miércoles, 25 de noviembre de 2009

La «golosa» dieta del Australophitecus.

Científicos de la Universitat de Barcelona (UB) han conseguido descifrar cuál era la dieta del Australopithecus Afarensis -un homínido del plioceno que habitó el este de África hace unos 4 millones de años-, gracias al estudio pormenorizado de las mandíbulas fósiles halladas de esta especie.

Los frutos ricos en azúcar, semillas, raíces, tubérculos y cortezas constituían los «alimentos básicos de la dieta» del predecesor de los humanos actuales, según el estudio de un equipo de la Unidad de Antropología del Departamento de Biología Animal de la universidad catalana, liderado por el profesor Alejandro Pérez-Pérez.

En cualquier caso, los frutos ricos en azúcar eran primordiales en su dieta y el resto de alimentos se consumía preferiblemente en «épocas desfavorables», ya que se trata de alimentos pobres energéticamente pero muy abundantes.

Los resultados de la investigación, que publica la revista Journal of Human Evolution, arrojan la teoría de que la dieta fue «homogénea» para todos los Australophitecus, aún habitando lugares diferentes, por lo que estos antecesores de los humanos serían capaces de buscar y seleccionar los recursos necesarios en diferentes hábitats.

El mismo plato cada díaAdemás, la dieta no varió a lo largo del tiempo, a pesar de que el este de Africa vivió una desertización progresiva hace unos 3 ó 4 millones de años. Este patrón muestra «claras similitudes» con las especies de homínidos actuales, constata el estudio, como es el caso de los gorilas de Camerún.

La investigación ha sido posible por el estudio de la microestriación de diversas dentaduras postcaninas, ya que el consumo de unos alimentos u otros deja huellas diferentes en el esmalte dental. Los científicos señalan que elementos estructurales presentes en los vegetales -los fitólitos- son abrasivos y rayan el esmalte durante el proceso de masticación. Además, el patrón alimentario seguido por el Australopithecus implicaba la ingesta de tierra o polvo, lo que conllevó una mayor abrasión.

El análisis estadístico ha permitido atribuir una determinada dieta a esta especie fósil en función del patrón de microestriación de especies de primates actuales, cuya dieta está ampliamente documentada.
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Extraído de ABC

Investigadores aseguran que el hombre de Flores es una nueva especie humana.

Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre los orígenes del hombre de Flores, el «hobbit» de un metro de altura que vivió hace 18.000 años en la isla indonesia del mismo nombre. Se han barajado varias posibilidades sobre los restos, desde que pertenecen a un pigmeo con microcefalia -su cerebro es especialmente diminuto- hasta que nos encontramos ante una especie separada de los seres humanos. Un nuevo estudio viene a sumarse a la polémica con la hipótesis más sorprendente: el homo floresiensis es una especie humana nunca antes identificada y no una versión genéticamente defectuosa de los humanos modernos.

Los restos de estos especímenes fueron descubiertos en 2003 por científicos australianos e indonesios en la remota isla de Flores. El hallazgo abrió un gran debate: ¿Quiénes eran estos seres de poco más de un metro, unos 25 kilos de peso, sin barbilla y un pequeño cráneo? Científicos del Centro Médico Stony Brook de Nueva York han realizado un análisis estadístico de los restos óseos bien conservados de una hembra para determinar que se trata de una especie distinta. Las conclusiones aparecen publicadas en la revista de la Royal Statistical Society.

Los investigadoes William Jungers y Karen Eaab estudiaron los restos óseos de una mujer, apodada la «señora de Flores» o «Flo», para confirmar el camino evolutivo de la especie. El especimen, muy completo, incluía el cráneo, la mandíbula, brazos, piernas, manos y pies. Medía 106 centímetros de altura, menos que los pigmeos, que alcanzan de adultos los 150 centímetros, y su capacidad craneal era de poco más de 400 cm, más similar al cerebro de un chimpancé. Las características del cráneo y la mandíbula son mucho más primitivas que las de cualquier ser humano actual.

