bosque'; o Islandia, 'Tierra del Hielo'. Puede que alguna referencia no sea del todo exacta aunque para aclarar su origen, al reverso del mapa aparecen listados todos los nombres usados y sus 'equivalencias', a veces difícilmente traducibles.

Una 'Tierra Media' real.

Habrá que perdonar de antemano los posibles errores. La intención no es la de ser un compendio científico sino la de aprender a observar, a jugar de alguna manera a encontrar las referencias propuestas y su equivalente en la realidad y como consecuencia de todo ello, a despertar la curiosidad.

O como se indica desde la misma introducción del 'Atlas', a descubrir que 'La Seca' (La Tierra) posee una riqueza nominal que la equipara sin ningún tipo de complejo con ese otro mundo ficticio que es el de la Tierra Media de Tolkien, pariente cercano de la idea. Y es que la realidad, una vez más, supera a la ficción.
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'Atlas de los Nombres Verdaderos', editado por
Kalimedia, se puede conseguir, en sus dos versiones –Europa y Mundo-, a través de su página web.

Extraído de El Mundo

jueves, 6 de agosto de 2009

Aparece el vestigio de actividad humana más antiguo de Sevilla.

Las excavaciones que se están desarrollando en el Patio de Banderas han posibilitado un descubrimiento inesperado: los vestigios de actividad humana en Sevilla más antiguos que se conocen hasta la fecha. Se trata de un fondo de cocina u horno que data del siglo VIII a. C., en los últimos años del Bronce Final, el momento en el que los historiadores y los arqueólogos datan el origen de la capital andaluza.

Sorprendente ha sido también la aparición de los restos de un gran edificio romano de la época tardorrepublicana, de la que, hasta hoy, apenas se habían documentado vestigios arqueológicos de importancia.

Estos dos hallazgos de importancia se suman a los restos ya anunciado en los meses anteriores que, como indica el director de las excavaciones, Miguel Ángel Tabales, permiten hacer un recorrido por la historia de la ciudad desde sus orígenes hasta el siglo XI, ya con el dominio musulmán en pleno apogeo.

Aunque ya se habían encontrado con anterioridad algunos restos cerámicos del siglo VIII a. C. en el mismo Alcázar o en San Isidoro, no se tenía constancia arqueológica de actividad humana en esta época. Por esto el descubrimiento de esta cocina ha provocado el entusiasmo tanto del conservador como del alcaide del Real Alcázar, Antonio Balón y Antonio Rodríguez Galindo, respectivamente, quienes, incluso, se plantean la posibilidad de ampliar unas excavaciones a las que aún le quedan dos meses y en la que se han invertido 350.000 euros.

Sobre el lecho de cenizas de la cocina, aparecido en la banda más septentrional de la lámina de albero del Patio de Banderas a cinco metros de profundidad (cota 7,5 metros sobre el nivel del mar), se han encontrado numerosos trozos de grandes dimensiones de platos cerámicos de retícula bruñida, la más común en el periodo. "Aunque por estas fechas ya se está iniciando el contacto entre los pueblos indígenas y los comerciantes fenicios, la cerámica es marcadamente local, aún sin influencias orientalizantes. Todavía queda un siglo para que se forme lo que conocemos como Tartessos", afirma un también eufórico Tabales. Durante el siglo VIII a. C. Sevilla todavía está a las orillas del mar y esta cocina "tuvo que ser comunal, rodeada de cabañas de planta circular. Los restos nos indican que en ella se guisó y comió", continúa el director de las excavaciones.

Pese a ser un descubrimiento menos mediático, los arqueólogos también están más que satisfechos con los restos de un inmueble romano del siglo I. a. C, a finales de la era republicana. "Se habían encontrado algunos vestigios pero no de esta importancia. En Sevilla, todo lo que sea anterior al siglo II es importante", dijo Tabales. Se trata de unos muros de "gran potencia" que llegan en algunos tramos a alcanzar los tres metros de altura y que están realizados con la técnica opus africanus, una forma constructiva muy antigua que se abandonó posteriormente y que como característica más llamativa destaca la utilización de grandes sillares en disposición vertical. "Esta técnica fue copiada del mundo púnico", asegura Tabales, quien también indica que, probablemente, el edificio descubierto podría servir de almacenes para la actividad del puerto de Sevilla.