Con la gran cantidad de restos fósiles disponibles, los científicos fueron capaces de reconstruir un diseño de cuerpo fiable que, según dicen, se diferencia de cualquier humano moderno. El fémur y la tibia son mucho más cortos que los nuestros, incluidos los pigmeos de África Central, los bosquimanos de África del Sur y los pequeños hombres de Andaman y Filipinas. Algunos investigadores, como el español Salvador Moyá, creen que este reducido tamaño puede tener que ver con una necesidad de reducir energiá al vivir en un medio, como lo es una isla, en la que los recursos son escasos. Para Jungers, esta teoría «tiene poco sentido».
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Extraído de ABC

martes, 24 de noviembre de 2009

"Para Darwin, su teoría era como confesar un crimen"

Ruth Padel. Tataranieta de Darwin y escritora.

Insaciable es la curiosidad que tiene Ruth Padel (Londres, 1946) por su tatarabuelo Charles Darwin. El pasado febrero, al cumplirse el bicentenario de su nacimiento, Ruth publicó Life in poems, una biografía poética basada en las cartas de su antepasado. Ha sido la primera mujer elegida Profesora de Poesía por la Universidad de Oxford, aunque dimitió por una polémica sobre su selección. Hoy se celebra el 150º aniversario de la publicación de El origen de las especies.

Darwin escribió El origen muy rápido porque Alfred Wallace había llegado a las mismas conclusiones. ¿La prisa le hizo cambiar de planes?
Durante siete años había trabajado con percebes e hizo una monografía premiada por la Real Sociedad de Ciencias. Planeaba una gran obra titulada Selección Natural y estaba a mitad de ella cuando recibió la carta de su colega Wallace anunciándole sus descubrimientos. El evolucionismo no era nuevo. La idea de selección natural, sí. Los dos habían llegado, de forma separada, a la misma conclusión. Darwin se dio prisa y en siete u ocho meses publicó el libro.

¿La sociedad victoriana se mofó de él?
Hubo caricaturas y chistes con monos. Él optó por retirarse hasta que pasase el vendaval, pero bromeaba en su correo.

¿Qué papel tenía la figura de Darwin en su familia?
Siempre estaba de fondo. Mi abuela materna Nora Darwin fue la primera de la familia en reunir documentos sobre su abuelo. En su casa oí hablar del tío de Charles, tan gordo que tuvieron que cortar un pedazo de mesa para que pudiese sentarse a comer. Mi abuela tenía libros de naturaleza que yo leía en su casa. Para mí, de pequeña, Darwin era un héroe.

¿Cuál es su visión del personaje?
Mi interpretación es que, al quedarse huérfano de madre a los ocho años, se hizo un niño solitario. Lo criaba su hermana mayor, una mandona. Daba largos paseos reuniendo plantas para su colección, necesitaba un cierto orden y control sobre su vida para suplir la ausencia de su madre.

¿Cómo era Darwin como hombre y esposo?
Sus dos abuelos encabezaron la campaña por la abolición de la esclavitud. Él era demócrata del Partido Liberal y apoyó la reforma de 1832 que ampliaba el censo electoral. Su matrimonio era una unión de iguales. Estaba muy enamorado de su prima Emma; el problema era Dios, porque ella creía en la visión cristiana de la vida eterna. Él no creía en el más allá. En algunos aspectos ella era más avanzada, hablaba italiano y francés y conocía el alemán. Leían mucho juntos.

¿De qué vivía Darwin?
Del dinero heredado de su padre. Los científicos entonces no tenían subvenciones. Él administró muy bien su herencia y tuvo suerte.

¿Dijo que sus hallazgos eran como confesar un asesinato?
Sí, tenía un sentido del humor muy agudo. Descubrió la selección natural en 1838, pero la escondió hasta 1844, cuando escribió a un colega de Kew Gardens y le dijo que lo que había descubierto era como confesar un asesinato.

¿Por qué cree que aún hay oposición al darwinismo?
El Papa ya no lo niega; el arzobispo de Canterbury dijo en 1860 que en lugar de creer que Dios ha hecho el mundo, es mejor que Dios haya hecho que el mundo se haga a sí mismo. Hasta el Corán lo acepta. Pero algunos no soportan que los humanos no sean el centro del mundo, que vengamos del mono. Es una cuestión emocional e irracional.
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Extraído de Público

sábado, 21 de noviembre de 2009

El hombre no causó la extinción de los mamuts.

Analizando restos fósiles de estiércol, científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) han revelado nuevos detalles de la desaparición de mamuts, castores gigantes y mastodontes en Norteamérica hace aproximadamente 13.000 años.
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Como detectives reconstruyendo la escena de un crimen, los investigadores utilizaron las esporas de hongos Sporormiella presentes en los excrementos de los grandes mamíferos hervíboros para establecer la secuencia de los hechos y demostrar que la megafauna comenzó a desaparecer antes de que se produjera un cambio de la vegetación en su hábitat. Y casi mil años antes que los indígenas americanos, los clovis, llegaran al continente.
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Los datos sugieren que la declinación y extinción comenzó en el Lago Appleman, en el actual estado Indiana, hace entre 14.800 y 13.700 años. Ante la creciente extinción de la megafauna herbívora, los grandes árboles, como los olmos, comenzaron a dominar el paisaje hasta entonces ocupado mayoritariamente por las coníferas, según ha explicado Jacquelyn Gill, coautor del estudio que publica hoy la revista Science. "En cuanto desaparecieron los herbívoros comenzaron a verse comunidades vegetales diferentes. Nuestros datos sugieren que los árboles habrían invadido mucho antes el territorio si no hubieran estado allí los grandes anmales para comérselos", afirma Gill.
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Aunque el estudio no aclara totalmente las razones de la desaparición de la megafauna, descarta que haya sido causada por el hombre o por una degradación de su hábitat. También parece refutar la teoría de que la extinción fuera causada por el impacto de un meteorito..
Extraído de Muy Interesante

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Hallada en Jaén una muralla calcolítica de 4.000 años.

El yacimiento arqueológico de Marroquíes Bajos en Jaén no deja de arrojar sorpresas. Las excavaciones que se llevan a cabo han puesto al descubierto un lienzo de muralla de hace unos 4.000 años y que los expertos consideran ya como un referente dentro del periodo Calcolítico. "Por su proporción estamos ante un descubrimiento excepcional", afirma rotundo Arturo Ruiz, director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, con sede en la Universidad de Jaén.

Este poblado sería también, junto con el de Los Millares, en Almería, el más antiguo documentado en Andalucía y confirmaría la tesis de algunos arqueólogos de que Jaén sería el asentamiento habitado más antiguo de Europa.

La muralla se ha descubierto en la zona norte de la ciudad, justo en el solar destinado a la futura sede de Hacienda. Con todo, los expertos abogan por integrar los restos arqueológicos. "Habría que conservarlos y conectarlos con el futuro Centro de Interpretación de Marroquíes Bajos", opina Ruiz. No obstante, este centro se encuentra paralizado desde hace casi una década y el solar donde se prevé ubicarlo ha tenido que ser vallado en varias ocasiones para preservarlo de los expolios y de los actos vandálicos.
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Cuatro fases.
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La singularidad e importancia de Marroquíes Bajos es que se trata de un yacimiento -de unas 75 hectáreas y declarado como Zona Arqueológica por la Junta de Andalucía- donde se aprecian cuatro fases definidas de ocupación: calcolítica, ibérica, romana y medieval islámica. De hecho, no es la primera vez que salen a la luz vestigios de gran relieve. Hace tres años se descubrió una villa romana con varias esculturas que arrojaron una valiosa información sobre una época fundamental en la cultura occidental, como fue la implantación del cristianismo y el final de los ritos paganos.

Las excavaciones llevadas a cabo ahora han permitido localizar este lienzo de muralla y un asentamiento en círculos concéntricos. De alguna manera, están en consonancia con lo encontrado en los últimos años y que confirmaron la existencia de un foso central y de otros elementos hidráulicos. Y es que muchos investigadores definen a este espacio como la Venecia de hace 4.500 años por la abundancia de canales y sistemas hidráulicos prehistóricos que han quedado al descubierto, como drenajes del siglo XVII; canales y molinos de noria islámicos; y hasta molinos, albercas y canales romanos. El Ayuntamiento hará una reconstrucción virtual.
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Extraído de El País

La joya de Goikolau.