Las excavaciones también han detectado una intervención sobre el inmueble republicano ya en el siglo I de nuestra era. "Esta transformación a base de paredes de ladrillos reutiliza algunos muros previos a modo de cimientos pero anula otros" y, en general, se observa que se le dio al inmueble mayor prestancia, como indican los restos de estuco, mármoles y teselas procedentes de mosaicos dispuestos en su interior.

Finalmente, según desvela la excavación, a inicios del siglo IV los almacenes fueron destruidos para sustituirlos por otras construcciones que estarían relacionadas con el supuesto baptisterio paleocristiano excavado por Manuel Bendala en los años 70 y que, según parece, estaría relacionado con la basílica de San Vicente Mártir, uno de los primeros templos cristianos de la ciudad junto a los de Santa Jerusalén y Santas Justas y Rufina. Precisamente, la posible aparición de esta basílica era uno de los principales atractivos de las excavaciones iniciadas el pasado 16 de febrero. Aunque todavía no se puede concluir nada al respecto, Tabales se muestra "cada vez más convencido de que el templo se encuentra aquí", por los indicios que van apareciendo. Eso sí, Tabales pide cautela, "hay especialistas que ponen en cuestión los hallazgos de Bendala. Hasta que no aparezcan enterramientos propios de un templo cristiano no se puede asegurar nada".

Casi novelesca es la destrucción de este posible templo por los Vándalos en 426 y la aparición de un tesorillo de 30 monedas con un crismón del obispo Marciano que alguien intentó ocultar del saqueo de los bárbaros y que, "evidentemente, nunca volvió a por él", asevera el arqueólogo. Se constata sobre este inmueble otro edificio, probablemente visigodo, que pudo servir de templo y que estaría vinculado al baptisterio paleocristiano, una teoría todavía en estudio.

El resto de los hallazgos son de época árabe, con la construcción en el siglo XI de un arrabal que supondría la destrucción del templo cristiano y que fue mejorado en el siglo XII con un sistema de alcantarillado. La zona fue abandonada probablemente tras la conquista castellana, momento en el que se comienzan a detectar explanaciones del terreno que culminarían con la construcción del apeadero del Alcázar por Vermondo Resta a inicios del XVII.
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Extraído de Diario de Sevilla

miércoles, 5 de agosto de 2009

La piedra del tesoro.

Para muchos podrían tratarse de simples garabatos en un piedra. Sin embargo, un grupo de arqueólogos de la Universidad de Zaragoza, capitaneados por Pilar Utrilla, han descubierto que lo que verdaderamente esconde esta roca es el mapa más antiguo de la Europa Occidental. Hace exactamente 13.660 años los habitantes de la cueva de Abauntz, localizada en Navarra, dibujaron en la roca lo que veían con sus propios ojos, y hoy tenemos ante nosotros una de las joyas de la arqueología, el mapa con mayor antigüedad.

Desenmarañar este conjunto de líneas, símbolos y dibujos no ha sido nada fácil. Este grupo de arqueólogos lleva más de quince años intentando descifrar su significado, dar una respuesta científica a estos trazos misteriosos. Por fin lo han conseguido.

La piedra fue descubierta en 1993 en la cueva navarra de Abauntz, donde han aparecido otras con grabados. El trabajo de este equipo de investigación se ha centrado prácticamente en los hallazgos de esta cueva. En los últimos años estos arqueólogos han publicado varios trabajos sobre la decoración de esas piedras.