El Museo Arqueológico de Bilbao expone un collar hallado en una cueva de Berriatua que tiene 4.000 años.
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Cuentan los libros de historia que en la Edad de Bronce era habitual la inhumación colectiva en una cueva. El ritual consistía en depositar el cadáver sobre el suelo y abandonarlo junto a su ajuar, preferentemente en zonas apartadas de la cavidad. En Andalucía y Extremadura aparecen a menudo múltiples restos de esta práctica funeraria, pero en el País Vasco son toda una rareza. Uno de los yacimientos arqueológicos más fértiles es la cueva de Goikolau, enclavada en la localidad vizcaína de Berriatua. De allí se han recuperado múltiples materiales cerámicos y numismáticos, así como puntas de flecha y elementos de adorno. La pieza más codiciada es un collar datado en el año 2000 a. C. que se expone desde ayer en el bilbaíno Museo de Arqueología.

Localizada en los años ochenta durante una excavación encabezada por Carlos Basas, la joya inaugura un nuevo programa de divulgación de los contenidos del complejo de las Calzadas de Mallona bautizado como 'El museo pieza a pieza'. ¿El objetivo? Presentar a los ciudadanos «los elementos más interesantes o llamativos» de las instalaciones, según informaron en el departamento de Cultura de la Diputación.

El 'Collar de Goikolau' protagonizará la iniciativa hasta el 13 de diciembre y se convertirá así en la estrella del museo durante un mes. La extraordinaria pieza se compone de 110 cuentas de formas diversas (discoidales, cilíndricas y globulares) y tamaño poco variable. Ninguno de los fragmentos excede de un centímetro de diámetro. Casi todas presentan un grado de conservación «satisfactorio» y ofrecen una amplia gama de tonalidades verdosas, detallan los responsables del recinto. Emula al camaleón: cambia de color según la ocasión. El público ya puede disfrutar de ese efecto óptico.

El yacimiento de Goikolau fue localizado en 1935 por José Miguel de Barandiarán, quien recuperó materiales arqueológicos dispersos en dos zonas del suelo de la cueva. No fue hasta treinta años más tarde cuando se documentó que había, además de la necrópolis, un conjunto de grabados parietales.
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Extraído de El Correo Digital

viernes, 13 de noviembre de 2009

Los leones de la Alhambra son distintos.

El proceso de restauración de la fuente de los leones de la Alhambra, que culminará en 2010, ha desvelado que cada una de las piezas tiene un peso, perfil, cabeza y talla distintos, así como rasgos distintivos que diferencian a unos de otros, lo que lleva a pensar que fueron elaborados por varias manos.

Así lo ha adelantado hoy la directora del Patronato de la Alhambra y Generalife, María del Mar Villafranca, que ha considerado éste un importante avance en el conocimiento de los rasgos artísticos de estos doce leones que hacen las veces de surtidores de agua de la fuente del patio más famoso del monumento nazarí.

Hasta el momento existía la creencia generalizada de que los leones eran iguales "o como mucho similares dos a dos", según Villafranca, que ha precisado que el estudio del león número 4, el primero que se sometió al proceso de restauración, ya apuntó a la posibilidad de un distinto tallaje de cada de una de las piezas.

El proceso de restauración ha arrojado datos que confirman que todos los leones tienen rasgos distintivos, que en unos casos es la posición de la cola, y en otros las patas -se ha evidenciado el interés de los escultores por tallar la huella de las uñas-, la boca o el tratamiento formal del rostro, ha explicado Villafranca.

Curiosos descubrimientosEn esta línea, una de las sorpresas que han arrojado los trabajos de restauración y conservación es la peculiaridad del león número 10, que es mucho más rico que el resto desde el punto de vista decorativo y ornamental. En concreto, tiene en la cabeza una serie de huellas como lágrimas, un símbolo similar a "una pequeña voluta invertida" y una especie de bigote rizado en el rostro, según la directora del Patronato de la Alhambra y Generalife, que ha puesto el ejemplo de otro con unos perfiles "perfectamente delimitados".
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Dentro del proceso de restauración de la fuente de los leones, que se inició en 2007 aunque la pieza número 4 fue restaurada con anterioridad, se ha llevado a cabo un estudio de siluetas de los leones a través de la técnica de la fotogrametría que ha permitido determinar que unos son de mayor tamaño que otros. Según Villafranca, de todo esto se deduce también que los leones fueron esculpidos en un taller, por lo que fueron varios, y no uno solo, los escultores que participaron en la elaboración de las piezas.

Una de las hipótesis es que uno de los leones pudo ejercer de prototipo respecto a los otros, aunque también es posible que una pieza que no ha llegado a conservarse fuera el modelo y a partir de ahí surgiera el resto. Para Villafranca, los datos arrojados hasta ahora por el proceso de conservación son además interesantes en cuanto al aporte que representan "en una cultura donde la figuración no es precisamente algo que se diera con asiduidad".

El proceso de restauración y conservación se encuentra ya en fase avanzada, según la directora del Patronato, que ha dicho que los leones retornarán a la fuente en fecha aún por concretar del 2010. Los trabajos se centrarán ahora en el circuito hidráulico de la fuente, y se llevarán a cabo en el mismo patio de los leones.

La actuación sobre el circuito hidráulico pretende que la fuente tenga mejores garantías de conservación en el futuro y pueda estar preparada para soportar heladas o condiciones climatológicas adversas, así como una optimización del recurso hídrico. La mala calidad del agua ha sido precisamente uno de los factores que han contribuido al deterioro de los leones, aunque no así al de la taza, que presentaba un mejor estado de conservación -sólo tenía una pequeña fisura-.

Además, está aún por concluir un estudio sobre la tradición artística en la que pueden insertarse los leones, mientras que se está llevando a cabo, todavía sin conclusiones definitivas, un trabajo sobre la iconografía del león tanto en el mundo cristiano como en el musulmán y el oriental, donde ha sido un elemento "muy representado".
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Extraído de ABC

jueves, 12 de noviembre de 2009

Especies de Homo en Atapuerca.

Desde que empezaron las excavaciones sistemáticas en la Sierra de Atapuerca (Burgos), se han realizado numerosos descubrimientos de especies de homínidos, hasta el punto que ahora mismo es el conjunto prehistórico que contiene más restos de homínidos, del Pleistoceno inferior y medio, conservados del registro euroasiático.

Al descubrimiento de miles de restos de Homo heidelbergensis en la Sima de los Huesos, en el complejo cueva Mayor-cueva del Silo, de más de medio millón de años de antigüedad, se han ido añadiendo más de un centenar de fósiles de Homo antecessor de 900.000 años en el nivel 6 de la cueva de la Gran Dolina, en el complejo de la Trinchera del Ferrocarril. Recientemente, han sido hallados algunos fósiles de homínidos de 1,3 millones de años en la cueva de la Sima del Elefante.

Sabemos que disponemos de registro arqueo-paleontológico de gran parte del Pleistoceno inferior, medio y superior, así como ricos yacimientos del Holoceno. Un reto importante en las excavaciones de los yacimientos de esta Sierra burgalesa es el de descubrir todas las especies que han habitado en Europa.

Este año, en la campaña de julio, un sondeo realizado en la Galería de las Estatuas en el conjunto de Cueva Mayor-cueva del Silo, ha dado como resultado una rica y variada fauna e industria del Paleolítico medio y un musteriense de muy buena factura, tallado entre otros materiales, en sílex. La conservación de la fauna en este registro, nos hace albergar esperanza sobre que en un futuro pueda localizarse una especie que se resiste en Atapuerca, el Homo neanderthalensis.

Sería científicamente muy importante descubrir en un mismo espacio, por primera vez en la historia de la investigación en Europa, todas las especies que han evolucionado en nuestro subcontinente. Si bien habíamos encontrado en yacimientos al aire libre registros del Paleolítico medio, nunca habían sido exhumados en el interior del sistema de cavidades.

La buena conservación de los fósiles en los sedimentos en el interior del kars, así como la abundancia de homínidos en otras épocas, nos hace pensar que, por primera vez en Atapuerca, existe la posibilidad de encontrar algún taxón de la especie europea que se nos resiste.

La proximidad de registro Neandertal en Valdegoba (Huermeces, Burgos), nos confirma que, si se trabaja de forma sistemática en los sedimentos del Pleistoceno superior en Atapuerca, se puede hacer realidad nuestro proyecto de encontrar todas las especies de homínidos que vivieron en Europa, en un mismo complejo.
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Extraído de El Mundo

Descubren la mutación genética clave que permite el lenguaje en humanos.

La mutación de un solo gen está detrás de la capacidad humana de comunicarse mediante el lenguaje, una característica que nos diferencia del resto de los primates. Se trata del gen FOXP2, cuya relación con el habla ya se conoce desde los años 90.