Todo transcurría con total normalidad hasta que poco a poco se fueron dando cuenta de las dimensiones de su hallazgo. Tenían entre sus manos una de las piezas que marcarán la historia reciente de la arqueología española. No era un dibujo más, era un croquis en el que se plasmó casi fielmente, de forma exacta, un espacio geográfico.

«Un tesoro escondido».

En la piedra, probablemente tallada con un buril, aparece grabada la montaña situada enfrente de la cueva, la de San Gregorio, así como el río, sus afluentes y el llano, en el que diversos círculos quizás representaban zonas con agua encharcada en invierno, además de los animales que vivían en ese lugar.

Las dos caras de la piedra están llenas de líneas incisas y, aunque las que proyectan animales son fáciles de reconocer, el resto representan un universo de garabatos. La complicación es tal que los arqueólogos aragoneses llevan años fijando toda su atención en la piedra. En una de las caras de la roca están representados un ciervo y dos pequeños renos. Encima de ellas, una serie de líneas que ahora ya tienen explicación.

Según Utrilla, probablemente los habitantes de esa zona en la antigüedad dejaban los bloques grabados en la cueva para acordarse de dónde estaban situados los lugares. Sería para ellos «como un plano del tesoro». Sólo que entonces el tesoro no eran monedas ni joyas de oro. Los huevos de pájaro y las setas eran su particular fortuna.

Impacto social.

El hallazgo ya ha comenzado a dar que hablar en el viejo continente. La revista «Journal of Human Evolution», la más prestigiosa del sector, la que ha dado a conocer la mayor parte de los hallazgos de Atapuerca, ha sido la encargada de desvelar el secreto que guardaban entre sus manos estos arqueólogos.

Ahora, ellos mismos van a ser los que publiquen un libro contando sus investigaciones, los hallazgos que han realizado en esta cueva navarra y las principales conclusiones de sus muchos años de estudio.
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Extraído de ABC

martes, 4 de agosto de 2009

Los gustos musicales de los chimpancés.

Los chimpancés prefieren la música melódica. Un equipo de científicos japoneses han investigado los gustos musicales de estos primates, y han descubierto que no sólo distinguen entre sonidos armónicos y disonantes, sino que prefieren los primeros por ser más agradables.

Sakura es el nombre de la protagonista de la historia, una hembra de chimpancé (Pan troglodytes) que al comienzo de la investigación apenas tenía 4 meses. Debido al rechazo de su madre siempre había vivido entre humanos en el zoológico de Itozu-no-Mori, en Fukuoka, Japón, pero a pesar del continuo trato con sus cuidadores nunca había escuchado música antes del experimento.

Tasuku Sugimoto y Kazuhide Hashiya, científicos de la Universidad Kyushu de Hakozaki y principales responsables de la investigación, colocaron una banda de tela en la muñeca de Sukura que iba conectada a un aparato de música, de forma que según la movía de una u otra manera, generaba una melodia armónica o disonante (esta última obtenida por modificación de la primera).

Tócala otra vez, Sakura.

Comprobaron que el animal movía más veces su brazo para volver a escuchar una música agradable, lo que demuestra una clara preferencia. Además, las pruebas se repitieron seis veces distintas, una por semana y con una duración de 20 minutos, obteniendo siempre el mismo tipo de resultado. "Rápidamente aprendió el mecanismo y movía la muñeca para obtener música armoniosa de mayor duración", afirma Hashiya. Los investigadores defienden su estudio a pesar de haberse valido de un sólo mono, porque aseguran que hay experimentos previos que indican este tipo de preferencias en bebés humanos. Y consideran muy importante el hecho de que Sakura no tuviera una experiencia musical anterior.

Si bien otros estudios en pájaros demuestran que pueden diferenciar entre ambos tipos de sonidos, no han mostrado tener una preferencia clara como es este caso.

Está claro que el ser humano no es el único capaz de apreciar la buena música, y que el origen, por tanto, se encuentra en un ancestro común, aseguran los científicos japoneses.
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Extraído de El Mundo