Ahora, en una investigación que publica la revista 'Nature', se ha descubierto que la alteración de dos aminoácidos en la cadena de una proteína codificada por este gen cambia la función de ésta y permite encender y apagar más de un centenar de genes, lo que nos otorga la capacidad de expresarnos verbalmente.

El hallazgo no sólo es importante para explicar una mutación que fue fundamental en nuestro pasado evolutivo, sino también para encontrar tratamientos para personas que tienen alterada esa capacidad, como los autistas o los esquizofrénicos.

La investigación, realizada por las universidades de California y Emory (Georgia), partió de una sospecha que ahora se ha confirmado: entre los humanos y los chimpancés hay dos mutaciones que afectan al FOXP2 y que facilitaron que la lengua emergiera en los humanos.

«Nuestro trabajo es el primero que examina los efectos de esos cambios en nuestras células. Comprobamos que las versiones de ese gen en humanos y chimpancés no sólo parecen diferentes, sino que sus funciones también lo son y ello puede explicar porqué los cerebros humanos tienen el circuito del habla y los de otros primates no», explica Daniel Geschwind, uno de los biólogos firmantes de este trabajo.

El biólogo español Carles Lalueza, de la Unidad de Biología Evolutiva (CSIC-Universidad Pompeu Fabra) añade otra conclusión importante: «Esta investigación nos revela que, aunque estamos muy relacionados genéticamente con los chimpancés, el resultado final es que somos muy diferentes porque hay pequeñas mutaciones, como éstas, que dan lugar a cambios muy importantes porque afectan a muchos otros genes».
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Extraído de El Mundo

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Un complejo de cuevas, nueva ubicación para el Laberinto del Minotauro.

Una cantera abandonada en la isla griega de Creta, atravesada por una complicada red de túneles subterráneos, podría ser el lugar del mítico laberinto diseñado por Dédalo para encerrar al Minotauro. Un equipo anglo-británico de expertos que llevó a cabo una expedición a esa cantera el pasado verano cree que el lugar, próximo a la ciudad de Gortina, en el sur de la isla, tiene tanto derecho a esa reivindicación como el palacio de Cnossos, situado en el norte.

Los arqueólogos creen que ese complejo de cuevas próximo a Gortina, que fue la antigua capital romana de Creta, es un candidato muy plausible a haber sido en la antigüedad el lugar del laberinto de la leyenda griega, según informa hoy el diario británico «The Independent».

Según esa leyenda, el rey Minos mandó construir el laberinto para encerrar allí al minotauro, una bestia feroz nacida de la unión entre su esposa, Parsifae, y un toro del que ella se había enamorado por intervención de un Poseidón enfurecido con el monarca.

Nicholas Howarth, geógrafo de la Universidad de Oxford, que encabezó la expedición, dijo que la asociación de Cnossos con el Laberinto se vio reforzada por la reconstrucción que hizo a principios del siglo XX de las ruinas de su palacio minoico. "La gente va allí no sólo a ver esas polémicas ruinas excavadas y reconstruidas por Evans sino también en busca de una conexión del palacio con el pasado mítico de la Época Heroica. Es una vergüenza que quienes visitan Cnossos no hayan oído hablar de que hay otros posibles candidatos a haber albergado el mítico laberinto", declaró Howarth al periódico inglés.
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Tesoros ocultos.
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El equipo de arqueólogos de Oxford, que colaboró con expertos de la Sociedad Espeleológica Helénica, se encontró con que el complejo de cuevas de Gortina había sido visitado recientemente por ladrones de objetos arqueológicos que se disponían a dinamitar una de las cámaras interiores con la esperanza de encontrar algún tesoro oculto. Las cuevas, que consisten en más de tres kilómetros de túneles con cámaras más anchas y callejones sin salida, han sido visitadas desde tiempos inmemoriales por viajeros en busca del laberinto, pero desde que se descubrió Cnossos, a finales del siglo XIX, fueron abandonadas e incluso el Ejército nazi las utilizó para almacenar municiones durante la Segunda Guerra Mundial.

"Cuando uno entra en las cuevas de Gortina, conocidas en griego como Labyrinthos, tiene la sensación de que se encuentra en un lugar oscuro y peligroso en el que es fácil perderse. Hay que tomar con un grano de sal la hipótesis de Evans de que el palacio de Cnossos es el Laberinto", dijo Howarth.

Además de Cnossos y Gortina, hay un tercer complejo de cuevas en Skotino que podría también reivindicar ese honor. "Si atendemos sólo a los hechos arqueológicos, es difícil decir con certeza que hubiese existido realmente el Laberinto. Creo que cada uno de esos lugares puede reclamarlo, pero a la postre hay preguntas para las que ni la arqueología ni la mitología tienen respuesta", agregó el geógrafo británico.
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Extraído de ABC

domingo, 8 de noviembre de 2009

Lévi Strauss y el concierto natural.

No existe perspectiva más excitante para un etnólogo que la de ser el primer blanco que penetra en una comunidad indígena. En 1938 esta recompensa suprema sólo podía obtenerse en pocas regiones del mundo, lo suficientemente escasas para poder contarlas con los dedos de una mano. Desde entonces esas posibilidades han disminuido más aún. Así, pues, yo reviviría la experiencia de los antiguos viajeros y, a través de ella, ese momento crucial del pensamiento moderno en que, gracias a los grandes descubrimientos, una humanidad que se creía completa y acabada recibió de golpe, como una contrarrevelación, el anuncio de que no estaba sola, de que constituía una pieza en un conjunto más vasto, y de que para conocerse debía contemplar antes su irreconocible imagen en ese espejo desde el cual una parcela olvidada por los siglos iba a lanzar, para mí solo, su primer y último reflejo.
Claude Lévi-Strauss, Tristes trópicos.

Acaba de morir Claude Lévi-Strauss, de quien todas las necrológicas afirman que sentó las bases de la antropología moderna. Puede que sea una simplificación excesiva afirmar que la ciencia antropológica no sea otra cosa que la mirada, la forma en que el observador se relaciona con los observados. Lévi-Strauss aplicó, allá por los años treinta, una mirada a la vez científica y humanista, muy lejana del soberbio eurocentrismo de los etnógrafos decimonónicos. Y lo que vio fue un mundo inabarcable, la inmensa diversidad de las culturas humanas repartidas por todos los rincones del planeta. Fue también el primero en avisar de la terrible pérdida que para todos suponía la desaparición de una sola de ellas.

Esta es una sección dedicada al sonido de la naturaleza. Hoy no nos vamos a salir de la norma, pero sí vamos a ampliar los horizontes, y a incluir un nuevo intérprete, la voz humana, allí donde forma todavía parte del concierto natural.

Como casi todo lo relacionado con el Homo sapiens, el viaje empieza en África. En la selva tropical en Camerún, el corazón de las tinieblas. Un mundo opresivo, con una acústica cerrada e inquietante, donde hasta los animales más inofensivos, los damanes arbóreos, lanzan unos alaridos que parece que provienen del infierno. En este mundo inhóspito, un murmullo se eleva sobre las sombras, contra el fondo continuo de los insectos. Con los ojos cerrados, podemos imaginar una nube de humo iluminada por las brasas de la leña húmeda que no arde. Envuelta en ella, una comunidad de pigmeos m´baká, quienes hoy, como desde la noche de los tiempos, levantan a su alrededor una barrera protectora con el humo, el fuego y la voz. Una situación que se viene repitiendo, noche a noche, desde la noche de los tiempos.

En la atmósfera menos opresiva de la mañana, un grupo de mujeres añade una más a la ya larga lista de utilidades del agua. Metidas hasta la cintura en una charca, palmotean contra la superficie y la convierten en puro ritmo: el agua como tambor.

Vuelve la noche cerrada en el otro extremo del continente, en el soto del río Sekenani, en la reserva keniata de Masai Mara. El aire fresco favorece la propagación de los sonidos. Sobre un fondo de anfibios silbando en todas las tonalidades, ríen las hienas y gruñe un antílope impala. Y en medio de la atmósfera desordenada y salvaje, un principio de armonía: un grupo de mujeres masai danzan en círculos tras las barreras de protección de su manyatta, la aldea de la sabana construida con un adobe formado por barro y los excrementos del ganado. La civilización y la cultura toman forma de ritmo y compás.

Al sureste, en el desierto de Namibia, un cazador bosquimano lleva la cuenta. Lo hace en una lengua que combina las vocalizaciones con chasquidos y todo tipo de ruidos, lo que nos demuestran la enorme flexibilidad de las formas de hablar. Por detrás llora una tórtola plañidera y cacarea un cálao de pico amarillo.

Para Lévi-Strauss Asia era la masificación. En su libro Tristes trópicos apunta su desagrado por unas aglomeraciones que veía como anticipo del futuro que nos esperaba a todos. A la vista está que tenía razón. Sobre todo escuchando el bullicio de una ciudad superpoblada, como Chengdu, capital de la provincia de Sichuán, En China la voz amplificada por megafonía es un elemento esencial del paisaje urbano. En este caso, mezclada además con el estrépito de un enjambre de bicicletas. Un sonido a caballo entre la actualidad y el pasado, a punto de desaparecer por el empuje del desarrollo y la masificación del tráfico motorizado.

Lejos de allí, en el espacio pero también en otra dimensión espiritual, escuchamos las letanías, los rezos y los campaniles en la atmósfera cerrada del templo de Kedareswarar, sobre el Ganges, en Benarés, uno de los lugares más santos de la más santa ciudad del hinduismo. Entre los muros resuena la invocación ancestral: Om mani padme hum.

Pero el prejuicio no es del todo justo. También en Asia encontramos voces humanas en medio del paisaje natural. Seguimos en China, en las montañas subtropicales al suroeste de Sichuán, donde aún perviven las últimas comunidades miao, inmersas en el estrépito permanente de las cigarras. O en las montañas del Altai, en Mongolia, el lugar más alejado del mar de todo el planeta. En esta inmensa soledad, fría y seca, un grupo de nómadas arrea su caravana. Gruñen los camellos bactrianos, crujen los arneses y unas voces cantarinas alegran por unos minutos el silencio de estos desiertos vacíos.

Pero Lévi-Strauss comenzó sus estudios de campo en la Amazonía brasileña, de por sí todo un mundo de voces y culturas. Aquí –y esta es una apreciación estrictamente personal- parece que los indígenas hablan siempre en una tonalidad monocorde, casi en susurros; es como si trataran de no desvelar su presencia en el mundo hostil y opresivo de la selva. Unos indios capó entonan una triste canción que, aunque no lo parezca, es un rito propiciatorio de fertilidad.

Aunque en las últimas décadas se han perdido muchas voces, el concierto de la tierra continúa. Que sea por mucho tiempo.
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Extraído de El Mundo

lunes, 2 de noviembre de 2009

Cara a cara con un neandertal.

CosmoCaixa Madrid inaugura una espectacular exposición sobre la evolución humana con esculturas hiperrealistas.

Esculturas hiperrealistas a tamaño natural de algunos de nuestros antepasados que con sus trascendentales innovaciones contribuyeron a la consecución del Homo sapiens son las protagonistas de la exposición «La carrera hacia la humanidad», que se ha inaugurado en
CosmoCaixa Madrid.

El bipedismo, las primeras industrias líticas, el fuego, la adquisición de la autoconsciencia y el pensamiento simbólico son los hitos que han marcado cada uno de los homínidos de la muestra -Australopithecus afarensis, Homo habilis, Homo erectus, Homo neanderthalensis y Homo sapiens- hasta llegar al ser humano actual.

Las cinco reproducciones, que se incorporan a la colección permanente del museo, han sido realizadas tras un laborioso proceso de investigación científica sobre cada uno de los homínidos.

Las esculturas han sido creadas por Elisabeth Daynes siguiendo una técnica hiperrealista en la que se ha cuidado hasta el último detalle, desde ojos que emulan a los reales hasta pelo real injertado uno a uno, para que los visitantes puedan hacerse una idea exacta de cómo eran nuestros predecesores en el planeta Tierra.

El Australopithecus apostó por la posición erguida (bipedismo), lo que le ofreció la posibilidad de huir de sus depredadores y, especialmente liberar las manos. La fabricación de herramientas a partir de cantos rodados se le atribuye al Homo habilis, una capacidad que aumentó su independencia.

El Homo erectus aportó el fuego, con lo que logró alargar el día, sociabilizarse alrededor de la hoguera, enriquecer la dieta y construir armas y herramientas, mientras que el Homo neanderthalensis accedió a la autoconsciencia y, con ella, se le abrieron las puertas al lenguaje y a la comprensión de la realidad.

El Homo sapiens es el hombre actual, por lo que cada uno de los visitantes forma parte de la muestra.
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Extraído de ABC